Terapia esteroidea prenatal

Estudio
Resultados
Comentario
"El primer ECA (Ensayo clínico aleatorizado) sobre los efectos de administrar un ciclo corto de corticoides a las mujeres con amenaza de parto prematuro fue registrado en 1972. El anagrama de la Colaboración Cochrane resume y pone de manifiesto los resultados de una revisión sistemática de los diferentes ECAs durante la siguiente década hasta 1982. Aquellos que han visto el logo percibirán una especie de diamante inclinado hacia la izquierda respecto a la vertical que indica el efecto nulo de la intervención; esto expresa que el resultado produjo un beneficio significativo cuando se combinaron los resultados de siete estudios.

La realidad fue que en 1989 se realizó y se publicó una revisión sistemática de los ECA pero el problema parece estar en la lentitud de la actualización de nuestros conocimientos."

 Estas palabras se pueden leer en Bandolier 13 en 1995, pero el asunto de los esteroides en prematuros había sido tratado en los números 1 y 2 de Bandolier. Hay un contexto histórico también, porque ya en 1970 Bandolier estaba trabajando en ensayos sobre la madurez fetal pulmonar. 

En 1976 no hacían falta más estudios por la práctica habitual de su utilización. Lo sorprendente fue encontrarse en 1993 con discusiones sobre el uso de esteroides en el mismo hospital en el que su uso era práctica habitual desde 16 años antes. 

Ahora es algo habitual tener ensayos clínicos sobre su uso e indicaciones en determinadas embarazadas [1]. Este estudio tiene la virtud de transmitir la idea de como en instituciones complejas  se puede asegurar que las cosas bien hechas se hacen a menudo. 

Estudio

 Este fue un estudio en el que 27 hospitales fueron asignados de forma aleatoria a dos grupos, uno que recibió  una intervención habitual de transmisión de conocimientos o en una intervención activa de diseminación del mismo. Se siguieron las recomendaciones del consenso NIH (Bandolier 13). Todos eran hospitales terciarios con unidades de cuidados intensivos pediátricos capaces de asumir y cumplir rápidamente las recomendaciones ya referidas en el uso de esteroides prenatales. 

La intervención habitual incluyó el envío postal de folletos con las recomendaciones de la NIH a los hospitales, universidades, sociedades médicas y de obstetras, y a través del Colegio americano de obstetricia y ginecología a sus miembros. Las recomendaciones también aparecieron en JAMA y en un suplemento del American Journal of Obstetrics and Gynecology. 

La intervención activa en los hospitales incluyó además un conjunto de cinco acciones que se resúmen a continuación: 

  1. Un coordinador médico y de enfermería en cada hospital para apoyar la labor de difusión institucional.
  2. Conferencias por respetados expertos nacionales sobre el uso de los esteroides prenatalmente.
  3. Un sistema de recordatorios para incitar a los médicos al uso de esta terapia en el momento adecuado.
  4. Sesiones en grupo dirigidas por médicos de prestigio con la presentación de escenarios en los que el uso de esteroides estaría indicado.
  5. Vigilancia de lo realizado informando de estos resultados a los médicos. Los coordinadores de enfermería mantenían los datos de los ingresos y las derivaciones.


  Se examinaron como punto de partida, los historiales médicos de 3516 mujeres ( Febrero de 1994), y 3282 en el año siguiente a la conferencia con las recomendaciones del NIH (Abril de 1995 hasta Julio de 1996). La población del estudio incluía a mujeres con partos prematuros de 34 semanas o menos incluyendo los casos espontáneos, la rotura precoz de bolsa o los partos prematuros provocados por indicación médica. 

Resultados

 En el año anterior a la conferencia de NIH, los esteroides se usaban en el 33% de las mujeres indicadas. La difusión convencional de la información elevó al 58% esta cifra lo que supuso un incremento del 75%. La difusión activa del conocimiento elevó el uso hasta el 68% con un incremento del 105% (Ver figura). 
 

Figura: Utilización de esteroides antes y después de la conferencia del NIH

Comentario

 Con una mínima agresividad en la difusión del conocimiento se aceleró la aplicación del tratamiento con esteroides en 13 mujeres por hospital durante el primer año. En términos de mortalidad y de morbilidad, estos resultados son importantes. Se estima un ahorro de 3000 dólares por neonato tratado en cuidados intensivos con esteroides prenatales. Los costes estimados de la difusión activa del conocimiento estaban entre 77 y 1231 dólares por neonato tratado, dependiendo de cómo se determinase el coste.

Esta forma de diseminar el conocimiento beneficia a los pacientes y reduce los gastos de las instituciones. El artículo merece una lectura por el modo de describir cómo se puede difundir el conocimiento y no sólo para este caso concreto. 

Así mismo también aborda las variaciones observadas entre hospitales tanto en el uso inicial de corticoides como en su aprendizaje y su manejo posterior. Las instituciones sanitarias son organizaciones complejas y la perfección es difícil de encontrar. Por lo tanto, cualquier iniciativa necesita tener en cuenta las condiciones particulares de cada centro. 

Finalmente diremos que el artículo responde a la pregunta de si la aplicación de evidencias demostradas permite hacer las cosas mejor. Por supuesto que sí. 

Referencia:

  1. LC Leviton et al. Methods to encourage the use of antenatal corticosteroid therapy for fetal maturation. A randomized controlled trial. JAMA 1999; 281: 46-52.
Traducido por Carlos Blanco Andrés. 
url original: http://www.jr2.ox.ac.uk/Bandolier/band79/b79-2.html


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