PROGRESIÓN DE LA ENFERMEDAD, TRATAMIENTOS ACTUALES
ENFERMEDAD DE ALZHEIMER; POSIBILIDADES TERAPÉUTICAS NO FARMACOLÓGICAS
Borja Inza Iraola
El abordaje no-farmacológico de la EA, tiene dos objetivos clínicos fundamentales a cubrir, como son:
1. Su beneficio terapéutico implícito.
2. Su apoyo -probadamente necesario- a muchos tratamientos psicofarmacológicos.
El abordaje es multifactorial, asume prácticamente todas las capacidades y expresiones del individuo y se fundamenta en términos de retraso de la velocidad de progresión de la enfermedad y no de curación o mejora objetiva de la situación cognitiva. Mantenimiento de la calidad de vida.
Los fundamentos clínicos parten de conceptos como plasticidad y flexibilidad cerebral tratando de desarrollar -en las diferentes fases de la enfermedad- capacidades de arpendizaje y mantenimiento de potenciales cognitivos -y por ende-, de sus diferentes expresiones.
La efectividad del tratamiento es directamente proporcional al grado de evolución de la enfermedad teniendo su máxima eficacia en las primeras etapas de ésta. Importancia del diagnóstico precoz.
En términos muy groseros, podríamos definir dos fases diferenciadas del abordaje:
1. Aprendizaje y cristalización.
2. Automatización y mantenimiento.
Tipos de abordaje no-farmacológico:
o Funcional: Se trabaja en el domicilio, Centros de Día y Unidades de Convivencia. Se basa en el mantenimiento -monitorizado- de capacidades funcionales básicas y complejas y aprendizaje de habilidades sociales. Es muy importante la integración de estos dispositivos en la comunidad.
o Cognitivo: Complejos programas de Psicoestimulación y Orientación a la Realidad.
o Psicomotor: Programas específicos de psicomotricidad.
o Afectivo: prevención de trastornos afectivos en una 1.a fase, y estabilización del medio en una 2.a. Intervención familiar.
o Conductual: (en fase avanzada), modifica y estabiliza la conducta en base la modificación del medio.
o Estructural: (protetización del medio, paralela a la progresión de la enfermedad.
Son puntos importantes:
- No complicar excesivamente los esquemas de abordaje.
- Mantener al enfermo en su medio natural (con apoyo externo) hasta la última fase.
- Contar con la familia en todas las fases, como elemento terapéutico activo.
- Valorar de forma continuada la evolución de la enfermedad para modificar -paralelamente- su abordaje.
SINTOMATOLOGÍA DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER
Javier Montoro Martí
El diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer (EA) es fundamentalmente clínico, aunque éste sea un diagnóstico de probabilidad. Es por ello que el adecuado conocimiento de la sintomatología de la EA cobra especial importancia para el correcto manejo de los pacientes afectos de esta grave enfermedad. Sólo la correcta evaluación y seguimiento clínicos determinará el diagnóstico y estadio evolutivo de la EA.
La sintomatología de la EA se caracteriza por su heterogeneidad, presentando gran número y diversidad de síntomas (como expresión de la extensa afectación del SNC) que clasificamos en dos grupos:
1. Síntomas Cognitivos o Cognoscitivos: Definen la demencia y son claves en el diagnóstico. Aparecen de forma precoz, aunque no siempre de forma evidente. Son consecuencia de la perturbación de las capacidades intelectuales del enfermo y las principales causantes de la incapacidad funcional.
1 Alteraciones de la Memoria: Se considera el síntoma mayor y suele ser la manifestación inicial.
1.2. Alteraciones del Lenguaje o Disfasias: Su rango de síntomas va desde disnomia hasta el mutismo.
1. 1.3. Dispraxias. Consiste en la pérdida de habilidades motoras en ausencia de disminución de fuerza.
1. 1.4. Trastornos de la Percepción o Agnosia: Incapacidad para reconocer objetos y personas.
1. 1.5. Disfunción ejecutiva y del pensamiento abstracto. Otras alteraciones cognitivas: Visuoespaciales. Pérdida de la atención y de la capacidad para concentrarse. Alteración de la capacidad de juicio. Acalculia. Desorientación temporal y espacial.
2. Síntomas No Cognitivos. Los dividimos en dos tipos:
1. 2.1. Síntomas psiquiátricos y conductuales: Determinan en gran medida la calidad de vida del paciente y de su cuidador, siendo la principal causa de institucionalización del paciente.
1. 2.1. 2.1.1. Depresión. Presente hasta en el 25% de los pacientes.
1. 2.1. 2.1.2. Alteraciones Psicóticas: Delirios (falsas ideas resistentes a la argumentación; suelen ser de perjuicio, robo, infidelidad y abandono) y Alucinaciones (falsas percepciones, fundamentalmente visuales)
1. 2.1. 2.1.3. Alteraciones del Sueño. Aparece una desestructuración del sueño. Empeoramiento del resto de los trastornos durante la noche.
1. 2.1. 2.1.4. Cambios de Personalidad: dependencia, apatía y egocentrismo.
1. 2.1. 2.1.5. Trastornos de la Actividad: Deambulación constante sin finalidad aparente.
1. 2.1. 2.1.6. Otros síntomas conductuales: Ansiedad. Agitación. Alteración de los hábitos alimentarios. Agresividad verbal y física.
1. 2.2. Trastornos Neurológicos "clásicos". Poseen valor pronóstico, ya que indican un curso mas rápido de la enfermedad. Consisten en: parkinsonismo y discinesias, mioclonías, crisis epilépticas, alteraciones de la marcha e incontinencia de esfínteres.
La interacción de los síntomas cognitivos y no cognitivos produce como resultado una alteración funcional que es el verdadero "producto" de la EA. Esta alteración consiste en la interferencia progresiva de las actividades de la vida diaria (AVD), convirtiendo finalmente al enfermo en un ser absolutamente dependiente. El seguimiento de la discapacidad para realizar las AVD es utilizado para el control evolutivo y estadiaje de la EA.