Medicina basada en la evidencia en Medicina General

Estudio
Resultados
Acceso y comprensión
Obstáculos a la MBE
Recurso útiles
Comentario
 Bandolier 55  acometió la tarea de examinar de qué modo la medicina basada en la evidencia era objeto de consideración y empleo en Wessex, en 1996. Disponemos ahora de una actualización procedente de Sidney, en 1999 [1]. Se trata de otro continente, resultados similares y algunos mensajes importantes. Por lo general, la práctica basada en la evidencia se sitúa en el contexto de:
 
  • Formular una pregunta
  • Localizar la evidencia
  • Valorar ésta
  • Aplicarla, y luego
  • Evaluar la ejecución.


Magníficos propósitos, pero un poco difíciles en una lluviosa tarde en Grimsby, en plena epidemia de gripe. Hay que disculpar a los generalistas si muestran un saludable grado de escepticismo: lo asombroso es que muchos de ellos se entusiasmen respecto al empleo de la evidencia, a pesar de los numerosos obstáculos con que tropiezan.

Estudio

 El nuevo estudio se realizó, a mediados de 1999, entre sesenta generalistas en Sidney. Por lo general, se hizo uso de métodos y preguntas similares a los de la anterior encuesta de Wessex [2], pero con cuestiones adicionales. Participaron sesenta generalistas y todos ellos cumplimentaron sus cuestionarios.

Resultados

Acceso y comprensión.

Dos tercios de los médicos generalistas tenían acceso a Internet, en su casa o en el despacho, pero solamente un ocho por ciento de los mismos pudieron consultar la Biblioteca Cochrane. 
En términos generales, los médicos australianos se inclinan favorablemente hacia la medicina basada en la evidencia, pero el conocimiento de términos técnicos en el nivel requerido para explicarlos a otros, resultaba escaso. Sólo uno de cada cinco confiaba en hacerlo sobre una revisión sistemática, y uno de cada diez sobre intervalos de confianza. Como contraste, respecto a muchos de los términos técnicos, entre una tercera parte y la mitad de los generalistas reconocieron que no los entendían, pero que preferían que estuviesen presentes.

 

Obstáculos a la MBE.

Eran cuatro los obstáculos más importantes al empleo de la medicina basada en la evidencia: expectativas nada realistas por parte de los pacientes, tiempo, habilidades, y dinero 

El mayor obstáculo individual, advertido por casi la mitad de estos médicos australianos, era que los pacientes pedían un tratamiento a pesar de la falta de evidencia en cuanto a su efectividad, y uno de cada cinco de estos médicos se sentía preocupado porque tales expectativas de los pacientes condujeran a elegir tratamiento, en vez de tener en cuenta las pruebas existentes. 

El tiempo representaba un gran problema, tanto en cuanto a la localización, lectura y valoración de la evidencia, como en lo concerniente a la discusión de la misma con los pacientes. A uno de cada cuatro generalistas le inquietaba el coste de adquirir recursos para la práctica basada en la evidencia y la carencia de capacidad se antojaba importante para una minoría de dichos médicos.

Recursos útiles.

Acceso y comprensión.
Acceso a internet para el 67%.
Escasa comprensión de términos de MBE
Enorme demanda sobre formación
Barreras a la MBE
Expectativas y demandas de los pacientes poco realistas.
Tiempo, Dinero
Habilidades
Recursos necesarios
Guías de práctica clínica basadas en evidencias
Evidence Based Medicine, Bandolier
Mejora de la calidad de la formación

Destacaban claramente las guías de la práctica clínica basada en la evidencia, así como las publicaciones que resumían importantes evidencias de investigación, como Evidence Based Medicine y Bandolier. Al final de la lista aparecían revisiones sistemáticas o artículos originales, incluida la Biblioteca Cochrane. 

Comentario

Este informe comporta ciertos mensajes críticos. El primero es que cualquier organización que desee apoyar a los generalistas ha de ser e ir a lo "¡Real!" Se trata de personas muy ocupadas y con exceso de trabajo. Hay voluntad de hacer una medicina basada en la evidencia, mas no hay tiempo. Necesitan docencia, así como resúmenes fácilmente asimilables de la evidencia, preferiblemente con un rápido acceso a Internet de forma que lo consigan con tres "clics" cuando lo necesiten. Aquellas entidades que traten de descargar toda la responsabilidad en los escalones inferiores han de tener en cuenta que eso no funcionará, sencillamente. 

Se debe enfocar la cuestión de un modo positivo. Esas organizaciones necesitan ayudar a los generalistas con conocimientos sobre el ejercicio de la medicina basada en la evidencia y la comprensión de los mismos, a fin de que estén seguros ante las recomendaciones que se les den, independientemente de la fuente, (ya sea servicios de salud, entidades farmacéuticas u opinión de expertos). Luego hay que suministrarles resúmenes, sencillos de leer y con "lo clínicamente importante"  en  forma de conclusión breve al principio. Ponerlo después en Internet o una Intranet. A esto nosotros lo llamamos la versión Internet de Bandolier, por lo que puede hacerse. 

Existe otra lección respecto a los obstáculos. La MBE es una cosa para ayudar y educar a los profesionales generalistas,  pero también tenemos ahora pacientes vocingleros que exigen sus "derechos". Eso podría incluir algún tratamiento completamente inútil, como la homeopatía, que sabemos no funciona. Los generalistas en particular precisan estar protegidos de decisiones de ese corte (después de todo, ¿quién de nosotros cuestiona a nuestro anestesista?). Los propios pacientes deben ser también objetivos prioritarios para ser formados sobre la evidencia. Habrán de reconocer el equilibrio entre el derecho de acceso a un tratamiento que sabemos  funciona, y la responsabilidad de adquirir para ellos mismos tratamientos que no dan resultado.

Bibliografía:

  1. JM Young & JE Ward. Evidence-based medicine in general practice: beliefs and barriers among Australian GPs. Journal of Evaluation in Clinical Practice 2001; 7: 201-210.
  2. A McColl et al. General practitioner's perceptions of the route to evidence-based medicine: a questionnaire survey. BMJ 1998; 316: 361-365.
Traducido por Sergio Minué. Salud Pública. Granada
url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band92/b92-6.html

artículo previo o posterior en este número