Abrir la mente 2 - genética y enfermedad |
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Pero hay esperanza, y parte de ella es que manejar el conocimiento genético puede no ser tan diferente del manejo de otras formas de conocimiento. Podremos hacerlo siempre y cuando no nos dejemos intimidar por la jerga. Dos ejemplos pueden ayudarnos; uno sobre el factor V Leiden y el riesgo de trombosis [1], otro un estudio y metaanálisis sobre la relación entre el polimorfismo del gen ECA y la nefropatía IgA [2]. Factor V LeidenEsta mutación genética se asocia a resistencia a la proteína C activada, un anticoagulante natural e inhibidor del sistema de coagulación. La mutación se puede encontrar en una minoría significativa de personas con trombosis venosa documentada, y existe un aumento de tres a siete veces del riesgo de trombosis venosa en portadores heterocigotos de la mutación genética.Esto ha llevado a considerar el cribado para la mutación del factor V Leiden. El problema aquí es que solo tenemos un conocimiento limitado de la historia natural de la trombosis en personas con esta mutación, lo que hace difícil encontrar el equilibrio entre el beneficio de la terapia anticoagulante tras la identificación del gen y los riesgos asociados a la anticoagulación.EstudioUn estudio holandés [1] nos ayuda al observar la historia natural en una población grande de portadores del gen. Un total de 470 portadores asintomáticos (458 heterocigotos y 12 homocigotos para la mutación genética, media de edad 43 años), que eran parientes en primer grado de pacientes sintomáticos, fueron seguidos cada 6 meses durante una media de 3,3 años, con un rango entre 1,5 y 4,5 años. Se excluyeron aquellos con historia de tromboembolismo o en tratamiento anticoagulante a largo plazo. Nueve se retiraron por varias razones y tres fallecieron, pero ninguno desarrolló tromboembolismo venoso. El tromboembolismo se diagnosticó apropiadamente en caso de sospecha clínica.ResultadosNueve portadores heterocigotos tuvieron tromboembolismo venoso. Cuatro ocurrieron espontáneamente, tres se asociaron al uso de anticonceptivos orales (66 mujeres los usaban), uno a terapia hormonal sustitutoria (21 mujeres la usaban) y uno tras cirugía a pesar de una semana de anticoagulación (29 personas fueron operadas). Ninguno ocurrió en los 17 embarazos.La tasa global de tromboembolismo fue de 0,6% al año (IC del 95% entre 0,3 y 1,1%), consistente con estudios más pequeños. Y fue más alta que la descrita en poblaciones libres de la mutación, en las que se cifra en alrededor del 0,2%. ComentarioSi el cribado e identificación de la mutación del factor V Leiden condujese a la anticoagulación oral, podría producirse hemorragia intracraneal en un 0,5% de los pacientes tratados y sangrado mayor en hasta un 3% al año, aunque estas cifras (ver Bandolier 24) proceden de poblaciones mayores. El artículo [1] cifra el sangrado mayor con anticoagulación oral entre 2 y 10% al año. Sea como fuere, el balance entre beneficios y riesgos no se inclina de forma importante hacia el beneficio. Donde existe mayor riesgo, como cirugía o anticoncepción, pueden tenerse en cuenta otros criterios, y el artículo sensatamente los considera.Polimorfismo del gen ECALa nefropatía IgA conduce a insuficiencia renal terminal, más a menudo en varones, adultos, y en presencia de hipertensión y proteinuria. Existen tres genotipos de la enzima conversora de angiotensina (ECA): DD, II y DI. Algunos estudios pequeños han mostrado tasas elevadas de la forma DD de la ECA en pacientes con nefropatía IgA y con deterioro progresivo de la función renal.Un problema era la variación de frecuencias de diferentes genotipos en diferentes poblaciones, así como los números pequeños. Un estudio grande en una población homogénea más un metaanálisis de esos estudios [2] ayuda a responder la pregunta. EstudioLa población estudiada fue 247 pacientes caucásicos del sur de Italia con nefropatía IgA diagnosticados por biopsia renal y vistos en consulta en los últimos tres años. Se usaron dos variables de resultado de progresión de la nefropatía, progresión del daño renal usando el aclaramiento de creatinina, o desarrollo de enfermedad renal terminal tratada con diálisis o trasplante. Se formó un grupo control con 140 miembros de la plantilla y donantes de sangre. Además se hizo una búsqueda extensiva de otros estudios que relacionaran polimorfismo del gen ECA y daño renal.ResultadosEn el estudio, no hubo relación entre genotipo I/D de ECA y daño renal. En el metaanálisis, se dividieron los estudios entre los realizados en caucásicos o en asiáticos, por las distintas frecuencias de genotipos en los controles. No hubo asociación entre las frecuencias de I/D y la nefropatía IgA o la progresión del daño renal en pacientes con nefropatía IgA,ComentarioUn artículo de una complejidad que produce hormigueo en la mente, pero que disecciona los problemas, examina las respuestas y encuentra una probablemente concluyente falta de relación.Comentario generalNo sería difícil desanimarse ante estos artículos, especialmente cuando se meten en detalles de las secuencias de genes utilizadas para identificar genotipos, o ante los términos poco familiares usados en genética. Pero dejando a un lado la genética, los métodos usados eran familiares, y similares a los que estamos acostumbrados a leer en otros artículos. Nos anima haber encontrado una respuesta satisfactoria, que en ninguno de ambos casos debemos preocuparnos más sobre ellos por el momento, aunque el factor V Leiden puede ser relevante en algunas situaciones. El futuro puede traer mayores desafíos. Bandolera espera que los estudios sobre test de transmisión de desequilibrios, sin sesgos gracias a la estratificación de la población, puedan esperar hasta que las neuronas tengan un buen día.Bibliografía:
url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band97/b97-7.html |