Malestar al teclado

Dolor en brazos y cuello 
Diseño 
Resultados 
Comentario 
Bandolera pasa una buena cantidad de tiempo con su fiel ordenador. Maravillosas cosas los ordenadores, especialmente si tienes un super whizzo Macintosh y una gran pantalla. Pero interactuar con él no se parece aún a la visión de ciencia ficción de una conversación educada con un esclavo cortés con un cerebro del tamaño de un planeta. Interactuamos a través de un teclado, usando los ojos y las manos.
 

Los ojos pueden cansarse un poco a veces, especialmente mirando del papel a la pantalla y vuelta de nuevo al papel. Esto se puede evitar con un juego apropiado de gafas bifocales. Pero es teclear lo que puede ser un problema y manos, muñecas, antebrazos y cuello protestan de vez en cuando. Podemos minimizar esto corrigiendo nuestras posturas, sentándonos rectos, y con unos pocos ejercicios. Pero algo en lo que no pensamos a menudo es en el teclado.
 

Para algunos de nostros los dolores pueden empeorar, y convertirse en verdaderos problemas, como tendinitis. ¿Hay alguna evidencia sobre la magnitud de este problema (dado cuántos de nosotros usamos teclados en el trabajo y en casa), y si el diseño del teclado puede ayudar si llego a tener problemas?. No mucha, pero la que hay podría ser de ayuda. 
 

Dolor de brazo y cuello


La mayoría de los estudios se han centrado en gente que usa mucho el teclado. Un ejemplo, [1] estudiaba a trabajadores en puestos administrativos en Finlandia y que usaban el teclado (VDU) durante más de cuatro horas por semana. Se siguió durante un año a 232 que manifestaron tener poco o no dolor de cuello al inicio del estudio. 

Usando el criterio de dolor de cuello local o irradiado durante al menos ocho días a lo largo del siguiente año, se encontró que 52 de los 180 que respondieron (34%) cumplían este criterio. El único predictor mayor fue el sexo femenino, junto con un pobre entorno laboral. 

Una encuesta en el Reino Unido [2] entre 21.000 hombres y mujeres en edad laboral (16-64) seleccionados aleatoriamente, preguntaba por el uso del teclado durante más de cuatro horas por día laborable, así como por la prevalencia semanal y anual de dolor en cuello y parte superior del brazo. Entre el 58% que respondió había 4.889 con ocupación no manual, 1.798 que usaban el teclado durante más de cuatro horas diarias y 2.901 que no. 
 

Uno de cada tres trabajadores no manuales declaraba haber tenido dolor de cuello o de la extremidad superior durante la semana previa. El aumento del dolor en manos o muñecas se asociaba con uso frecuente del teclado, así como el dolor de cuello en mujeres y el dolor de hombros en hombres (Tabla 1).

Tabla 1: Dolor en brazos, hombros y cuello en hombres y mujeres de ocupaciones no manuales en el Reino Unido. Las diferencias entre usuarios de teclados y no usuarios estadísticamente significativas están sombreadas

Dolor en la semana previa, con razón de prevalencias ajustada 
Mujeres 
 Hombres
Usuarios 
No usuarios 
Razón de prevalencia
(IC 95%) 
Usuarios 
No usuarios 
Razón de prevalencia
(IC 95%) 
Dolor de cuello
22.9 
18.3 
1.3 (1.1 a 1.5) 
14.8 
13.8 
1.1 (0.9 a 1.4) 
Dolor de hombro
21.2 
17.5 
1.2 (1.0 a 1.5) 
16.4 
12.3 
1.4 (1.1 a 1.7) 
Dolor de codo
4.6 
4.9 
1.0 (0.7 a 1.5) 
6.0 
5.8 
1.2 (0.8 a 1.7) 
Dolor de mano o muñeca
15.1 
11.0 
1.4 (1.1 a 1.7) 
10.6 
7.9 
1.4 (1.0 a 1.8) 
Hormigueo o entumecimiento de más de 3 minutos en el brazo
18.1 
16.4 
1.1 (0.9 a 1.3) 
13.3 
12.9 
1.1 (0.8 a 1.3) 

Diseño

El efecto de cuatro diferentes teclados se evaluó en un estudio aleatorio, enmascarado al observador, con trabajadores diagnosticados de tendinitis o de síndrome del tunel carpiano en los Laboratorios Nacionales Lawrence Livermore de California [3]. Todos los sujetos tenían empleo y eran elegibles para participar si eran trabajadores a tiempo completo y usaban un teclado durante más de cuatro horas al día o 20 horas al mes, y cuyas lesiones estuvieran registradas en la base de datos de enfermedades laborales. Todos habían sido diagnosticados menos de dos años atrás y ninguno había sido operado de la mano o muñeca, ni tenían antecedente de haber usado teclado ergonómico.

Los teclados a examen fueron el teclado de trabajo estándar QWERTY (placebo), y tres teclados ergonómicos: un teclado Apple ajustable (kb1), un Comfort Keyboard System (kb2), y un teclado Microsoft Natural (kb3). En el momento de la aleatorización, a los asignados a su propio teclado se les retiró su teclado, se limpió, y se les devolvió con marcas y la certeza de que había sido alterado.

Se llevaron a cabo varias pruebas en las manos, muñecas y brazos, basales y hasta un máximo de 24 semanas de uso del teclado, por observadores ciegos al tipo de teclado usado. Los propios trabajadores registraron otros datos sobre dolor y funcionalidad a distintos intervalos a lo largo del estudio.

Resultados

Ochenta trabajadores fueron aleatorizados, veinte a cada teclado. La edad media fue de unos 42 años, y el 60% aproximadamente eran mujeres. Las características de los trabajadores estaban bien equilibradas al inicio del estudio. Ninguno dejó de usar el teclado placebo, hubo un abandono tanto en el teclado 1 como en el 3, pero nueve dejaron de trabajar con el teclado 2, cinco de ellos por fallo mecánico. El teclado 2 era el más complicado.

Con los tres teclados ergonómicos hubo más sujetos con reducciones del dolor del 50% o más a los seis meses que con el teclado placebo (Tabla 2). El teclado 3 tuvo más respuestas, y las puntuación media de dolor en este grupo fue significativamente menor a las 18 y a las 24 semanas (Figura 1).

Tabla 2: Respuesta a los seis meses a placebo y a tres teclados ergonómicos en trabajadores con diagnóstico de tendinitis o de síndrome del tunel carpiano

Cambio en la severidad del dolor
Placebo
Teclado 1
Teclado 2
Teclado 3
Peor
Igual
10 
Mejoría de al menos 25%
Mejoría de al menos 50%
11 

Figura 1: Puntuaciones de dolor a los seis meses

 

Mientras las puntuaciones de dolor aumentaban con placebo después de seis semanas, tendían a disminuir con otros teclados, pero sobre todo con el teclado 3. El teclado 3 fue también el único con el que a los seis meses había mejorías significativas en las puntuaciones de status funcional, en particular para escribir, conducir, atarse los zapatos, trabajar, usar un teclado y tareas domésticas. Todos los que pensaban que el teclado ergonómico era mejor que su teclado estándar tuvieron una reducción significativa del dolor

Comentario

La mayoría de nosotros aceptaría que pasar horas encima del teclado puede ser cansado, y que nos dejaría doloridos. La tendinitis y el dolor en manos, muñecas y antebrazos que algunos de nosotros llegamos a tener puede ser bastante severa. Para evitar problemas es esencial estar seguros de que nuestra postura y colocación son correctas. Bandolera cree que los fisioterapeutas son de bastante utilidad, y algunas empresas tienen especialistas para comprobar nuestra postura. 

Es probable que haya un porcentaje residual de personas que tengan problemas a pesar de todo, aunque es incierto cuántos. El estudio del Reino Unido fue interesante porque fue basado en la población. Indicó que el 15% de los trabajadores británicos usan teclados más de cuatro horas en una jornada laborable (y eso era en 1998).

Aunque el dolor de la extremidad superior es común, lo es más en gente que usa mucho el teclado. Algunos de ellos tendrán dolor debido a tendinitis o a síndrome del tunel carpiano. De hecho, el dolor basal en el ensayo clínico sería suficiente para acceder a estudios de dolor agudo. La evidencia que tenemos es que la persistencia en el uso de teclados ergonómicos haría la vida mucho más fácil para la mitad de ellos, aproximadamente.
 
 

Bibliografía:

  1. T Korhonen et al. Work related and individual predictors for incident neck pain among office employees working with video display units. Occupational and Environmental Medicine 2003 60: 475-482. 
  2. KT Palmer et al. Use of keyboards and symptoms in the neck and arm: evidence from a national survey. Occupational Medicine 2001 51: 392-395. 
  3. P Tittiranonda et al. Effects of four computer keyboards in computer users with upper extremity musculoskeletal disorders. American Journal of Industrial Medicine 1999 35: 647-661. 
Traducido por Felipe Aizpuru. Vitoria
url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band117/b117-2.html