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Estudio
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Comentario
La metadona lleva por aquí como opiáceo análogo a la morfina unos
50 años, y desde los años 60 se ha usado como una forma de tratamiento
legal de sustitución de opiáceos. Es éste un terreno difícil, y la
eterna cuestión parece ser "¿para qué molestarse?". Una revisión sistemática
ha buscado tratar de responder a esta difícil cuestión.
Estudio
Una concienzuda estrategia de búsqueda encontró artículos en
los que se estudiaba a personas con el diagnóstico de abuso de sustancias
opiáceas y sin ningún diagnóstico psiquiátrico concurrente. Incluian
diseños, experimentales en los que el mantenimiento con metadona se comparaba
con un grupo control (individuos dependientes de la heroína y sin terapia
de mantenimiento con metadona), y los que tenían un diseño antes-después.
Los resultados analizados eran uso ilícito de opiáceos (detección por
análisis y por manifestación del propio individuo), conductas de riesgo
para VIH y distintas valoraciones de comportamiento delictivo.
Se encontraron once estudios y se demostró que diferentes diseños
de estudio no conllevaban diferencia en los resultados. Los resultados
se presentaron de una forma muy estadística, aunque proporcionando suficientes
datos para mostrar el porcentaje de pacientes en programas de mantenimiento
con metadona que disminuían las conductas de riesgo, y para calcular un
número necesario a tratar teórico. Se muestran en la Figura.
Figura: El porcentaje de individuos que buscan tratamiento
y permanecen en un programa de mantenimiento con metadona, en que se demostraría
una reducción en varios tipos de conducta. Cada número al final de las
barras es el número necesario a tratar para que se beneficie un individuo,
que no se beneficiaría sin tratamiento.
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