Síndrome de las piernas inquietas 

  • Göttingen [1]
  • Baltimore [2]
  • Munich [3]
  • Efectos adversos
  • Comentario

  • El síndrome de las piernas inquietas fue descrito inicialmente por un neurólogo sueco en la década de 1940. Actualmente se cree que afecta hasta al 15% de la población, especialmente a la anciana. Para hacer el diagnóstico se requiere la presencia de cuatro elementos básicos:

    1. El deseo de mover las piernas, generalmente asociado a parestesias y disestesias. 
    2. La exacerbación de los síntomas con el descanso y el alivio con la actividad.
    3. Inquietud motora. 
    4. Empeoramiento nocturno de los síntomas.

    ¿Hay tratamientos útiles? Se ha utilizado la L-dopa y benzodiacepinas pero en este momento tenemos ya tres estudios aleatorizados de alta calidad en los que la pergolida  (un agonista de los receptores de la dopamina) resulta altamente efectivo. Los detalles de estos estudios se presentan en la tabla. Todos estaban bien diseñados, detallaban claramente los resultados finales que se investigaban e incluían un periodo de ajuste de la dosis de pergolida o del tratamiento de comparación en una forma galénica de aspecto idéntico. 
     

    Tabla: Ensayos aleatorizados y doble ciego con pergolide en el síndrome de las piernas inquietas.

    Referencia
    Diseño
    Pergolida
    Comparador
    Efectos principales
    Resultados principales
    Efectos adversos
    Staedt et al, 1997 Ensayo aleatorizado doble ciego, cruzado en dos fases de 16 días y realizado con 11 pacientes. 0,125 mg. por la noche aumentando si era preciso a 0,250 mg. (dosis media final 0.159 mg.) L-dopa 250 a 500 mg. (dosis final 363 mg.) Efectos en el paciente, polisomnografía. Resolución completa o casi completa en 11/11 pacientes con pergolide y 1/11 con l-dopa. Progreso significativo en el sueño y reducción del tiempo de movimientos desde 165 minutos de partida a 35 minutos con pergolide. Náuseas iniciales con pergolide que se trataron satisfactoriamente con 60 mg. de domperidona. No hubo interrupciones del tratamiento por efectos adversos.
    Earley et al,

    1998

    Ensayo aeatorizado doble ciego y en grupos paralelos con 16 pacientes durante 18 días. Pauta autoajustada entre 0,05 y 0,65 mg. diarios (dosis media final 0,35 mg.) Placebo Polisomnografía, mediciones de sueño, movimientos periódicos de extremidades durante el sueño. Reducción significativa de los movimientos de las piernas de 49 a 14 por hora con pergolide. Mejora del sueño y del tiempo diario con piernas inquietas. Sin cambios con placebo. 5/8 resoluciones completas con pergolide. Efectos adversos leves con pergolide y placebo. No hubo interrupciones del tratamiento por efectos adversos.
    Wetter et al, 1999 Ensayo aleatorizado
    doble ciego, cruzado en dos fases de 6 semanas y realizado con 28 pacientes.
    Hasta 0,75 mg. partiendo de 0,05 mg. (dosis media final 0,51 mg.) Placebo Polisomnografía, mediciones de sueño, movimientos periódicos de extremidades durante el sueño, diarios del sueño, efectos valorados por el paciente y por el médico. Mejoría significativa en todas las mediciones del sueño. Movimientos periódicos reducidos de 55 por hora con placebo a 5 por hora con pergolida. Gravedad media de los síntomas valorada por los pacientes inferior a 1 sobre una escala de 10. Náuseas, cefalea y rinitis fueron los efectos adversos más frecuentes con pergolida. Cefalea, dolor abdominal, estreñimiento y náuseas con placebo. Un paciente que tomaba placebo lo abandonó por dolor abdominal.

     

    Göttingen [1]

    En este estudio se observó una disminución dramática de la duracción con movimientos nocturnos de las piernas que pasó de una media de 165 minutos en el control pretratamiento a 35 minutos tras el tratamiento con pergolide. Con l-dopa se obtuvo una reducción no significativa a 91 minutos. En el grupo del pergolide todos los pacientes (11) experimentaron un alivio completo (9) o casi completo (2). En cambio, sólo uno entre once del grupo de la l-dopa consiguió este resultado.

    Baltimore [2] 

    El pergolide redujo de forma muy considerable los movimientos periódicos de las piernas durante el sueño y el número diario de horas con síntomas mientras que el placebo no tuvo efecto (Figura 1). Los síntomas desaparecieron casi por completo en cinco de los ocho pacientes tratados con pergolide.

    Figura 1. Efecto del pergolide sobre los movimientos de las piernas en comparación con el placebo.

                                                   Movimientos de las piernas (por hora) \\ Piernas inquietas (horas/dia)

     

    Munich [3] 

    En este estudio se probó una duración más larga del tratamiento, seis semanas, y se incluyó a más pacientes que en los otros ensayos. Se obtuvo una disminución, con alta significatividad estadística, de casi todas las determinaciones de los movimientos de las piernas y nocturnos. Utilizando una escala de cero (sin síntomas) a 10 (síntomas intensos) los pacientes tratados con pergolide puntuaron su situación por debajo de 1 como media. En cambio, los que recibieron placebo puntuaron sus síntomas en 5 y 7 durante el día y la noche respectivamente (Figura 2). El número absoluto de movimientos periódicos de las piernas durante el sueño y la vigilia fue de 46 bajo tratamiento con pergolide y 438 con placebo.
     
     

    Figura 2: Puntuación de la gravedad de los síntomas realizada por los pacientes bajo tratamiento con pergolide y placebo.

    Puntuación de la gravedad (0=nula/10=grave)

          Durante el sueño                 Durante el día

    Efectos adversos

    No hubo ninguna retirada del ensayo por efectos adversos en el grupo del pergolide mientras que se produjo una en el grupo con placebo. Los efectos adversos, generalmente leves, fueron náuseas, cefalea y estreñimiento. Las náuseas se trataron con 60 mg. de domperidona. 

    Comentario

    Estos resultados, a pesar de que proceden de tres ensayos relativamente pequeños aunque de alta calidad, parecen brillantes. Si utilizamos la valoración del alivio completo o casi completo de los síntomas de piernas inquietas se beneficiarían 16/19 pacientes con pergolide contra 1/19 del grupo control. Esto significaría un beneficio relativo de 11 (intervalo de confianza al 95% entre 2,3 y 52) y un número necesario a tratar de 1,3 (1,0 a 1,7).

    Si estas pruebas bastan para instaurar este tratamiento en atención primaria es otra cuestión. Los resultados aconsejan que los comités locales de prescripción lo valoren en las guías de actuación y actualicen la información cuando se publiquen más estudios. Como los ensayos disponibles se han realizado en pacientes con síntomas importantes (después de todo habían sido remitidos al neurólogo), estaría justificada la realización de un estudio en atención primaria. Una revisión  a a la antigua usanza incluye algunos comentarios interesantes sobre el diagnóstico [4].

    Como siempre, Bandolera enseña que se pueden encontrar pruebas y cita en qué lugar, incluso en situaciones, como esta, en la que se ensayan indicaciones no aprobadas. Si esto debe conducir a su utilización queda a criterio del lector.
     

    Bibliografía:

      1.J Staedt et al. Pergolide: treatment of choice in restless legs syndrome and nocturnal myoclonus syndrome.  A randomized crossover trial of pergolide versus L-dopa. Journal of Neural Transmission 1997; 104: 461-8. 
       2.CJ Early et al. Randomized, double-blind, placebo-controlled trial of pergolide in restless leg syndrome. Neurology 1998; 51: 1599-1602. 
       3.TC Wetter et al. A randomized controlled study of pergolide in patients with restless legs syndrome. Neurology 1999; 52: 944-50. 
       4.VG Evidente, CH Adler. How to help patients with restless leg syndrome. Postgraduate Medicine 1999; 105: 59-74. Texto completo
    Traducido por Ramiro Cañas de Paz
    url original: http://www.jr2.ox.ac.uk:80/Bandolier/band67/b67-6.html



                                                                            artículo previo  en este número