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CALAMBRE DEL ESCRIBIENTE: UNA FORMA DE DISTONÍA
Se
trata de una alteración neurológica del movimiento que provoca
contracciones y espasmos involuntarios de los músculos. Sus múltiples
variantes afectan diferentes partes del cuerpo incluyendo cuello y hombros,
cuerdas vocales, párpados y extremidades. A veces los espasmos
son dolorosos. La distonía es el tercer problema del movimiento
más común después del Parkinson y el temblor esencial,
y se cree que afecta a unas 300.000 personas en los Estados Unidos de
Norteamérica. A causa de su complejidad, la distonía es
poco conocida por el público y a veces mal diagnosticada por los
médicos.
¿Qué es el calambre del escribiente?
Algunas actividades específicas pueden inducir la aparición
de distonías en áreas concretas. Estando relacionadas muy
estrechamente con actividades especializadas, estas distonías ligadas
a acciones o tareas reciben el nombre de distonías ocupacionales. El
calambre del escribiente es la forma mejor conocida de distonía
ocupacional, y aparece únicamente cuando el enfermo intenta escribir
o realizar otras acciones de precisión con la mano, como por ejemplo
tocar un instrumento musical. Los músculos de la mana y de los
dedos se contraen o extienden, deteniendo la acción o bien causando
una posición exagerada. Algunos enfermos perciben como si la mano
se bloqueara durante el intento de desplazamiento sobre el papel y lo
describen diciendo que parece que "la mano piensa por sí misma".
Tan pronto como el instrumento de escritura abandona la mano, esta se
relaja. El calambre del escribiente ha sido reconocido como un problema
médico desde el siglo XIX en que fue reportado por primera vez,
concretamente la década de 1830. Su causa es desconocida y se sospecha
que muy a menudo no se diagnostica como tal; los errores de diagnóstico
más comunes son el síndrome del túnel carpiano, codo
de tenista, tensión, estrés o problemas psicogénicos.
Diagnosis
y síntomas
El diagnóstico del calambre del
escribiente se basa únicamente en la observación clínica.
En algunos casos un electromiograma puede mostrar que músculos
son hiperactivados y en que grado lo son. Los primeros síntomas
pueden aparecer tan pronto como se coge el bolígrafo, o bien después
de escribir unas cuantas palabras. Normalmente la enfermedad se manifiesta
entre los 30 y 50 años de edad, y afecta tanto a hombres como a
mujeres. Se han descrito dos tipos de calambre: el simple, y el distónico.
Los pacientes con el tipo simple la presentan únicamente en el
momento de escribir; tan pronto como cogen el bolígrafo ( o bien
al escribir las primeras letras)las posturas distónicas de la mano
empiezan a interferir con la velocidad y la precisión de la escritura.
Las manifestaciones más habituales de este tipo son agarrar el
bolígrafo con excesiva fuerza, flexión y a menudo desviación
de la muñeca, elevación del codo e incluso estiramiento
ocasional de uno o varios dedos, provocando en este caso la caída
del instrumento de escritura. En algunos casos el desorden progresa hasta
el punto de provocar también elevación de hombros y la retracción
del brazo mientras de escribe. En ocasiones poco frecuentes se aprecia
temblor en lugar de las posturas distónicas mantenidas. En los
afectados por el calambre de tipo distónico los síntomas
aparecen también al usar otros instrumentos y actividades, tales
como el manejo de cubiertos de mesa, al aplicarse maquillaje, durante
el afeitado, así como en el uso de tijeras, destornilladores y
otras herramientas diferentas de las de escritura.No son habituales las
parálisis de la mano ni el dolor, a pesar que puede haber ligeras
molestias en los dedos, muñeca o antebrazo. Un calambre similar
puede afectar a los músicos el digitar el violín, a algunos
deportistas como los practicantes de golf, o a mecanógrafos.
Prognosis
El curso de la distonía es variable,
o sea que es difícil predecir la evolución de la enfermedad.
A veces el calambre del escribiente puede avanzar en gravedad y áreas
afectadas después de años de estabilidad; pero en la mayoría
de los casos la intensidad se mantendrá relativamente estable.
Aunque en algunos casos se han descrito aunque raramente, mejorías
espontáneas pacientes con calambre del escribiente.
Terapias actuales
Desgraciadamente no existe por ahora
curación para la distonía, aunque si se dispone de tratamientos
que pretenden aliviar tanto los síntomas dolorosos, como los espasmos
y los efectos provocados por la alteración de posiciones y funciones.
El objetivo de todo tratamiento, incluido el presente, es obtener los
mayores beneficios incurriendo en el mínimo riesgo. Esto hace necesario
ponderar los riesgos y los beneficios y empezar con el tratamiento menos
arriesgado. Establecer cuál es el tratamiento satisfactorio puede
ser algo que requiera paciencia por parte del paciente así como
de su medico.
Terapias conservadoras
El enfoque conservador cosiste en minimizar
la escritura con la mano afectada, utilizando en su lugar otros métodos
de comunicación como la mecanografía, el dictado o el uso
de un dispositivo de escritura. Las grabadoras pueden ser de gran utilidad
en clase, o en otras situaciones en que sea necesario tomar notas. Estas
grabaciones pueden ser transcritas luego en situaciones de menos tensión.
Algunos enfermos han descubierto que reforzar y ampliar la circunferencia
de sus bolígrafos con espuma, o plástico grueso, les resulta
beneficioso. Muchos afectados desarrollan métodos específicos
para seguir escribiendo. Puede ayudar él hacerlo con una posición
de la mano diferente; algunos aguantan el bolígrafo verticalmente,
empuñándolo entre los dedos índice y mediano que
están excesivamente flexionados. Otros lo agarran con el puño
cerrado, o transfieren el bolígrafo de entre el pulgar y el primer
dedo, al espacio entre el primer y el segundo dedo; en otros casos, el
paciente estabiliza el brazo afectado usando la mano opuesta. Es importante
en cualquier caso recordar que hay que evitar mantener el bolígrafo
en una posición estática y prolongada, escribir en períodos
cortos, y descansar a menudo. Es interesante notar que el calambre no
aparece cuando se escribe en pizarras de pared. Si estas estrategias no
dan resultado, puede ser interesante aprender a escribir con la otra mano.
Sin embargo, algunos enfermos muestran posturas distónicas especulares
en la mano primaria, y además puede suceder que se desarrollen
los síntomas también en la mano opuesta. Esto confirma que
se trata de un problema originado en el cerebro, y no una afección
local de la extremidad.
Medicación
El tratamiento con medicamentos ha sido
decepcionante. Algunas sustancias de efecto anticolinérgico pueden
ayudar a algunos pacientes, pero muy a menudo son de uso limitado a causa
de sus efectos secundarios.
Inyecciones de toxina botulínica
Las inyecciones de toxina botulínica
en músculos seleccionados son útiles en el tratamiento de
varias distonías locales, incluyendo el calambre del escribiente,
especialmente cuando existe una desviación significativa de la
muñeca o de los dedos. La toxina botulínica es una proteína
compleja producida por una bacteria, Clostridium botulinum, que
puede debilitar los músculos lo suficiente para reducir el espasmo
pero no tanto como para causar parálisis. Se trata de un bloqueador
nervioso, que se une a las terminaciones nerviosas en los músculos
y evita la liberación de las sustancias químicas que los
activan. Estas sustancias son las que transportan el "mensaje"
que proviene del cerebro y que indica al músculo que debe contraerse.
Si el mensaje es interceptado, entonces el espasmo no se produce. La toxina
se inyecta con pequeñas agujas y normalmente sólo se produce
una molestia transitoria en el punto tratado. Habitualmente los efectos
benéficos no se empiezan a producir hasta 5 o 10 días después,
y pueden persistir entre tres a cuatro meses con unos efectos colaterales
mínimos.Aunque este tratamiento no es eficaz para todos los afectados,
se ha comprobado la mejora de la escritura y reducción del dolor
en al menos los dos tercios de las personas tratadas. Algunos enfermos
gozan de una mejora funcional mantenida después de las inyecciones
de toxina botulínica.
Tratamiento quirúrgico
Puesto que el calambre afecta muy localmente
músculos de la mano y brazo, y sólo durante actividades
concretas como la escritura, no se considera en este caso la posibilidad
de intervenciones quirúrgicas.
Terapia ocupacional
La terapia física puede ayudar
a mejorar la flexibilidad local del brazo, que estará disminuida
por los espasmos distónicos y el reforzamiento de los músculos
no afectados. La terapia ocupacional puede servir para practicar técnicas
de escritura asistidas o diferentes, así como otros métodos
de comunicación. También se puede mejorar la coordinación
manual para otras actividades habituales tales como cocinar, comer o vestirse.
A pesar que es cierto que el estrés no causa el calambre del escribiente,
muchas personas afectadas han notado que en situaciones de tensión
sus síntomas empeoran. Desgraciadamente es imposible eliminar todas
las fuentes de estrés, pero un cursillo sobre técnicas de
relajación y control de la tensión puede ser muy beneficioso.
Terapias de apoyo
La búsqueda de
información y querer aprender más sobre la distonía
sin ya un primer paso en la relación con la enfermedad. Es muy
positivo también el apoyo que puedan proporcionar las familias,
los amigos, así como otras personas afectadas por el calambre.
Los grupos de apoyo ofrecen ánimo, un buen ambiente e información
sobre nuevos tratamientos y los últimos avances médicos.
En Cataluña ALDEC (Associació de Lluita Contra la distonía
a Catalunya) hace esta labor de terapias de apoyo.
Editado
por la distonía Medical Research Foundation, One East Wacker Dr,
suite 2430, Chicago IL 60601 0905 Preparado por Trevor Bass
& Mark F. Gordon, M.D., Dep. Of Neurology, Long Island Jewish Med.
Center, New Hyde Park NY . Revisado por Mahlon R. Delong M.D., Director
científico de la DMRF. Traducido al castellano por Roger Eritja.
Supervisado por la Doctora Maria José Martí, del Hospital
Clínic de Barcelona. |