Entrenándose para bajar el colesterol

Estudio
Resultados
Comentario
 La diferencia entre los tratamientos recomendados en los ensayos clínicos o revisiones y lo que ocurre realmente ha sido llamado el "treatment gap", quizá personificando el desfase entre la medicina basada en la evidencia y el mundo real. ¿Qué pasaría si se les da más responsabilidad a los pacientes para conseguir objetivos importantes? Un ensayo aleatorizado desde Australia [1] nos dice que cumplen con éxito. 

Estudio

 Pacientes con cardiopatía isquémica ingresados en el hospital para procedimientos de revascularización. Se excluyeron lo mayores de 75 años y aquellos para los que no era apropiado un entrenamiento intensivo, a menudo por otras condiciones médicas. La captación de pacientes consecutivos se obtuvo de la lista de altas del hospital. 

Un dietista con experiencia en el trabajo con pacientes con enfermedad cardiovascular hizo la educación por teléfono. Esto incluía preguntas para establecer el conocimiento y las creencias del paciente, seguido de una explicación básica, educación para ser asertivo, establecimiento de objetivos y reevaluación en la siguiente sesión educativa. El objetivo era conseguir niveles de colesterol por debajo de 4.5 mmol/L, y a los pacientes sometidos a entrenamiento se les pedía que asumiesen la responsabilidad de alcanzar y mantener el objetivo. El entrenamiento iba dirigido al paciente, no a su médico. 

La primera sesión telefónica fue seguida de tres sesiones más en intervalos de seis semanas, con una llamada telefónica final a las 24 semanas para recordar al paciente su control sanguíneo de colesterol. Los pacientes asignados al grupo sin entrenamiento recibieron dos llamadas telefónicas en las dos semanas siguientes a la aleatorización preguntando cómo se encontraban, y otra a las 24 semanas para recordar también su control de colesterol. A todos se les ofreció información sobre un programa de rehabilitación cardiaca y se les animó a asistir. 

Resultados

 La media de colesterol en los pacientes entrenados después de seis meses fue de 5.0 mmol/L, significativamente menor que la de los no entrenados, que era de 5.5 mmol/L. El colesterol LDL era también significativamente menor. Alcanzaron el objetivo más pacientes del grupo con entrenamiento  (33/107, 31%) que del grupo no entrenado (11/112, 10%). Por cada cinco pacientes entrenados,  alcanzó el nivel objetivo un paciente más de los que lo alcanzaron sin entrenamiento, con un número necesario a tratar de 4.8 (3.2 a 9.4). El uso de hipolipemiantes fue similar, alrededor de un 60% en cada grupo. El entrenamiento tuvo su efecto en pacientes tratados con hipolipemiantes y en los no tratados (Figura 1).

Figura 1: Efecto del entrenamiento y los fármacos en la reducción de colesterol a seis meses

Comentario

 Este interesante estudio viene acompañado de una revisión de seis programas de enfermería que utilizan intervenciones específicas sobre factores de riesgo. Dos de ellos establecieron un objetivo terapéutico con los lípidos, y fueron efectivos. Los otros cuatro se centraron en patrones de comportamiento, y no fueron efectivos. Quizá lo que este estudio nos muestra que el paciente informado (¿con recursos?) es un gran potencial. Cuando los pacientes son motivados para asumir mayor responsabilidad en su propio cuidado médico, junto con un objetivo específico, parece que obtienen mejores resultados y se reduce el desfase entre la situación ideal de los ensayos clínicos y el mundo real. ¿ Por qué será que esto no resulta sorprendente?. 

Referencia:

  1. MJ Vale et al. Coaching patients with coronary heart disease to achieve the target cholesterol: a method to bridge the gap between evidence-based medicine and the 'real world' - randomized controlled trial. Journal of Clinical Epidemiology 2002; 55: 245-252.
Traducido por Luis Rubio Toledano. Medico de familia. Getafe. Madrid
url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band100/b100-3.html

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