El andar es bueno para mujeres mayores

Estudio 
Resultados 
Comentario 
Hay mucha evidencia acerca de cómo el ejercicio mejora la enfermedad cardiovascular, pero poca incluye mujeres y muy poca de ella ha evaluado el efecto del ejercicio más habitual para las mujeres, el andar. Un nuevo estudio de los Estados Unidos en un gran número de mujeres mayores corrige este error y demuestra que andar es una buena cosa [1].
 
 

Estudio

Fueron 73,700 mujeres en un estudio observacional sobre la salud de las mujeres que incluía mujeres entre 50 y 79 años al inicio del mismo. De ellas, sobre 62,000 eran blancas, 5,600 negras, 2,800 hispanas, 2,300 asiáticas y 1,300 indias americanas y otros entornos raciales. Se reclutaron entre 1994 y 1998 con observación hasta mediados del 2000. Las mujeres no padecían enfermedad cardiovascular o cáncer al inicio. 

Se realizo una visita clínica en el momento de la inclusión, en la que se completaron cuestionarios autocumplimentados  sobre el historial médico tanto personal como familiar, hábitos tabáquicos, dieta, actividad física y otros factores sobre el estudio de vida. Se midió altura, peso, circunferencia de cadera y cintura y tensión arterial. Se detalló el cuestionario sobre actividad física recreativa y se usó para calcular una puntuación del gasto energético semanal en equivalentes metabólicos (puntuación MET). Una muestra de 1,092 mujeres se incluyeron en un estudio de fiabilidad o consistencia para demostrar la reproducibilidad de los cuestionarios. 

Los objetivos principales fueron nuevos diagnósticos de enfermedad coronaria (infarto de miocardio no fatal y muerte con una causa coronaria) y eventos cardiovasculares totales (infarto de miocardio, muerte por causa coronaria, revascularización coronaria o carotidea, angina, insuficiencia cardiaca congestiva, infarto cerebral). Todos los objetivos se confirmaron mediante registros médicos por observadores que no conocían los grupos de asignación.
 
 

Resultados

Hubo una media de 3.2 años de seguimiento, lo que supuso 233,000 personas-año de observación. Hubo 345 nuevos casos de enfermedad coronaria diagnosticados, 309 infartos cerebrales y 1,551 primeros eventos cardiovasculares. El rango de gasto energético semanal total fue de 0 a >33 horas MET/semana. 

El riesgo ajustado por edad y multivariante, para la enfermedad coronaria y la enfermedad cardiovascular global disminuyó a medida que aumentaba la cantidad de ejercicio (Figura 1). El número medio de horas MET por semana en cada quintil fue 0, 4.2, 10, 18 y 33 respectivamente para los quintiles 1-5. Se vieron reducciones similares en el caminar (0->17 horas MET por semana) y para el ejercicio intenso (0->210 minutos de ejercicio intenso a la semana).

Figura 1: Efecto del aumento de horas MET semanales

Se observó una tendencia de reducción del riesgo con el aumento de la actividad física total y con el andar en mujeres blancas y negras, en todas las edades, y para distintos rangos de indice de masa corporal. En el andar, el ritmo era importante. El riesgo relativo multivariante y riesgo relativo ajustado por edad y tiempo de andar mostraron significativamente un menor riesgo de enfermedad cardiovascular cuando las mujeres andaban a un ritmo mayor que el normal (Figura 2). Cuanto más rápido andaban, menor era el riesgo. Las mujeres que andaban más y que realizaban algún ejercicio intenso durante la semana tenían particularmente un riesgo más bajo de enfermedad cardiovascular. 

Figura 2: Efecto del ritmo al andar (mph) sobre el riesgo relativo de enfermedad cardiovascular


 

Comentario

La enfermedad cardiovascular no es insignificante en mujeres mayores. Hubo 1,551 eventos cardiovasculares iniciales (incluyendo 345 ataques al corazón mortales y no mortales y 309 infartos cerebrales) en 3.2 años entre 73,743 mujeres con edades comprendidas entre 50 y 79 años. Esto supone un caso entre 50 mujeres a lo largo de 3 años de media. La enfermedad cardiovascular en las mujeres que hacían ejercicio y andaban más, ocurría la mitad que en aquellas que no hacían ejercicio o no andaban en absoluto. Esto es cierto independientemente de la raza, edad o índice de masa corporal. 

Los puntos fuertes de este estudio fueron su tamaño, el ser prospectivo, la diversidad racial y étnica de las mujeres incluidas, el establecimiento detallado de la actividad física basal y los criterios uniformes para establecer los objetivos. Así hay que encontrar modos de hacer más fácil para las mujeres el andar, porque andar es beneficioso para otras cosas también. Refuerza una evidencia similar para los hombres. El gobierno conjuntamente no podría hacer nada mejor que establecer modos de asegurar que más de nosotros andemos más, y más rápido y con mayor frecuencia. Sería más beneficioso que la mayoría de las pastillas.

Referencia:

  1. JE Manson et al. Walking compared with vigorous exercise for the prevention of cardiovascular events in women. NEJM 2002; 347: 716-725. 
Enlace
En ImpAct 3 se informa como los médicos generales en Inglaterra prescriben "andar"

Traducido por Iciar Pérez Rodrigo. Farmaceutica especialista en farmacia hospitalaria. Sevilla
url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band104/b104-5.html