Los sistemas informáticos previenen errores

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¿Qué pruebas hay de que dar mejores herramientas a los profesionales sanitarios les hace desempeñar mejor las complicadas tareas que realizan? Una revisión sistemática [1] de los sistemas informáticos de apoyo en las decisiones clínicas (CDSS) revela dos cosas. Demuestra que hay muchos estudios en una amplia variedad de áreas clínicas diferentes. Muestra que funcionan. 

Búsqueda

Se buscaron estudios de uso de CDSS en clínica por profesionales sanitarios y que evaluaran los efectos de forma prospectiva con un control concurrente. Se buscó en cinco bases de datos, listas de referencias y actas de congresos.

Resultados

 Se encontraron sesenta y ocho estudios (Tabla 1). De 15 estudios de sistemas de dosificación de fármacos, en el 60% se encontró beneficio. De 19 estudios sobre sistemas de cuidados preventivos, en el 74% se encontró beneficio. De 26 estudios en otras áreas clínicas, en el 73% se encontró beneficio. Sólo en uno de cinco sistemas de ayuda en decisiones diagnósticas se encontró beneficio; el que usaba un sistema para identificar pacientes en el postoperatorio con riesgo de complicaciones respiratorias para fisioterapia.
Tabla 1: Resultados en estudios sobre CDSS
Área de estudio Estudios que encuentran beneficio/total
Sistemas de dosificación de medicamentos 9/15
Ayuda diagnóstica 1/5
Sistemas de cuidado preventivo 14/19
Otros cuidados médicos 19/26
Todos los estudios de CDSS 43/65

Comentario

 La revisión sistemática es un trabajo fabuloso. Pero la cuestión aún pendiente es si los sistemas informáticos pueden contribuir significativamente a reducir las reacciones medicamentosas adversas en hospitales. Dos ejemplos estadounidenses muestran exactamente lo que se puede conseguir [2,3]. 

Boston

 En el Brigham and Women´s Hospital, que es un hospital terciario de referencia con 726 camas, se evaluó el uso de un sistema informático de entrada de órdenes médicas (POE), en el que los doctores escribían todas las órdenes de tratamiento online. El estudio tenía un periodo basal durante el que se examinó una auditoría sobre errores de medicación, seguido de la puesta en marcha del sistema POE y una nueva auditoría. Se identificaron los incidentes por tres mecanismos: incidencias comunicadas por enfermeras y farmacéuticos, un investigador visitaba las plantas dos veces al día para solicitar información, y los evolutivos de los pacientes eran examinados diariamente por un investigador.

El principal resultado era el número de errores graves en la medicación no interceptados. Estos eran o bien errores prevenibles por los sistemas entonces en uso, o que eran potencialmente dañinos aunque no ocasionaron perjuicio. 

Resultados

 El uso del sistema POE previno más de la mitad de los errores graves de medicación. Hubo casi 11 por mil días-paciente en el periodo basal y menos de 5 por mil días-paciente durante el uso del sistema POE. Los errores potenciales que no habían sido interceptados cayeron un 84%. Los errores prevenibles cayeron un 17%.

Los autores concluyeron que su sistema podía extenderse a distintos tipos de medicamentos, como sedantes, que no se habían incluído en el sistema original, y ampliarse de otras formas. También, que el coste de un sistema POE para su grande y complicado hospital sería del mismo orden que el dinero ahorrado directamente. Si se incluían otros costes, como el trabajo causado por errores medicamentosos graves, o pleitos por mala praxis, podría ahorrar 5-10 millones de dólares al año. El sistema podría a la vez ahorrar dinero y mejorar la calidad de la atención.

Phoenix

 El Good Samaritan Regional Medical Centre en Phoenix es un centro de referencia de 650 camas. Tiene un sistema de información hospitalaria integrado. Un equipo multidisciplinar de profesionales identificó 37 áreas de medicamentos o clases específicas en las que podrían esperarse incidentes medicamentosos adversos. Se modificó el sistema de forma que si se producían circunstancias en que podía ocurrir un suceso adverso (un ejemplo era toxicidad por digoxina), entonces se alertaba a un farmacéutico o un radiólogo. En caso necesario se contactaba con el médico del paciente. 

Resultados

 Durante seis meses hubo 9.306 ingresos no obstétricos. Hubo 1.116 alertas (Tabla 2). Fue necesario contactar con los médicos 794 veces, y 596 veces el suceso no había sido detectado. El tiempo medio requerido para cada contacto fue de 15 minutos
 
 
Tabla 2: Alertas de incidentes medicamentosos adversos
Incidente Número por 1000 ingresos Porcentaje
Ingresos no obstétricos 9306    
Alertas por incidentes adversos 1116 120 100
Necesidad de alertar al médico 794 85 71
Verdaderas reacciones adversas potenciales 596 64 53
Inadvertencia del médico del daño potencial 265 28 24
Cambios en el tratamiento 265 28 24

 

 Las tasas de sucesos no reconocidos clínicamente variaban según distintas circunstancias clínicas. Por ejemplo, más de la mitad de los problemas potenciales de toxicidad renal por el uso de medios de radiocontraste habían sido reconocidos previamente, pero se consideró que los beneficios potenciales superaban el daño potencial.

Utilizando datos de la literatura sobre costes, los autores calcularon que el ahorro potencial para su hospital de 650 camas era de unos 3 millones de dólares al año, y podría ser mayor si se extendiese el sistema a otras áreas

Comentario

 Son éstos dos tipos diferentes de intervención. Uno depende de establecer sistemas para que dejen de ocurrir errores. El otro depende de intervenciones en tiempo real para atajar los errores cuando se producen. Ambos tuvieron un efecto importante evitando errores de medicación en instituciones grandes y complejas. Ambas mejoraron la atención al paciente. Ambas redujeron costes.

Concentrarse en que se dejen de producir cosas malas es en lo que consiste el control de calidad. Estos son dos excelentes ejemplos de cómo hacerlo. Por otra parte, los tres trabajos tienen referencias extensas de abundante literatura en este área y sólo por eso ya merecen ser leídos
 

Bibliografía:

  1. DL Hunt, RB Haynes, SE Hanna, K Smith. Effects of computer-based clinical decision support systems on physician performance and patient outcomes. JAMA 1998 280: 1339-1346.
  2. DW Bates et al. Effect of computerized physician order entry and a team intervention on prevention of serious medical errors. JAMA 1998 280: 1311-1316. 
  3. RA Raschke et al. A computer alert system to prevent injury from adverse drug events. Development and evaluation in a community teaching hospital. JAMA 1998 280: 1317-1320.
Traducido por Jose Enrique Mariño Suarez  url original: http://www.ebando.com/band73/b73s-5.html

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