Presión arterial y cambios del estilo de vida |
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Estudio Resultados Comentario El estilo de vida es ahora el nuevo ideal color de rosa para la salud (o la bestia negra, o lo que sea). Ahora incluso los gobiernos se las ingenian para ver cómo se reduce la obesidad cambiando la dieta y aumentando el ejercicio. Esto está muy bien, pero a veces puede plantearse el problema de que la gente corriente no sepa en qué parte del mensaje concentrarse. ¿Debería perder peso o reducir la sal en la dieta? ¿Hacer más ejercicio o comer más fruta? La respuesta es que hace falta un cambio global del estilo de vida para colocar la tensión arterial en el límite alto de cifras moderadamente elevadas. [1]. Bandolera siempre ha tenido el sueño consistente en que una serie de cambios en los hábitos pudieran mantener a los medicamentos antihipertensivos bien a raya. El estudioEn este
estudio aleatorizado los participantes fueron generalmente adultos sanos
con una presión arterial por encima de las cifras óptimas,
y personas con hipertensión arterial ligera que no tomaban medicación.
La presión arterial (PA) sistólica promedio después
de tres visitas para su determinación tenía que estar entre
120 y 159 mm Hg y la diastólica entre 80 y 95 mm Hg . Los participantes
tenían 25 años o más y un índice de masa corporal
entre 18,5 y 45 kg/mm2. Se excluyeron a todos aquellos que tomaban medicación
que pudiera afectar a la PA, a quienes consumían más de 21
unidades por semana de bebidas con alcohol, o a quienes padecían
enfermedades graves.
Se aleatorizó
a :
Si bien
la principal medida de efecto fue la presión arterial a los seis
meses, también se midieron otras variables, y esto fue realizado
por personal que desconocía la pertenencia al grupo de aleatorización.
ResultadosHubo 810
participantes con una edad media de 50 años y un IMC de 33/kg/m2,
de los cuales el 62% eran mujeres y el 34 % eran afroamericanos. La PA
sistólica media inicial fue de 135 mm Hg y la diastólica
de 85 mm Hg, con un 38 % de hipertensos (definidos como aquellos con una
PA mayor de 140/90 mm Hg). Los participantes se distribuyeron adecuadamente
al comienzo en los tres grupos. La mayoría (70-80 %) acudió
al menos a 15 de las 18 visitas programadas en los grupos de intervención
activa.
A los
seis meses la PA se redujo en los tres grupos. En el grupo de sólo
consejo la reducción de la PA sistólica fue de 7 mm Hg, siendo
de 11 mm Hg en los otros dos grupos. La PA diastólica se redujo
en 4 mm Hg y 6 mm Hg respectivamente. Las intervenciones lograron los cambios
esperados con una mayor pérdida de peso (5-6 kg) en los grupos
de intervención activa que en el grupo de sólo consejo (1
kg). Los participantes en el grupo de “lo demostrado” + dieta ADDH comieron
más fruta y verduras, menos grasa y menos grasas saturadas, de forma
que las intervenciones demostraron lograr sus objetivos nutricionales.
Lo más
interesante fue la proporción de participantes que, a los seis meses,
eran hipertensos (PA mayor de 140/90 mm Hg) o que tenían una PA
óptima (120/80 mmHg o menos). La Figura 1 muestra que los mejores
resultados, con más participantes con una PA óptima y con
menos hipertensos se produjo en el grupo de“lo demostrado” + dieta ADDH;
la Tabla 1 muestra el número necesario de personas a tratar para
conseguir estos objetivos.
Figura 1: Participantes con hipertensión o con PA óptima
Tabla 1: NNTs para intervención activa frente a sólo consejo
En los cambios de conducta más la dieta ADDH se tuvo que tratar a 7 (95% IC 5 a 13) para evitar que un participante fuera hipertenso y a 6 (4 a 12) para conseguir que un participante tuviera una PA óptima. Sólo uno de cada 4 de los que tenían una PA sobre 140/90 mm Hg todavía tenía este nivel de elevación después de los seis meses de cambios de conducta más la dieta ADDH, comparando con los que sólo tuvieron el consejo. ComentarioLa modificación
de conducta más la dieta ADDH minimizó los resultados límite
no deseados (hipertensión) y maximizó los resultados límite
deseados (PA óptima). Se trata de resultados consistentes e importantes,
tanto para el sistema de salud como para los individuos. Para éstos,
el mensaje es que la reducción del peso y la sal, más un
incremento en el consumo de frutas y verduras puede mantenernos sin necesidad
de tener que ir a ver al médico, salvo por motivos sociales. Para
los sistemas de salud, los resultados ponen de manifiesto un camino mediante
el cual la prevención puede mantener a los pacientes al margen de
fármacos caros y puede que dañinos, y quizá se reduzcan
los costes mientras se mejora la salud de las personas.
Referencia:
url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band121/b121-3.html |
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