| Curación endoscópica de esofagitis grados II-IV con placebo, anti H2 e inhibidores de la bomba de protones | ||||
| 4 semanas | 8 semanas | |||
| Medicamento/ dosis diaria | curados/total | 95% IC del porcentaje de curados | curados/total | 95% IC del porcentaje de curados |
| Placebo | 105/629 | 14 - 20 | 147/467 | 27 - 36 |
| Cimetidina 1600 mg | 34/147 | 16 - 30 | 54/167 | 25 - 39 |
| Ranitidina 300 mg | 258/668 | 35 - 42 | 451/831 | 51 - 58 |
| Ranitidina 600 mg | 268/754 | 32 - 39 | 422/717 | 55 - 63 |
| Ranitidina 1200 mg | 139/277 | 44 - 56 | 184/271 | 62 - 74 |
| Omeprazol 20 mg | 623/1033 | 57 - 63 | 171/197 | 82 - 92 |
| Omeprazol 40 mg | 208/320 | 60 - 70 | 262/319 | 78 - 86 |
| Pantoprazol 40 mg | 310/422 | 70 - 78 | 372/422 | 85 - 91 |
| Lansoprazol 30 mg | 209/255 | 77 - 87 | 231/249 | 90 - 95 |
| De estudios aleatorizados con, al menos dos estudios o 100 pacientes [de Chiba et al, 1997] | ||||
Figura 1: Curación endoscópica a las 4 semanas. Las barras son el IC del 95% |
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Figura 2: Curación endoscópica a las 8 semanas. Las barras son el IC del 95%. |
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Tabla 2: Alivio sintomático a las 4 y 8 semanas |
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| Alivio completo del ardor con placebo, antagonistas H2 e inhibidores de la bomba de protones | ||||||
| comienzo | 4 semanas | 8 semanas | ||||
| medicamento/ dosis diaria | sin pirosis /total | 95% IC del porcentaje sin pirosis | sin pirosis /total | 95% IC del porcentaje sin pirosis | sin pirosis /total | 95% IC del porcentaje sin pirosis |
| Ranitidina 300 mg | 7/305 | 1 - 4 | 120/283 | 37 - 48 | ||
| Omeprazol 20 mg | 33/860 | 3 - 5 | 621/846 | 70 - 76 | 323/416 | 74 - 82 |
| Omeprazol 40 mg | 20/279 | 4 - 10 | 220/274 | 76 - 85 | 162/188 | 81 - 91 |
| Pantoprazol 40 mg | 5/435 | 0 - 2 | 362/413 | 85 - 91 | ||
| De estudios aleatorizados, ciegos con, al menos dos estudios o 100 pacientes [de Chiba et al, 1997] | ||||||
Lo que
muestran los resultados de la revisión es:
1. Pocos mejoran sin tratamiento. Menos del 20% se cura con placebo a las 4 semanas, aumentando a las 8 semanas hasta un 30%.
Se distribuyeron aleatoriamente
entre placebo, omeprazol 20 mg/día o cisaprida 40 mg/día.
Después de 8 semanas, el número con un control adecuado
de la pirosis (un día a la semana o menos, con pirosis leve como
mucho) era mucho mayor con omeprazol que con los otros tratamientos (Figura
3)
Figura 3: Control adecuado del ardor a las 8 semanas |
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Lo más
interesante es que los pacientes incluídos eran diferentes de los
de la revisión sistemática [1] en la que todos tenían
esofagitis demostrada endoscópicamente. Aun así, la tasa
de 76% de control de síntomas con omeprazol estaba en el medio del
intervalo de confianza del control de síntomas en la revisión
(Tabla 2).
Tratamiento intermitenteUna queja constante es que no es la curación, sino las prescripciones repetidas lo que lleva a un enorme aumento en los costes de prescripción. Otro estudio aleatorizado reciente [3] muestra que sólo la mitad de los pacientes cuyos síntomas curan, necesita ulterior tratamiento.El estudio reunió pacientes de atención primaria y especializada que tuvieron pirosis moderada a grave durante más de dos días en las dos semanas previas. Cerca de la mitad eran mujeres, la media de edad eran 48 años, una cuarta parte fumaba, el índice medio de masa corporal era de 27 kg/metro cuadrado, tres cuartas partes habían tenido síntomas durante más de 12 meses y un tercio tenía un esófago normal por endoscopia. Se distribuyeron al azar entre ranitidina 300 mg al día y omeprazol 10 o 20 mg/día. A las dos semanas, los pacientes sin síntomas en la semana anterior se incorporaron a un seguimiento de un año. Para los que seguían con síntomas, las dosis se incrementaron o mantuvieron durante dos semanas más. Tras cuatro semanas, todos los pacientes, curados o con síntomas leves iniciaron el periodo de seguimiento. El setenta y dos por ciento
de los pacientes no tuvo ninguna recaída o sólo una única
recaída que precisase tratamiento intermitente, en todo el año.
El cuarenta y siete por ciento alcanzó el final del estudio usando
un tratamiento intermitente, sin recurrir a un tratamiento de mantenimiento.
La única característica de los pacientes que indicaba un
fracaso final del tratamiento en un plazo más corto era fumar.
Costes y presupuestosSe le ha dicho a Bandolier que la medicina basada en la evidencia es algo secundario frente a la medicina basada en el presupuesto, y encima en presupuestos parciales. Los costes de adquisición de medicinas mandan. OK! Por que no miramos los costes de los servicios de salud como un todo. Con la enfermedad por
reflujo, la discusión parece estar entre dos abordajes diferentes.
El tratamiento por pasos ascendentes (Step-up treatment) significa
comenzar por consejos sobre estilo de vida (comer, beber, fumar), elevar
la cabecera de la cama, después usar antiácidos, quizá
antiH2 y luego tal vez una endoscopia antes de usar IBP.
Un estudio de 1995 [4] sugiere que el régimen ascendente es mejor, porque evaluó los costes durante 6 meses de un tratamiento inicial con cisaprida, ranitidina y omeprazol de una base de datos informática. Los costes totales en esos seis meses eran (en libras esterlinas de 1996) 136 para cisaprida, 177 para ranitidina y 189 para omeprazol, por paciente. Esto se basó en datos de sólo 250 pacientes. Algunos problemas: se trataba de una auditoría de práctica clínica en 1995 más que de lo que se sabe que es la mejor práctica, los pacientes con enfermedad más grave fueron excluidos, el resultado de los pacientes no se menciona, ni la calidad de la base de datos. Muchos otros estudios concluyen que el régimen descendente es más coste-efectivo (y al menos es efectivo). Uno de ellos [5] es un análisis de coste-efectividad del ensayo aleatorizado [3] que comparaba ranitidina inicial con omeprazol inicial. No hubo ahorro significativo por usar inicialmente ranitidina, que era significativamente menos efectiva [3]. La dificultad estriba en que pocos de estos análisis económico-sanitarios son verdaderamente independientes, lo que es un problema. Bandolier se quedó impresionado con lo que se expone en las Figuras 1 y 2. Éstas muestran, no sólo la esperada proporción de pacientes curados, sino también los no curados. A los pacientes que no se curan, presumiblemente les pasan otras cosas -más visitas al médico de cabecera o a consultas externas, más medicinas, más diagnósticos, más endoscopias. Todo ello consume recursos. Quizá deberíamos pensar en el balance entre el simple coste del tratamiento, habitualmente el coste de adquirir las medicinas, y las consecuencias de no curarse. De modo que asumimos
que las consecuencias de no curarse de una enfermedad por reflujo gastroesofágico
moderada o grave era de 100 libras. Podría fácilmente ser
así, dado un coste de la visita al médico general/de familia
de 16 libras, la consulta externa 65 libras, una endoscopia 200 libras
y un tratamiento medicamentoso entre 20 y 70 libras al mes. Haciendo unas
pocas cuentas, está claro que los IBP son más baratos que
los antiH2 y que no hacer nada, tanto en coste por paciente curado a las
8 semanas (Figura 4), como en coste total (Figura 5). Un nuevo estudio
de Stamford confirma esta visión del mundo [6], previamente demostrada
para el Reino Unido [7], y concluye que los tratamientos descendentes parecen
ser los más coste-efectivos cuando las tasas de éxito con
IBP superan el 59%, como claramente sucede a las 4 y 8 semanas (Tabla 1).
Guiarse por la evidencia podría ahorrar considerables recursos al
Servicio Nacional de Salud (ImpAct
July
1999)
Figura 4: Coste por cada paciente curado a las 8 semanas |
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Figura 5: Coste total del tratamiento |
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ComentarioBandolier ha aprendido varias lecciones de todo esto. Primero, que el mundo no se está quieto, y que nos sigue llegando más información de la buena. Las decisiones tomadas hoy pueden ser correctas según lo que sabemos. El problema es que lo que escogemos saber se convierte en algo rígido mientras la verdad sigue avanzando.Otra lección es desconfiar de los estereotipos. Se nos cuenta que la enfermedad por reflujo es un problema de estilo de vida producido por comer picante, beber cerveza, fumar y tener sobrepeso. Y sin embargo, en los dos estudios aleatorizados mencionados antes, los pacientes tenían predominantemente 40 años o más, pocos fumaban, no eran obesos y habían padecido mucho tiempo antes de buscar ayuda. No exactamente los típicos gamberros cerveceros. Por fin, quizá hemos recibido algo importante: que la medicina basada en el presupuesto no es buena medicina. Si la medicina basada en el presupuesto lleva a usar tratamientos menos efectivos, entonces estamos en un terreno espinoso. Por supuesto, todo es una cuestión de equilibrio, y para aquellos que tienen que manejar presupuestos aisladamente, la vida debe ser difícil. Bandolier los comprende, y quisiera pensar que un abordaje más global nos lo haría más fácil a todos. Mientras tanto, el viejo adagio de que la medicina más cara es la que no funciona parece poder ser demostrable Bibliografía:
url original: http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band77/b77-2.html |