| En conjunto, el porcentaje
de problemas encontrados fue elevado: el 32% de las mujeres refirieron
falta de interés en el sexo, el 26% incapacidad para alcanzar el orgasmo
y el 16% coito doloroso. En cuanto a los hombres los principales problemas
detectados fueron la eyaculación precoz y la ansiedad ante el "rendimiento",
salvo en el grupo de edad de 50-59 años donde un 18% manifestaron dificultad
para lograr o mantener la erección.
El estudio también reveló que la presencia
de disfunción sexual está muy asociada con experiencias personales y
sociales insatisfactorias. Había una fuerte (y probablemente causal) relación
entre un nivel bajo de deseo o actividad sexual y carencia de satisfacción
física y emocional o una deficiente percepción de felicidad en general.
Comentario
Cuando, fruto de un plan o por azar,
químicos inteligentes desarrollen fármacos efectivos y seguros
que ayuden a los hombres y mujeres a conseguir el orgasmo, o que alivien
el dolor durante el coito, habrá una estampida para obtener esas
drogas, como la ha habido con los tratamientos eficaces de la disfunción
eréctil masculina.
Puesto que la mayoría de las personas
considera que la vida no es un ensayo, sino un hecho real, y que los problemas
sexuales son tan comunes, no hay que ser un científico muy despabilado
para reconocer que esta es un área en expansión. En el Reino Unido, y,
probablemente, en otros países, se precisarán soluciones imaginativas
para lidiar con los estilos de vida, la salud y los recursos sanitarios
Bibliografía:
1. EO Laumann, A Paik, RC Rosen. Sexual
dysfunction in the United States: prevalence and predictors. JAMA 1999
281: 537-544.
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