...y ahora, ¡lávese las manos!

  • Iowa [4]
  • Londres [5]
  • Ginebra [6]
  • Comentario

  • La relevancia del lavado de las manos con respecto a las infecciones nosocomiales (adquiridas en el hospital) ha interesado desde hace tiempo a Bandolier. Ciertamente es un tema importante, y un editorial del BMJ [1] señala lo infrecuente y esporádico que es el lavado de las manos entre los profesionales sanitarios. Se cita un artículo clásico que muestra  que aunque los médicos estiman que se lavan las manos antes de inspeccionar a un paciente en un 73% de las ocasiones, la frecuencia observada es de sólo el 9%. 

    Desde hace mucho tiempo se sabe que las manos pueden ser reservorios de gérmenes peligrosos, y que el lavado de las manos puede reducir las tasas de infección. Un pequeño y atrevido artículo [2] mostró que diferentes tipos de Klebsiella pueden vivir felizmente en las manos hasta dos horas y media, y que la adopción de rutinas de lavado puede reducir de manera significativa la trasnmisión de infecciones a los pacientes (del 23% al 16%). El lavado regular de las manos con clorhexidina produce reducciones en el 98-100% de los recuentos de gérmenes en las manos. 

    Además existe una útil revisión sistemática [3] sobre el cumplimiento del lavado de manos y la utilización de métodos de barrera, donde se destacan dos estudios que demuestran que la mejora del cumplimiento del lavado de manos, antes y después del contacto con los pacientes, puede reducir en más de un 50% las tasas de infección. A continuación se comentan otros tres artículos recientes de interés.

    Iowa [4]

    Durante ocho meses se realizó un estudio cruzado múltiple ("multiple cross-over") en el que se comparaban dos métodos de lavado de manos, clorhexidina vs jabón más aclarado con alcohol. La medida primaria de resultado fue la tasa de infección nosocomial en los pacientes.

    Por observación directa se constató que la proporción de lavado de manos (después de examinar a un paciente y antes de examinar al siguiente) fue del 42% con la clorhexidina  y del 38% con el jabón/alcohol. Con la clorhexidina durante 4001 pacientes-días hubo 152 infecciones. Con el jabón /alcohol durante 3984 pacientes-días hubo 202 infecciones. Estas tasas eran estadísiticamente inferiores (a las registradas fuera del estudio) . 

    Londres [5]

    En este estudio se monitorizaron medidas de control infeccioso durante el seguimiento de casos de Clostridium difficile y Estafilococo resistente a la meticilina,  aparecidos en las salas dedicadas a patologías médicas agudas en pacientes ancianos de tres hospitales,  para examinar el efecto en las tasas de infección y en la  utilización de cefalosporinas. Las intervenciones fueron: 
    • Recomendación explícita del lavado de manos entre los exámenes de pacientes  -empleando un cepillado con clorhexidina al 4% si el contacto era prolongado, y frotado con alcohol-clorhexidina al 0,5% si el contacto era menos prolongado. La recomendación provenía del jefe de servicio,e  incluía al personal de enfermería, siendo el lavado accesible  tanto en las habitaciones y consultas como en el carrito empleado para realizar las visitas de planta. 
    • Se informaba a todos los miembros del personal sobre los nuevos casos  y sobre las tasas de infección.
    • Se instauró una política de bajo uso de cefalosporinas con el fin de limitar la duración del tratamiento con antibióticos a menos de siete días. 
     El resultado de esta estrategia de control de la infección fue la reducción en más de dos tercios del uso de cefalosporinas. Comparado con los nueve meses previos a la intervención, durante los nueve meses siguientes hubo una reducción del 42% en las infecciones por C difficile y del 51% en las infecciones por Estafilococo resistente a la meticilina (MRSA) (Ver figura). En las infecciones por Estafilococo resistente a la meticilina no se incluyen los datos de  Marzo-Junio 1995, periodo en el que estuvo funcionante una unidad de aislamiento.

    ANTES                                    DESPUES

    Cephalosporin (g/patient) = Cefalosporina (gramos/paciente)
    C. difficile (per 100 patients) = Clostridium difficile (por 100 pacientes) 
    MRSA (per 100 patients) = Estafilococo resistente a la Meticilina (por 100 pacientes)
     

    Una año después esta estrategia había tenido un importante impacto en la reducción del número de salas clausuradas y en la mejora de la disponibilidad de camas. Hubo una ganancia neta de 5 camas/día. 

    Ginebra [6]

    ¿Cómo están de contaminadas las manos durante las actividades de cuidado rutinario de pacientes?. 
    Un estudio realizado en Ginebra respondió a esta pregunta examinando las manos recién lavadas de los profesionales sanitarios y haciendo el recuento del número de unidades formadoras de colonias (UFC) presentes en las  huellas digitales de los cinco dedos de la mano dominante.  Se realizaron 417 pruebas, con una mediana de duración media cinco minutos. 

    Los recuentos tuvieron un rango de 0 a 300 UFC, con una media de 100. Aparate de la flora habitual de la piel, el 11% estaba contaminado con Estafilococo aureus y el 15 % con bacterias gram negativas. Las manos enguantadas adquirían 3UFC por minuto, mientras que las manos desnudas adquirían 16 UFC por minuto. Cuanto más largo era el periodo de contacto, mayor era la contaminación por bacterias. 

    Con las manos desnudas, el contacto directo, los cuidados respiratorios (tubos endotraqueales), la manipulación de secrecciones corporales y las actividades interrumpidas por una llamada de teléfono, por ejemplo, estaban asociadas a las tasas más altas de contaminación, de 16 a 20 UFC por minuto. La mayoría de los lugares del hospital tenían tasas de contaminación similares, excepto las salas sépticas de ortopedia  y las unidades pediátricas de cuidados intensivo. El lavado previo con antisépticos que contenían clorhexidina estaba asociado con tasas inferiores de contaminación bacteriana. 

    Comentario

     La conclusión parece clara: el lavado de las manos con agentes que contengan clorhexidina reduce la tasa de contaminación bacteriana en las manos, y los protocolos de lavado de manos que se llevan a la práctica adecuadamente reducen las infecciones hospitalarias adquiridas. Sin embargo, hay algo más. Parece existir evidencia de la eficacia, de la mejora de la calidad asistencial y del coste-efectividad. Podría ser, por tanto, un asunto de "estado-hospitalario".

    Tanto a Bandolier como a ImpAct, les interesaría conocer otras experiencias -similares a la de Londres- en las que se haya logrado implantar estrategias que funcionen. ...y ahora, ¡lávese las manos!
     

    Bibliografía:

    1. Hand washing. BMJ 1999; 318: 686.
    2. M Casewell, I Phillips. Hands as a route of transmission for Klebsiella species. BMJ 1977 2: 1315-7.
    3. E Larson, EK Kretzer. Compliance with handwashing and barrier precautions. Journal of Hospital Infection 1995; 30 (Supp): 88-106.
    4. BN Doebelling et al. Comparative efficacy of alternative hand-washing agents in reducing nosocomial infections in intensive care units. New England Journal of Medicine 1992 327: 88-93.
    5. SP Stone et al. The effect of an enhanced infection-control policy on the incidence of Clostridium difficile infection and methicillin-resistant Staphylococcus aureus colonization in acute elderly medical patients. Age and Ageing 1998 27: 561-568.
    6. D Pittet et al. Bacterial contamination of the hands of hospital staff during routine patient care. Archives of Internal Medicine 1999 159: 821-6.
    Traducido por José Francisco García Gutiérrez .Granada
    url original: http://www.jr2.ox.ac.uk:80/Bandolier/band67/b67-3.html

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