Todavía más acerca de la vacuna triple vírica

Vacuna del sarampión y enfermedad inflamatoria intestinal
Resultados
Autismo, triple vírica y vistas al medico general
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Comentario
 La seguridad de la vacuna triple vírica ha sido tratada en números anteriores de Bandolera (84 y 86), con una fuerte evidencia de que no existe asociación entre las vacuna triple vírica y el autismo o la enfermedad inflamatoria intestinal. Pero a causa de la gran preocupación existente, se vuelve a tratar el tema cuando reaparecen más evidencias acerca de la relación existente entre vacuna triple vírica y enfermedades de la infancia. 

Vacuna del sarampión y enfermedad inflamatoria intestinal

 Este estudio [1] se realizó en USA, en población de cuatro Organizaciones para el Mantenimiento de la Salud (HMO) como parte de un programa de seguridad vacunal coordinado por el Centro de Prevención y Control de la enfermedad (CDC). En cada HMO, personal médico entrenado revisó los registros médicos utilizando un instrumento estandarizado. Los casos eran individuos inscritos desde el momento del nacimiento (1958 fue la fecha más temprana) hasta 1989. Se utilizaron criterios consistentes para diagnosticar una probable o definitiva enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, o enfermedad intestinal irritable inespecífica. Se requirió el diagnóstico de un gastroenterólogo, mediante síntomas y signos y un test diagnóstico para la enfermedad inflamatoria intestinal. Se seleccionaron cinco controles por cada caso, emparejados por sexo, año de nacimiento y HMO. La fecha de vacunación, tipo de vacuna y fecha de diagnóstico fueron también registrados.

Resultados

 Hubo 155 casos de enfermedad intestinal irritable, siendo 152 casos definitivos o probables. Siete casos no tenían fecha de inicio discernible, dos tenían enfermedad inespecífica y uno fue vacunado cuando tenía diez o más años de edad, quedando 142 casos y 432 controles para el análisis. 

La mayoría habían sido vacunados. La figura 1 muestra los porcentajes de vacunados con la triple vírica (MMR), con vacuna frente al sarampión (MCV) o los que no fueron vacunados. La edad al diagnóstico de enfermedad inflamatoria intestinal estaba en un rango entre menos de cinco años hasta 25 años (figura 2). 


Figura 1: Tipo de vacuna utilizada


Figura 2: Edad cuando se realizo el diagnostico de EII


El riesgo de enfermedad inflamatoria intestinal fue el mismo para los vacunados y para los no vacunados, estratificado según el tipo de vacuna y el tipo de enfermedad (enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa). Hubo una media de 140 meses entre la vacunación y el diagnóstico en los casos y entre la vacunación y la fecha de referencia de control, en los controles. Solamente un 1% de los casos desarrolló enfermedad inflamatoria intestinal en el transcurso del primer año desde la vacunación y sólo un un 1% de los controles desarrolló enfermedad inflamatoria intestinal en el transcurso del primer año desde la vacunación. 

No se vieron diferencias en el riesgo de desarrollar enfermedad inflamatoria intestinal entre los niños que eran vacunados antes de 12 meses, entre 12 y 18 meses o después de los 18 meses. 

Autismo, triple vírica y consultas al medico general

 Un estudio del Reino Unido examina las tasas de visitas al médico general antes y después de la vacunación con la triple vírica, en niños que desarrollaron autismo y en controles [2]. Se utilizó la Red Independiente Médica, una base de datos informatizada que cubre un millón de pacientes de 127 consultas, y que provee de historias médicas a lo largo de la vida de los niños que han permanecido en la consulta desde el nacimiento. Hubo 79 casos con diagnóstico de autismo, pero uno de ellos había sido vacunado con la triple vírica después de que le fuera diagnosticado el autismo, y siete nunca habían sido inmunizados. Esto dejó 71 casos para el análisis, y se eligió a cuatro controles por cada caso, emparejados por edad, sexo, mes de inmunización y consulta.

Resultados

 No hubo diferencias en el número de visitas en los dos meses (figura 3) o seis meses (figura 4) antes o después de la vacunación con la triple vírica en casos o controles. 


Figura 3: Vistas al medico general y vacunación - 2 meses


Figura 4: visitas al medico general y vacunación - 6 meses



Comentario

 Se trata de dos estudios excelentes. Ambos se han realizado con poblaciones definidas. Examinan cuestiones clínicamente importantes, o enfermedad inflamatoria intestinal o visitas al médico general que pueden reflejar una preocupación de los padres. En ninguno de los casos se ha visto una relación con la vacuna triple vírica. 

Uno de los artículos [1] presenta una magnífica discusión sobre aspectos metodológicos e historia de la relación entre la seguridad de la vacuna y la evidencia. Ambos explican como el temor aparece a partir de estudios con defectos metodológicos. 

Los padres y sus médicos pueden estar seguros que estudios de alta calidad llevados a cabo en diferentes lugares del mundo continúan demostrando que no existe asociación entre la vacunación triple vírica y el autismo o la enfermedad inflamatoria intestinal. El peso de la evidencia acerca de la seguridad de la vacuna es ahora bastante grande. La evidencia que soporta una relación es increíblemente débil. 

Otra idea que puede ser ya el germen de un interesante artículo o una tesis, es examinar la cronología del pánico en relación con la evidencia disponible. Hay lecciones para ser aprendidas, ciertamente por periodistas, por redactores de revistas eruditas y sus revisores, y probablemente por proveedores de servicios de salud. Refutar algo negativo es siempre bastante difícil, pero es de una gran importancia pública conocer que la buena valoración de la eficacia y seguridad medidas están en lugar de advertencias prematuras.

Bibliografía:

  1. RL Davis et al. Measles-mumps-rubella and other measles-containing vaccines do not increase the risk of inflammatory bowel disease:a case-control study from the Vaccine Safety Datalink project.

  2. Arch Pediatr Adolesc Med 2001 155: 354-359.
  3. S DeWilde et al. Do children who become autistic consult more often after MMR vaccination? British Journal of General Practice 2001 51: 226-227.
  4. vease tambien www.nap.edu
Traducido por Maribel Fernández San Martín. Medicina Preventiva.Madrid 
url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band88/b88-2.html

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