Los escolares y lavarse las manos

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 En el número 91 de Bandolera se informaba de que el fomento del lavado de las manos en los reclutas reducía las visitas ambulatorias debidas a problemas respiratorios. Otra población diana donde fomentar el lavado de las manos es la población escolar, en la que un estudio realizado en Detroit [1] ha demostrado que reduce el absentismo en la escuela elemental.. 

Estudio

 Se eligió una única escuela a la que acudían 305 niños de edades comprendidas entre los 5 y los 12 años de edad distribuidos en 14 clases. Las clases se dividieron en un grupo experimental y en otro control sin ningún procedimiento formal de aleatorización. Seis clases con 143 niños se asignaron al grupo experimental y ocho, con 162 niños al grupo control.

La intervención consistió en que los profesores de las clases del grupo experimental requirieran a los niños para que se lavaran las manos después de llegar a la escuela, antes de la comida y después del descanso de la comida y antes de irse a casa. Se realizo como otra actividad escolar más. A los niños pertenecientes al grupo control no se les advirtió de nada en relación con el lavado de las manos.

El resultado medido fue el absentismo escolar, registrado diariamente y monitorizado mediante contacto telefónico con los padres para averiguar la naturaleza del trastorno. Se consideró que este era de naturaleza respiratoria si incluía tos, estornudos, molestias sinusales, etc, y de naturaleza gastrointestinal si existía dolor abdominal, diarrea o vómitos. Se consideraron estos dos grupos y el total de días que faltó el niño por enfermedad. Aquellos que faltaron por presentar tanto síntomas respiratorios como intestinales fueron incluidos en ambos grupos, de modo que el total puede ser menor que la suma de estas dos condiciones.
 

Resultados

 Las ausencias se registraron como el porcentaje del número total de posibles días de asistencia. Fueron más bajas en el grupo experimental que en el grupo control (Figura 1). El riesgo relativo para cada uno de los motivos se relaciona en la Tabla 1. La reducción del absentismo tanto por enfermedad en conjunto como por enfermedad gastrointestinal fue estadísticamente significativa.

Figura 1: Faltas a clase (en días) , totales y por causa, en los niños que se lavan las manos regularmente y en el grupo control

Tabla 1: Riesgo relativo de absentismo, total y por causa, entre el grupo que se lavaba las manos y el grupo control

 

Riesgo Relativo (95% IC)

Todas las enfermedades
0.75 (0.60 a 0.95)
Enferemdades respiratorias
0.79 (0.61 a 1.02)
Enermedades gastrointestinales
0.43 (0.25 a 0.73)

Comentario

El estudio no ha sido aleatorizado ni enmascarado. Ambos defectos podrían haber contribuido a un resultado que puede estar sesgado. Pero existen tan pocas evidencias sobre la efectividad del lavado de las manos en el ámbito comunitario que merece la pena echarle un vistazo. El estudio informa también de que llevaron a cabo una revisión de la literatura, aunque no se dan detalles sobre la misma. Quizás haya otros tres estudios más en niños, generalmente en circunstancias especiales. La mayoría muestran reducciones de episodios de enfermedad de la misma forma que sabemos que el lavado de las manos en otros entornos marca con frecuencia diferencias.
Lo que es sorprendente es que haya tan poca información sobre una actividad tan fundamental. ¿Dónde están los ensayos clínicos y las revisiones de ensayos clínicos que pudieran contribuir a determinar dónde y cómo puede ayudarnos a reducir las infecciones el lavado de las manos, tanto en el ámbito comunitario como en el escolar o en el sanitario?
Bandolier ha iniciado una sección de “lavarse las manos” en sus páginas de Internet para empezar a mostrar entre todos la evidencia de la que disponemos sobre el lavado de las manos. La búsqueda en bases de datos electrónicas arroja pocos ensayos. Quizás sea debido a que se ganen pocos reconocimiento académicos con una cuestión tan sencilla.
Los lectores pueden ayudar a Bandolier informando acerca de los estudios que conozcan, mediante el envío de sus referencias por email o fax, o mejor aún, los artículos en papel si estos se encuentran en revistas poco conocidas. Nos gustaría también escuchar a los que hayan implementado con éxito algún plan de “lavado de manos”.

Referencia

    1. D Master et al. Scheduled hand washing in an elementary school population. Family Medicine 1997; 29: 336-339. 
Traducido por Jose Manuel Iglesias. Médico de familia. Salamanca
url orginal http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band111/b111-6.html

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