Comentario
La hipertrofia
mamaria no es una situación frecuente. La mayoría de nosotros
raramente pensamos en ella, y menos aún nos paramos a considerar
los problemas de las mujeres afectadas. La existencia de una tan elevada
frecuencia de dolor en los hombros, cuello, espalda y mamas es probablemente
una sorpresa. El impacto de la reducción mamaria en la disminución
de la frecuencia de tales molestias es obvio, y para algunos síntomas,
como dolor de cuello y espalda, puede bajar hasta tasas propias de la población
general.
El problema
radica en que la calidad de los estudios es menor del o que podríamos
haber obtenido de estudios alaetorizados a doble ciego. Probablemente no
son los adecuados en esta situación y no los tenemos. Lo que sí
tenemos es la mejor información a nuestro alcance en este momento,
mas que la mejor información que eventualmente podríamos
haber tenido. Los llamamientos a mas investigación no sirven de
mucho cuando una mujer entra pidiendo ayuda.
Lo que tenemos
es un número de estudios con información sobre mas de 4.000
mujeres. Nos hablan de una gran disminución de los síntomas
en asociación con una reducción mamaria, y que tiene sentido
con la reducción de sobrecarga mecánica sobre los hombros,
cuello y espalda.
Podríamos
investigar cualquier otra evidencia que nos ayudara a decidir si, en conjunto,
la reducción mamaria es algo bueno. Algunos estudios que documentan
un menor riesgo de cáncer de mama tras la reducción mamaria
[2,3] ayudan en la decisión.
Reducción
mamaria y cáncer
Ambos estudios
fueron realizados en Suecia gracias a un excelente sistema de registro
nacional. Datos sobre cáncer, mortalidad, emigración y registros
de pacientes hospitalizados pudieron utilizarse para identificar 32.000
mujeres a las que se les había realizado una reducción mamaria
entre 1.965 y 1.999, y determinar si con posterioridad habían desarrollado
cáncer de mama. Ciento sesenta y una mujeres habían desarrollado
cáncer de mama, con 240.000 mujeres-año, con un seguimiento
medio de 7,5 años.
Resultados
El primer
análisis [2] mostraba que había una reducción del
28% en el riesgo de cáncer de mama en las que se había realizado
reducción mamaria.
El segundo estudio
[3] obtuvo registros hospitalarios de 137 mujeres a las que se había
realizado reducción mamaria y de 422 de 483 controles emparejados
con las pacientes de reducción mamaria con similares factores de
riesgo para cáncer de mama pero que no desarrollaron cáncer
de mama. Había una clara correlación inversa entre la cantidad
de tejido mamario resecado y el riesgo de cáncer de mama.
Comparadas con
mujeres a las que se había resecado menos de un total de 800 gramos
de tejido, aquellas a las que se había extirpado mas de 1.600 gramos
tenían una reducción del riesgo de un 76% (Figura 2). El
riesgo se redujo de forma significativa para cualquier cantidad de tejido
extirpado por encima de 800 gramos. Se encontró que esta relación
era la misma por edades, duración de seguimiento, peso y paridad.
Figura
2: Riesgo de cáncer de mama después de la cirugía
de reducción
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