Presión arterial y cambios del estilo de vida


Estudio
Resultados
Comentario
 
 
El estilo de vida es ahora el nuevo ideal color de rosa para la salud (o la bestia negra, o lo que sea). Ahora incluso los gobiernos se las ingenian para ver cómo se reduce la obesidad cambiando la dieta y aumentando el ejercicio. Esto está muy bien, pero a veces puede plantearse el problema de que la gente corriente no sepa en qué parte del mensaje concentrarse. ¿Debería perder peso o reducir la sal en la dieta? ¿Hacer más ejercicio o comer más fruta? La respuesta es que hace falta un cambio global del estilo de vida para colocar la tensión arterial en el límite alto de cifras moderadamente elevadas. [1]. Bandolera siempre ha tenido el sueño consistente en que una serie de cambios en los hábitos pudieran mantener a los medicamentos antihipertensivos bien a raya. 

El estudio

En este estudio aleatorizado los participantes fueron generalmente adultos sanos con una presión arterial por encima de las cifras óptimas, y personas con hipertensión arterial ligera que no tomaban medicación. La presión arterial (PA) sistólica promedio después de tres visitas para su determinación tenía que estar entre 120 y 159 mm Hg y la diastólica entre 80 y 95 mm Hg . Los participantes tenían 25 años o más y un índice de masa corporal entre 18,5 y 45 kg/mm2. Se excluyeron a todos aquellos que tomaban medicación que pudiera afectar a la PA, a quienes consumían más de 21 unidades por semana de bebidas con alcohol, o a quienes padecían enfermedades graves.
Se aleatorizó a :
  • Un grupo de consejo unico mediante educación durante 30 minutos. 
  • Intervención sobre la conducta denominada “lo demostrado” que procuraba cambios típicos del estilo de vida a través de 18 entrevistas cara a cara a lo largo de 6 meses para: perder peso (al menos 7 kg para los que tenían un índice de masa corporal por encima de 25), proponer realizar al menos tres horas semanales de ejercicio moderado o intenso, limitar el sodio en la dieta a no más de 100 mEq diarios, y reducir el consumo de alcohol a dos unidades diarias para los hombres y una para las mujeres. 
  • Interveción coductual anterior“lo demostrado” más la utilización de la dieta ADDH (Aproximación Dietética para Detener la Hipertensión). Esta dieta ha demostrado que reduce la PA especialmente en aquellas personas con un consumo intermedio o alto de sal en la alimentación. Propone un incremento en el consumo de frutas, verduras y alimentos bajos en grasa; incluye cereales integrales, pollo, pescado y nueces; contiene cantidades pequeñas de carne roja, grasas saturadas, colesterol y azúcares; y cantidades mayores de potasio, calcio, magnesio, fibra y proteínas, comparado con las dietas tradicionales. No está planteada como una dieta para personas que tratan de prevenir o tratar la hipertensión. Es una dieta sana recomendable para cualquiera.
Si bien la principal medida de efecto fue la presión arterial a los seis meses, también se midieron otras variables, y esto fue realizado por personal que desconocía la pertenencia al grupo de aleatorización. 

Resultados

Hubo 810 participantes con una edad media de 50 años y un IMC de 33/kg/m2, de los cuales el 62% eran mujeres y el 34 % eran afroamericanos. La PA sistólica media inicial fue de 135 mm Hg y la diastólica de 85 mm Hg, con un 38 % de hipertensos (definidos como aquellos con una PA mayor de 140/90 mm Hg). Los participantes se distribuyeron adecuadamente al comienzo en los tres grupos. La mayoría (70-80 %) acudió al menos a 15 de las 18 visitas programadas en los grupos de intervención activa. 
A los seis meses la PA se redujo en los tres grupos. En el grupo de sólo consejo la reducción de la PA sistólica fue de 7 mm Hg, siendo de 11 mm Hg en los otros dos grupos. La PA diastólica se redujo en 4 mm Hg y 6 mm Hg respectivamente. Las intervenciones lograron los cambios esperados con una mayor pérdida de peso  (5-6 kg) en los grupos de intervención activa que en el grupo de sólo consejo (1 kg). Los participantes en el grupo de “lo demostrado” + dieta ADDH comieron más fruta y verduras, menos grasa y menos grasas saturadas, de forma que las intervenciones demostraron lograr sus objetivos nutricionales. 
Lo más interesante fue la proporción de participantes que, a los seis meses, eran hipertensos (PA mayor de 140/90 mm Hg) o que tenían una PA óptima (120/80 mmHg o menos). La Figura 1 muestra que los mejores resultados, con más participantes con una PA óptima y con menos hipertensos se produjo en el grupo de“lo demostrado” + dieta ADDH; la Tabla 1 muestra el número necesario de personas a tratar para conseguir estos objetivos.

 

Figura 1: Participantes con hipertensión o con PA óptima

 

Tabla 1: NNTs para intervención activa frente a sólo consejo

Efecto y comparación
NNT
(95%IC)
Prevención de hipertensión
Lo demostrado vs sólo consejo
11 (5 to 55) 
Lo demostrado + ADDH vs sólo consejo
7 (5 to 13) 
Promover una PA óptima
Lo demostrado vs sólo consejo
9 (5 a 29) 
Lo demostrado + ADDH vs sólo consejo
(4 a 12) 

En los cambios de conducta más la dieta ADDH se tuvo que tratar a 7 (95% IC 5 a 13) para evitar que un participante fuera hipertenso y a 6 (4 a 12) para conseguir que un participante tuviera una PA óptima. Sólo uno de cada 4 de los que tenían una PA sobre 140/90 mm Hg todavía tenía este nivel de elevación después de los seis meses de cambios de conducta más la dieta ADDH, comparando con los que sólo tuvieron el consejo. 

Comentario

La modificación de conducta más la dieta ADDH minimizó los resultados límite no deseados (hipertensión) y maximizó los resultados límite deseados (PA óptima). Se trata de resultados consistentes e importantes, tanto para el sistema de salud como para los individuos. Para éstos, el mensaje es que la reducción del peso y la sal, más un incremento en el consumo de frutas y verduras puede mantenernos sin necesidad de tener que ir a ver al médico, salvo por motivos sociales. Para los sistemas de salud, los resultados ponen de manifiesto un camino mediante el cual la prevención puede mantener a los pacientes al margen de fármacos caros y puede que dañinos, y quizá se reduzcan los costes mientras se mejora la salud de las personas. 

Referencia:

  1. Premier Collaborative Research Group. Effects of comprehensive lifestyle modification on blood pressure control. JAMA 2003; 289: 2083-2093.
Traducido por Santiago Alvarez. Médico de familia. Madrid.
url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band121/b121-3.html