Hipertensión y pérdida de peso

Estudio
Resultados
Comentario
Bandolera está interesada en como los estilos de vida pueden permitir a la gente mantenres fuera de los sistemas de salud. Esto interesa a los individuos y a los sistemas de salud. El sobrepeso es una mala cosa por varias razones, una de las cuales es que la obesidad se asocia a presión sanguínea alta. Bandolera 51 presentó un informe en el que se mostraba que la pérdida de peso y la restricción de sal pueden hacer que pacientes que necesitan medicamentos antihipertensivos dejen de necesitarlos. Otro ensayo controlado y aleatorizado de gran tamaño refuerza ahora este mensaje enfatizando que la pérdida de peso reduce la presión sanguínea y ayuda a evitar que la gente se convierta en pacientes [1]. 

Estudio

 Fueron algo menos de 1200 participantes. Presentaban sobrepeso, con un índice de masa corporal de 25 a 37 (media31), y con un peso medio de 99 kg para hombres y 84 kg para mujeres. Hacían ejercicio una o dos veces por semana, y su presión sanguínea sistólica era 127 mmHg y diastólica 86 mmHg. Nadie había sido tratado de hipertensión al inicio del estudio, ni de diabetes, enfermedad renal, o enfermedad cardiovascular. Su edad media era de 43 años. 

Se aleatorizó en  un grupo de pérdida de peso y otro de cuidados habituales. La pérdida de peso tuvo un objetivo de 4.5 kg de reducción durante los primeros seis meses, mantenidos durante los siguientes 30 meses. Se les proporciono sesiones de consejos individuales seguidas de 14 sesiones grupales, y posteriormente seis sesiones quincenales, y luego sesiones mensuales. Otras opciones estuvieron disponibles después de 18 meses.La intención fue un autocuidado conductista, controlando la comida y actividades diarias. La intervención de la dieta se enfocó a reducir consumo de grasas, azúcar y alcohol. El objetivo fue una ingesta calórica que permitiera al individuo perder peso, aunque se desaconsejó una pérdida de peso de más de 0.9 kg a la semana. El peso y la presión sanguínea se midieron cada seis meses, por personal ciego en relación al tratamiento asignado. El seguimiento fue de más del 90%. 

Resultados

 El grupo control de 596 pacientes incrementaron gradualmente su peso medio algo menos de 2 kg a lo largo de los 36 meses. El grupo intervención perdió una media de 4.4 kg durante los seis primeros meses, pero incrementaron gradualmente de peso de modo que a los 36 meses la media fue de solo 0.2 kg debajo del peso de partida, pero 2 kg por debajo del grupo control. El grupo intervención tuvo una reducción media en la presión sanguínea sistólica de 2.7 mmHg por debajo del control a los seis meses, y 0.9 mmHg a los 36 meses.  La presión sanguínea se relacionó fuertemente con la extensión y duración de la pérdida de peso. Por ejemplo, la presión sanguínea a los 36 meses fue mucho más pequeña en aquellos que alcanzaron y mantuvieron una pérdida de peso de al menos 4.4 kg, sin embargo esta reducción fue mínima o incluso incrementó en aquellos que no perdieron peso o que ganaron peso(Figura). 
 

Figura: Cambio medio de presión sanguínea por quintiles de pérdida de peso a los 36 meses

  • En aquellos en que la pérdida de peso a los seis y 36 meses fue 2.5 kg o menos, no hubo cambio en la presión sanguínea. 
  • En los que inicialmente perdieron 4.5 kg o más a los seis meses, pero en los que la pérdida de peso a los 36 meses fue menos de 2.5 kg, la reducción inicial de la presión sanguínea no se mantuvo. 
  • En los que sufrieron una pérdida de peso de al menos 4.5 kg en seis meses y mantuvieron esta pérdida, se mantuvo una caída inicial media de la presión sanguínea sistólica y diastólica de 8 o 9 mmHg. 
 La pérdida de peso también previno el inicio de la hipertensión definida como una presión sanguínea sistólica de al menos 140 mmHg, una presión sanguínea diastólica de 90 mmHg, o prescripción de medicamentos antihipertensivos. El riego relativo (todo lo que se da) estuvo significativamente por debajo de 1 para la intervención comparada con el grupo control. Cuando se consigue mantener la pérdida de peso y se compara con el control, el riego relativo era de 0.35 (95% IC 0.2 a 0.6). 

Comentario

 Hubo una relación dosis-respuesta directa. Pierde más peso y manténlo y tu presión sanguínea bajará más y la caída se mantendrá más tiempo. Esto es una información importante para gente relativamente joven (43 años) con sobrepeso y personas en mal estado físico sin hipertensión establecida. La lección es que si no actúan ganaran más peso, su presión sanguínea aumentará y necesitaran medicamentos antihipertensivos. 

Esto no es siempre bueno, porque aunque sea efectivo la eficacia tiene un precio. Sin sentrse muy diferente uno pasa de ser una persona a ser un paciente. Las medicinas tiene efectos adversos y estos son problemáticos para mucha gente. 

La pérdida de peso y el ejercicio es un buen camino para prevenirlos. Otro buen ejemplo del beneficio de vivir de forma sana. La cuestión es una. Quizás necesitamos tener un pequeño modelo económico de salud para demostrar los beneficios personales y sociales de poner más esfuerzo en desarrollar un servicio de salud en lugar de un servicio de enfermedad. 

Referencia

  1. VJ Stevens et al. Long-term weight loss and changes in blood pressure: results of the trials of hypertension prevention, phase II. Annals of Internal medicine 2001 134: 1-11.
Traducido por Amparo Torrecillas Rojas url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band84/b84-4.html


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