Polineuropatía y estatinas

Estudio
Resultados
Comentario
 La miopatía es un efecto secundario reconocido de las drogas hipolipemiantes. En el contexto de la práctica general en UK se estima que la incidencia de miopatía en los usuarios de drogas hipolipemiantes es de 2,3 por 10.000 personas/año, con un riesgo relativo de los usuarios de fibratos de forma aislada de 42 y de 8 para los de las estatinas [1]. 

Un nuevo estudio [2] nos informa de que la polineuropatía puede constituir también un problema  y concluye que es necesario realizar un seguimiento del tema.

Estudio

 Fue realizado en un condado de Dinamarca con una población de  465,000. Los residentes poseen un numero de registro civil que se utiliza en los registros de prescripción, por lo que es posible encontrar a todos los residentes con un trastorno en particular, y conocer que drogas le son prescritas. En un periodo de cinco años, hasta el final de 1998, se estudiaron todos los pacientes con un diagnóstico de polineuropatía. Algunos residían fuera, otros fueron diagnosticados antes del periodo del estudio, otros tenían otros factores predisponen tes ( fallo renal, diabetes, problemas tiroideos, y en otros el diagnóstico era incorrecto o faltaban datos. 
 

Los parámetros del diagnóstico clínico fueron síntomas sensitivos asimétricos distales o síntomas motores simétricos en ausencia de signos de la neurona motora superior, o ambos. Los criterios neurofisiológicos fueron los de una velocidad de conducción motora anormal en dos o más nervios periféricos, con al menos uno, de la pierna.  Se acepto el diagnóstico de neuropatía periférica sólo, si ambos criterios clínicos y  neurofisiológicos, eran compatibles con el diagnóstico. Se establecieron varios niveles de certidumbre para la polineuropatía idiopática (Tabla 1). 
 

Tabla 1: Definición del diagnostico de polineuropatía

Descripción

Definición

Definitivo  Encuesta diagnóstica adecuada con un diagnóstico diferencial exhaustivo.
Probable Solo se dispone de información suficiente para excluir un consumo excesivo de alcohol, diabetes e insuficiencia renal.
Posible La información no es suficiente para descartar la presencia de un diagnóstico de exclusión.
 Para cada caso, todos los habitantes del mismo sexo y edad fueron utilizados al azar para escoger 25 sujetos control por caso.

Resultados

 Se recogieron 166 casos (edad media 59 años) de primeros casos de polineuropatía en cinco años, de los cuales 35 fueron definitivos, 54 probables, y 77 posibles. De estos 9 (5.4%) habían estado expuestos previamente a las estatinas (ocho eran usuarios activos), con una duración media de la exposición de 2.8 años. Se analizaron 4,150 controles, de los cuales 66 (1.6%) habían estado expuestos a las estatinas (49 usuarios actuales). 

El riesgo relativo de polineuropatía para los usuarios activos fue de 4.6 (2.1 a 10) para todos los casos con uso actual, y de 16 (5.7 a 45) para los casos definitivos con uso actual (Tabla 2). Las Odds ratios fueron mayores para aquellos con más de dos años de consumo comparados con los de un uso menor a dos años y para la comparación entre dosis altas y bajas. 
 

Tabla 2: Exposición a estatinas en todos los casos y en los casos definitivos de polineuropatía

Exposición a estatinas

Casos 

Controles 

Odds ratio
(95% IC)

Todos los casos

Nunca utilizadas 157 4084 1
Uso actual 8 49 4.6 (2.1 a 10)

Casos definitivos

Nunca utilizadas 27 854
Uso actual 7 17 16 (5.7 a 45)
 El número necesario para perjudicar (NNH) basandose en todos los pacientes será de 5,500 (2,200 a 18,500). En los mayores de 50 años la incidencia de polineuropatía era de 1.7 por 10,000 personas año, con una incidencia de 4.5 por 10,000 personas año entre los expuestos a estatinas. Esta diferencia produce un caso de polineuropatía cada 2200 personas/año (880 a 7,300) en personas que usan estatinas. 

Comentario

 En 1998 cerca del  1% de la población danesa utilizaba estatinas. Es probable que esta proporción sea mayor en la actualidad, tanto en Dinamarca como fuera. Si una población con 100.000 habitantes, tiene al 1% tomando estatinas, puede esperarse un caso de polineuropatía cada dos años. Esta frecuencia es doble de la esperada para una miopatía. En la Atención Primaria Inglesa en el año 2001 se realizaron cerca de 13 millones de prescripciones de estatinas, al coste de 420 millones de Libras. No es posible extrapolar demasiado de estos datos salvo que concluir que este raro efecto adverso puede ocurrir y debemos estar alerta. El artículo es interesante y contundente, demuestra como un buen sistema de información puede ser utilizado en beneficio de la población. Es importante porque nos permite conocer el riesgo, aunque no la causa ni el mecanismo. Los artículos en la revista Neurology son asequibles en Internet. Si quiere leerlo, lea también el enjundioso editorial acompañante [3]. 

Bibliografía:

  1. D Gaist et al. Lipid-lowering drugs and risk of myopathy: a population-based follow-up study. Epidemiology 2001; 12: 565-569.
  2. D Gaist et al. Statins and risk of polyneuropathy. A case-control study. Neurology 2002; 58: 1333-1337.
  3. M Donaghy. Assessing the risk of drug-induced neurologic disorders. Neurology 2002; 58: 1321-1322.
Traducido por Santiago Mola. Neurólogo. Alicante
url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band100/b100-5.html

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