Pérdida de peso y tensión arterial

Bandolera presta atención siempre a la evidencia sobre vida saludable, y especialmente sobre como evitar la toma de antihipertensivos. Mientras que es razonablemente claro que el sobrepeso puede predisponer a una presión arterial más alta, ¿cual es la evidencia de que la perdida de peso reduce la presión arterial ?  ¿ y  cuanto ?.
 

Parte del problema al entender la evidencia es su complejidad. ¿ estamos hablando de normotensos o de hipertensos? ¿ están tomado medicamentos ? ¿ se pierde peso por restricción calórica, ejercicio, ambos o con alguna ayuda farmacológica ? ¿ influye cuanto tiempo se tarda en perder peso?

Un revisión sistemática nueva [1] nos ayuda a entender como la perdida de peso ayuda a reducir la presión arterial.

Revisión sistemática

Los ensayos clínicos aleatorizados sobre reducción de peso y su efecto sobre la tensión arterial se buscaron en cuatro bases de datos bibliográficas en formato electrónico, así como el examen de la lista de referencias de los artículos publicados. Los criterios de inclusión de los ensayos fueron que estuvieran publicados en ingles, de una duración de al menos ocho semanas y la reducción de peso  implicara medidas no farmacológicas. 

El peso y la presión arterial fueron monitorizadas a lo largo del tiempo del ensayo,  y se recogió el dato correspondiendo con el de máxima reducción de tensión arterial. En ausencia de esta información se utilizó el dato del final del estudio.
 

Resultados


Se escogieron 25 ensayos con 4874 personas cuya duración osciló entre 8 y 260 semanas con una media de 67 semanas. La media de peso inicial fue de 88 Kg y la del IMC de 31. La mayoría de los estudios incluyen tanto a hombres como a mujeres y la media de edad está entre 37 y 66 años. Alrededor de la mitad de la población tenía cifras de tensión arterial de 140/90 mm de Hg o más y cerca de un cuarto toman fármacos antihipertensivos. El porcentaje total de perdidas entre los estudios fue del 4.8 %.

La reducción media de peso fue de 5 Kg lo que supone un 6% menos respecto al punto de partida. Se observó una levemente mayor perdida de peso en la restricción calórica ( 7 Kg ) que con el ejercicio solo ( 3 Kg ) y combinando ambos ( 6 Kg)

Los cambios tanto en la presión sistólica como diastólica fueron en general proporcionales a la cantidad de peso perdido. La relación para la sistólica la podemos ver en la figura 1. Tanto la sistólica como la diastólica se redujeron 1 mm de Hg por cada Kg de peso perdido.
 

Figura 1: Relación entre la pérdida de peso y la reducción de la presión sistólica

 

  El análisis de varios subgrupos sugieren que la relación se mantiene a pesar de la edad, para estudios con mas o menos mujeres, en hiper y normo tensos, para los diferentes métodos de perdida de peso, independientemente de su IMC inicial y para grandes y pequeñas perdidas de peso. Había indicios de que las mayores reducciones de presión por Kg. de peso perdido podían haber sido vistas en la población de origen asiático y en los que tomaban fármacos antihipertensivos, pero solo indicios.

Comentario 

Lo que aquí tenemos es una revisión de sentido común.  Se ha utilizado ensayos aleatorizados de duración adecuada y encontrado una relación consistente entre la pérdida de peso y el descenso de la presión arterial sistólica y diastólica. Esto es una buena noticia particularmente para aquellos de una cierta edad cuando el peso tiende a estar un poco por encima del límite máximo y una presión arterial bordeline. Es mejor perder unos pocos kilogramos que tomar pastillas.

Hay otros meta-análisis sobre pérdida de peso y presión arterial [2, 3,4] que merece la pena leer. En ellos se confirma una respuesta ligeramente mayor a la reducción del peso en las personas que tomaban fármacos antihipertensivos [2], y en general una relación entre la pérdida de peso y la reducción de la tensión arterial [3].

El ejercicio aeróbico puede tener un efecto añadido en los que han presentado perdida de peso en la reducción de la presión arterial. Un análisis de 53 ensayos aleatorizados [4] en los cuales las diferencias se limitaron al ejercicio físico aeróbico y control, demostraron una reducción total de 4 mm de Hg en la tensión sistólica y de 3 mm de Hg en la diastólica cuando el cambio de peso en total fue virtualmente nula. La reducción tendía a ser mayor con mas ejercicio, el único problema era que los ensayos eran pequeños y que en los pequeños había un efecto mayor.

Lo clínicamente relevante es que para algunas personas con hipertensión límite existe la posibilidad de elegir. Perder peso, hacer ejercicio y sentirse mas jóvenes y mejor o tomar fármacos que podrían hacerles sentir mal. La elección parece evidente.

Bibliografía:

  1. JE Neter et al. Influence of weight reduction on blood pressure. A meta-analysis of randomised controlled trials. Hypertension 2003; 42: e-publication. 
  2. D Ebrahim, GD Smith. Lowering blood pressure: a systematic review of sustained effects of non-pharmacological interventions. Journal of Public Health Medicine 1998; 20: 441-448.
  3. CD Mulrow et al. Dieting to reduce body weight for controlling hypertension in adults. Cochrane Database of Systematic Reviews 2000 2: CD000484. 
  4. SP Whelton et al. Effects of aerobic exercise on blood pressure: a meta-analysis of randomised, controlled trials. Annals of Internal Medicine 2002; 136: 493-503.


Traducido por Francisco Sánchez Cabrera Médico de familia, Menorca y Rafael Bravo Toledo Madrid
url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band117/b117-6.html