Introducción
En este fascículo
no vamos a teorizar sobre las ventajas y los problemas de la informatización
de las historias clínicas, sino a dar unos cuantos consejos con
la intención de que resulten útiles para facilitar el traslado
de la información de nuestras historias de papel (“en átomos”)
al ordenador. Todos desearíamos que, al volver un lunes a la consulta,
las historias de nuestros pacientes estuvieran “metidas” en OMI. Lamentablemente
eso no va a suceder: vamos a ser nosotros los que “OMIcemos” nuestro archivo.
Los métodos de informatización
y la velocidad a la que llevemos a cabo el proceso pueden ser muy variables.
Por eso, antes de comenzar a explicar dónde podemos ir introduciendo
la información de la que disponemos y la que vayamos generando,
queremos señalar que la informatización de un centro debería
ser consensuada entre todos los profesionales. Esto permitirá que
las historias tengan un aspecto homogéneo y todos podamos encontrar
la información deseada en el menor tiempo posible.
La mejor manera de perderle
el miedo al ordenador -y al programa- es usándolo. Tememos estar
delante del paciente y quedarnos “bloqueados”. La experiencia es que nuestros
sufridos pacientes son bastante ídem con nuestra torpeza informática.
Para hacer pruebas, lo mejor es utilizar la DEMO, que podemos tener en
el ordenador de casa -si lo tenemos- o en alguno del centro. También
aconsejamos incluir en nuestro archivo algún paciente ficticio,
de prueba, que hará de sparring en nuestros “asaltos” a OMI. A ningún
paciente de la DEMO o de prueba le importará que le vacunemos de
tétanos 5 veces, le preguntemos por su climaterio siendo un varón
de 35 años, etc.
¿Dónde
meto lo que tengo?
Al informatizar las historias
de nuestro archivo tenemos que tener en cuenta que lo más difícil
va a ser encontrar tiempo para hacerlo, pero además:
No deberíamos considerar
este esfuerzo como un mero traspaso de información, sino como una
tarea en la que estamos convirtiendo los datos de la historia, que muchas
veces están “perdidos” en ella, en registros informáticos
mucho más fáciles de localizar, de explotar ¡y de leer!.
Si hacemos las cosas con cabeza, al final no sólo tendremos esos
datos, sino INFORMACIÓN, es decir, datos ligados a procesos.
La información contenida
en las historias de papel no se pierde, sigue estando a nuestro alcance,
por lo que no es necesario “pasar” todo al ordenador, sino sólo
aquello que es importante para el paciente y para nuestro trabajo. Es una
oportunidad única de separar el grano de la paja, “OMItiendo”
lo que no nos interese.
Si decidimos: “No quiero
apuntar más en papel”, debemos estar seguros de que hemos recogido
la información fundamental de la historia y la marcaremos de algún
modo para saber que ya está informatizada. Proponemos los siguientes
pasos que a nosotros nos han resultado útiles:
PASOS PARA INFORMATIZAR LA
HISTORIA :
“No quiero apuntar más
en papel”
1. CREAR EPISODIOS
2. REGISTRAR LOS ANTECEDENTES
(anamnesis en terminología OMI)
3. CREAR CONDICIONANTES
Y PROBLEMAS
4. PREPARAR LA MEDICACIÓN
CRÓNICA
5. REVISAR LA INCAPACIDAD
TRANSITORIA
6. REVISAR LAS VACUNAS
7. COMPROBAR EL GRUPO FAMILIAR
8. HACER UN RESUMEN DE LA
HISTORIA
9. SEÑALAR LA HISTORIA
COMO INFORMATIZADA
1. CREAR EPISODIOS
Es el paso fundamental,
pues, como decíamos en el fascículo 3, “lo primero en OMI
es el episodio”. Si no creamos episodios, no podremos trabajar. Si disponemos
de una buena hoja de problemas del paciente, tendremos mucho ganado.
Los episodios actuales
Para cada problema que esté
activo, tanto crónico per se –como diabetes o HTA-, como agudo,
creamos un episodio e introducimos como fecha de entrada del episodio la
fecha aproximada de inicio del problema, cambiando, si es preciso, la que
nos aparece por defecto que es la del día de hoy. Es indispensable
tener creado el episodio para poder añadir cualquier apunte que
creamos conveniente, por ej.: un texto libre con un resumen lo más
claro y conciso posible, la medicación asociada, cualquier protocolo
que hayamos realizado, la incapacidad temporal asociada, etc.
Los episodios previos
Decidimos con cada uno de
ellos si va a pasar a ser un antecedente personal, y lo registramos como
tal, o si creamos un episodio con una fecha de inicio y una de cierre.
Como veremos a continuación, si lo registramos como Episodio podemos
“arrastrarlo” con el ratón –hacer clic izquierdo y sin soltar llevarlo
hasta el lugar de destino- hasta Antecedentes y Condicionantes y
Problemas; si es un antecedente sólo podemos “arrastrarlo” a Condicionantes
y Problemas.
Como ya sabemos, los episodios
se añaden desde la pantalla de Episodios y la de Apuntes. No es
necesario crearlos de uno en uno, podemos añadir varios episodios
de una vez. Cuando estemos en la pantalla del Asistente CIAP y hayamos
elegido el código y la descripción del primer problema, podemos
ir añadiendo los códigos y las descripciones que correspondan
al resto de problemas de ese paciente, de modo que en el cuadro inferior
de la pantalla del Asistente CIAP (Código(s) seleccionado(s)) aparecerán
varios registros. Al aceptar habremos creado tantos episodios como descripciones
hayamos añadido, con lo que nos ahorramos entrar varias veces en
la pantalla del Asistente. La única pega es que todos los episodios
compartirán la misma fecha de inicio, por lo que tendremos que cambiarla
en cada uno de ellos si no coincide.
? Podemos añadir
episodios desde la pantalla del Tapiz. Hacemos clic derecho en la parte
en blanco del recuadro de Episodios y damos a Añadir; nos lleva
al Asistente CIAP. Ésta es la forma más rápida de
crear episodios “huecos”.
? Desde el Tapiz también
podemos añadir cualquier apunte a un Episodio, si lo seleccionamos
de Episodios, hacemos clic derecho en la zona en blanco del recuadro Curso
descriptivo y damos a Añadir. Muy práctico si se nos ha olvidado
algo.
2. REGISTRAR LOS ANTECEDENTES
En OMI, toda la información
relacionada con los antecedentes queda incluida en el apartado Anamnesis.
Para acceder a él haremos clic en el icono correspondiente, algo
así como 2 carpetas, desde las pantallas: Lista de pacientes, Tapiz,
Episodios y Apuntes.
También llegamos a
él si hacemos doble clic en el espacio en blanco de alguna de las
seis carpetas que aparecen el la zona central izquierda del Tapiz: Alergias,
Antecedentes Médicos, A. Quirúrgicos, A. Familiares, A. Ginecológicos
y Problemas Sociales. Los títulos de esas carpetas aparecen en gris
si no hay ningún antecedente registrado en ellos, o en negro si
tienen alguno. Pulsando la pestaña de cada una de ellas podemos
consultar su contenido.
Pantalla de Anamnesis
En esta pantalla aparecen
7 apartados, de los que 6 corresponden a las carpetas de antecedentes y
uno, en la parte inferior, que debería recoger los Antecedentes
Familiares Automáticos, pero que, al menos por ahora, no funciona.
Para anotar algo en cualquiera
de los apartados, tenemos que pulsar en uno de los 6 iconos de la izquierda
en la barra de herramientas. De izquierda a derecha son: Alergias, Antecedentes
Médicos, A. Quirúrgicos, A. Familiares, A. Ginecológicos
y Problemas Sociales.
Aparece la pantalla con las
6 carpetas, vemos en primer plano la que hemos seleccionado al hacer clic
en el icono, pero podemos pasar de una a otra pinchando en la pestaña
correspondiente. Las carpetas aparecen en blanco y sólo nos dan
la opción de añadir antecedentes. Si ya hubiésemos
incluido algún antecedente tendríamos, además, la
opción de modificar o borrar.
Añadir antecedentes
a) Desde la pantalla de
Anamnesis
Para introducir información
seleccionamos la carpeta correspondiente y pulsamos Añadir. En la
nueva pantalla, que es igual para todas las carpetas, excepto la de Antecedentes
Familiares, podemos escribir el antecedente, problema social, etc., con
texto libre en el espacio en el que aparece el cursor. Pero es mejor utilizar
la interrogación que aparece a la derecha; al pulsarla nos lleva
a una tabla de contraste ordenada de forma alfanumérica con descripciones
que podemos elegir subiendo y bajando con la barra de desplazamiento de
la derecha y haciendo doble clic. Más fácil aún es
ir escribiendo en el espacio superior en blanco; a medida que escribimos,
OMI va haciendo una búsqueda para aproximarnos a la descripción
deseada (igual que en el Asistente de la CIAP). Cuando aparezca seleccionada
–en azul- la descripción que buscamos, si es que está incluida
en la lista, haremos doble clic en ella o pulsaremos la tecla Intro.
En el recuadro que encontramos
debajo podemos añadir cualquier texto explicativo. Más abajo
anotamos la edad o el mes y año en que se inició el antecedente;
si no ponemos nada aparecerá un cero en la edad y el mes y año
de nacimiento en la fecha de inicio. Para que acepte la fecha escribimos
el mes con 2 dígitos y el año con 2 ó 4.
En algunos casos no tendremos
información de alguno de los apartados, para esos casos es práctico
pulsar el botón N.C. (no consta) que encontramos en la parte inferior
izquierda.
Podemos Añadir, Modificar
y Borrar descripciones, pero ¡cuidado!, cualquier cambio que hagamos
afectará a todos los profesionales. Si pulsamos Añadir o
Modificar podemos comprobar que cada descripción debe ir asociada
a un código CIAP, lo que es importante para poder “arrastrar” los
Antecedentes a los Condicionantes y Problemas, como ya hemos explicado.
No está de más que cuando queramos añadir una descripción
a la lista, perdamos algo de tiempo en asociar el código correspondiente.
? Es recomendable que alguien
se ocupe de revisar de forma periódica las descripciones de las
tablas, compruebe que no se ha borrado alguna, que no hay duplicaciones
y que cada una tiene su código asociado.
? En los Antecedentes
Quirúrgicos las descripciones llevan asociado un “falso código”
de la CIAP con la letra Q, que no existe en dicha clasificación.
Suponemos que es un “truquillo” para poder arrastrar esos antecedentes
a CyP.
? Para facilitar el trabajo
diario podemos añadir a cada una de las listas de las carpetas,
especialmente Alergias, A. Médicos, A. Familiares y A. Quirúrgicos,
una descripción como: no alergias medicamentosas, sin interés
o similar. Si a cualquiera de esas descripciones le colocamos al inicio
un símbolo (por ejemplo un guión), aparecerá la primera
en la lista y será más fácil elegirla. Podemos incluso
asociarlas a un código como A97 SANO (SIN ENFERMEDAD).
En la pantalla de Anamnesis,
una vez que hemos registrado los antecedentes, éstos aparecen dentro
de cada carpeta escritos en negro. Si aparecen en rojo indican que no solo
hemos registrado el antecedente como una descripción, sino que hemos
añadido algún comentario en el recuadro inferior.
b) Desde el Tapiz
Podemos (y aconsejamos)
añadir información a los antecedentes desde la pantalla del
Tapiz, seleccionando un episodio o creando los que hagan falta y arrastrándolos
con el ratón hasta la carpeta que queramos y que habremos seleccionado
previamente. Este método tiene como ventaja que siempre coge código
CIAP y podemos buscar la descripción desde el Asistente CIAP. Una
vez arrastrados a los antecedentes, habrá que borrar los registros
que no deseemos mantener en el recuadro de Episodios.
c) Desde la pantalla de
Episodios
Desde la pantalla de episodios
también podemos “enviar” episodios a los antecedentes, a través
de: Gestión => Copiar Episodios a Anamnesis. Recordamos, por su
interés, que en esa misma pantalla también podemos enviar
Episodios a Condicionantes y Problemas, y además, aunque no viene
a cuento pero es interesante, cambiar Cursos descriptivos entre Episodios.
En el caso de los A. Familiares
hay que acostumbrarse a seleccionar primero la descripción (la enfermedad)
y en el recuadro inferior anotar las personas que la presentan. No se pregunta
tanto por los familiares, como por sus enfermedades. La pantalla de registro
tiene algunas diferencias con las demás: podemos registrar el mes
y año de inicio de la enfermedad o de fallecimiento del familiar.
3. CREAR CONDICIONANTES Y
PROBLEMAS
¿Qué registramos
en este apartado? Aquellos Episodios o Antecedentes que nos parezcan especialmente
interesantes del paciente y que queramos tener a la vista –OMI le otorga
un sitio de privilegio en la pantalla del Tapiz. Los Condicionantes y Problemas
(CyP) tienen además otras propiedades, puesto que permiten: disparar
planes personales (si así lo tenemos previsto en OMI-GUR), generar
“estadísticas” independientes o aparecer en informes como tales
CyP (lo veremos al hablar de plantillas) y más...
Para registrar los CyP lo
más sencillo en situarnos en la pantalla del Tapiz y elegir el episodio,
por ej.: diabetes, HTA, etc., o antecedente: alergia a amoxicilina, etc.,
que nos interese y arrastrarlo con el ratón hasta el apartado de
CyP. Para que podamos hacerlo, los antecedentes deben tener código
CIAP. Todos estos condicionantes quedan registrados en la carpeta de CyP
activos con la fecha de inicio del episodio o el antecedente que hayamos
arrastrado. Los A. Familiares pueden ir sin fecha, con lo que si los arrastramos
a CyP, no tendrán fecha de inicio y habrá que adjudicársela.
Para acceder a la pantalla
de CyP haremos doble clic en el espacio en blanco del apartado CyP del
Tapiz o pulsaremos el icono del signo de admiración, que aparece
en las pantallas: Lista de Pacientes, Episodios, Tapiz, Curso Clínico,
Apuntes y Gestión Asistencial.
En esa pantalla podemos consultar,
modificar o borrar los CyP (activos e inactivos) que hayamos seleccionado
para el paciente. También es posible crear un CyP, para ello sólo
hay que pulsar Añadir y aparece la pantalla en la que seleccionamos
el CyP con el Asistente CIAP, siendo preciso anotar la fecha de inicio
(mes y año). También podemos pasarlos de activos a inactivos
o viceversa pulsando el icono con la flecha de la parte superior.
4. PREPARAR LA MEDICACIÓN
CRÓNICA
Una vez creados los episodios
crónicos podemos ir preparando la medicación asociada a los
mismos. Ya sabemos añadir prescripciones a un episodio concreto
a través de las pantallas de Episodios, Apuntes y el Tapiz.
En esta última, en
el apartado Pendientes, hay una carpeta de Prescripciones que, con sólo
hacer doble clic en ella, nos permite entrar en la pantalla homónima,
en la que podemos Añadir, Modificar y Borrar medicación.
Aunque en un próximo fascículo vamos a comentar todo lo referente
a las recetas, adelantamos que las Prescripciones en OMI pueden ser Agudas,
Crónicas y a Demanda. Si estamos preparando la medicación
crónica pero aún no tenemos diseñado un circuito de
entrega de las recetas a los pacientes, recomendamos hacerlo como si fueran
prescripciones a Demanda. Más tarde, cuando el circuito se ponga
en marcha, pasaremos esa medicación a la modalidad de Crónica.
5. REVISAR LA INCAPACIDAD
TRANSITORIA (IT)
Si el paciente está
de baja podemos añadir la IT al episodio correspondiente.
Si en nuestro centro hemos
implantado un circuito para la recogida de los partes de IT en el área
administrativa podríamos empezar a emitirlos, si no es así
los prepararíamos para entregárselos al paciente en la consulta.
Para saber más acerca de la IT en OMI sólo tenemos que esperar
al próximo fascículo.
6. REVISAR LAS VACUNAS
Si queremos conocer el estado
vacunal del paciente pulsamos el icono de la jeringuilla en las pantallas:
Lista de Pacientes, Episodios, Tapiz, Curso Clínico, Apuntes y Gestión
Asistencial.
Nos encontraremos en la pantalla
del Historial Vacunal, en la que se muestran las vacunas administradas
al paciente -si se ha registrado alguna- y las que tiene pendientes. Tras
revisar sus vacunas podemos dar por bien vacunado haciendo clic en el campo
correspondiente. Comprobamos que la próxima vacuna pendiente es
la correcta y podemos cerrar. Si queremos registrar vacunas antiguas
no es imprescindible introducir todas las dosis, por ej.: a un paciente
que le hayamos vacunado de tétanos con 3 dosis, podemos introducir
en OMI sólo la última con la fecha de su administración,
con lo que queda registrado como bien vacunado y nos informa de la fecha
en la que hay que administrarle la dosis de recuerdo (dentro de 10 años).
No está de más que practiquemos con los pacientes de prueba.
? Además de puede
utilizar un flash específico para vacunas desde la pantalla del
Historial Vacunal.
7. COMPROBAR EL GRUPO FAMILIAR
Antes de dar por informatizada
la historia, es conveniente comprobar el Grupo Familiar (las personas que
conviven con el paciente) haciendo clic en el icono de las 3 caras en cualquiera
de las pantallas en las que aparece: Lista de Pacientes, Tapiz y Episodios.
Una vez en la pantalla del
Grupo Familiar sólo podemos consultarlo, no es posible hacer cambios
en él, para modificarlo tenemos que editar los datos del paciente
y familiares desde sus fichas administrativas. Es mejor, para evitar tentaciones
de hacer desaparecer a la suegra, que para estos fines remitamos al paciente
al área administrativa.
8. HACER UN RESUMEN DE LA
HISTORIA
A pesar de haber registrado
los acontecimientos más interesantes de la historia del paciente
como episodios o antecedentes –Anamnesis- no está de más
hacer un resumen de la misma, en el que podemos incluir comentarios personales,
información útil pero que no sepamos donde introducir, etc.
Aunque el programa tiene un espacio reservado en el Tapiz para ese resumen,
nosotros utilizamos el episodio Hoja de Evolución, que sólo
aparece en la pantalla Episodios y Curso Descriptivo, entre otras razones,
porque se puede imprimir desde la Ficha Administrativa, lo que es de agradecer
al enviar la historia a otro centro.
9. SEÑALAR LA HISTORIA
COMO INFORMATIZADA
Si hemos seguido los pasos
previos, tendremos una historia informatizada que puede ser interesante
marcar como tal. Recomendamos añadir algún símbolo
en el campo Número Interno de la Ficha Administrativa, por ejemplo
@.
Esto nos permitirá
comprobar si la historia está “OMIzada” con sólo mirar el
apartado Datos Generales del Tapiz del paciente. Como el Número
Interno aparece, generalmente, en la hoja de Impresión de Agenda
de los profesionales, el personal administrativo también puede comprobarlo
y, si hemos acordado que estas historias no son necesarias en la consulta,
sabrá que no es preciso sacarlas del archivo, salvo indicación
expresa en sentido contrario.
La historia de papel también
necesita alguna marca para que sepamos que está informatizada. Deberíamos
escribir algo en la última hoja del SOAP –para que nadie siga escribiendo
a bolígrafo-, en la hoja de problemas –para que se vea al abrir
la historia- o en ambos sitios. Y es de agradecer que en la cubierta de
la historia aparezca algún signo que nos informe de que en esa historia
no hay que escribir, puede ser @, OMI o cualquier otro que se nos ocurra.
Métodos y ritmos
de informatización
Insistimos en que cada centro
tendrá que decidir qué método y qué ritmo quiere
seguir. Para que el proceso sea más fácil conviene que haya
acuerdo entre los profesionales y que el trabajo sea en equipo, aunque
alguien dirija el grupo. Un símil que lo describe bien es el del
pelotón ciclista: es bueno que alguien esté en la cabeza
del grupo marcando el ritmo, pero sin forzarlo, para que no se produzca
una escapada del grupito de “listillos”. Es inevitable que alguien sea
el farolillo rojo, pero no tiene por qué ser siempre el mismo, con
un poco de esfuerzo todos podemos seguir el ritmo.
Cuanto más usemos
OMI más probable es que nos surjan dudas, por ej.: qué protocolos
crear, cómo y cuándo comenzar a usar y crear los planes personales,
etc. Todos estos problemillas, igual que los pinchazos o los puertos de
montaña, se afrontan mejor en grupo. Está claro que aquellos
que no estén familiarizados con el ordenador tendrán más
dificultades; es como si alguien que acaba de aprender a montar en bicicleta
quisiera subir a los lagos de Covadonga. Para ellos es imprescindible que
alguien les ayude y les anime en su aprendizaje -algo así como un
coche escoba- de modo que no abandonen la bicicleta en la cuneta. Los conocimientos
y habilidades informáticas de un profesional no tienen nada que
ver con su valía como tal.
El método y el ritmo
de la informatización debemos marcarlo nosotros mismos, no hay recetas
aplicables a todos los centros. Como guía podemos hablar de varios
métodos:
Encomendarse a Santa Rita, para
que haga el milagro de “OMIzar” las historias. Lo hemos intentado y ¡no
funciona!
Al contado o borrón y
cuenta nueva.
A plazos, opción interesante
en tiempos de intereses bancarios bajos.
AL CONTADO O BORRÓN
Y CUENTA NUEVA
Consiste en establecer una
fecha -el día cero de OMI- a partir de la cual se abandonan por
completo las historias convencionales y se utiliza exclusivamente el ordenador.
Para entenderlo bien sólo hay que imaginar que, el día señalado,
nuestro archivo de historias estuviera “fuera de combate” por un incendio,
una riada o porque hubiera sido “abducido” por extraterrestres. Podemos
ser más optimistas y pensar que ese día inauguramos un centro
nuevo, con alta tecnología, con la administración y todas
las consultas informatizadas.
Empezamos desde cero, los
cupos de pacientes de las consultas son todos “nuevos” ¡pero los
conozco!. Tenemos que historiar a cada uno de ellos: recoger los antecedentes
personales y familiares, los problemas activos e inactivos, pautar la medicación,
emitir partes de incapacidad transitoria, etc. Aunque parece una locura
desaprovechar toda la información contenida en las historias previas,
este método puede servir para replantearse la relación con
algunos de nuestros pacientes, valorar nuevas posibilidades diagnósticas,
ajustar la medicación, etc. Los que llevan más tiempo en
esto, consideran que como mucho se tarda 2 años en estar al nivel
previo a la informatización.
A PLAZOS
Consiste en hacer una
transición escalonada, por etapas, como las grandes vueltas ciclistas.
Entre todos los profesionales se establecen unos objetivos –las etapas-
y unas fechas a cumplir.
- Primera etapa: “No escribo
más en la historia de papel”.
Durante un período,
que conviene que no sea excesivamente largo, seguimos teniendo las historias
de papel encima de nuestra mesa, pero utilizamos sólo el ordenador.
Podemos consultar cualquier dato que esté registrado, pero no añadimos
nada nuevo a las historias previas. De este modo no perdemos la información
que tanto nos ha costado reunir. Es imprescindible que intentemos informatizar
las historias, siguiendo, por ejemplo, los consejos que antes hemos expuesto.
Aquellas historias que tengan @, o sea, que se consideran pasadas al ordenador,
no sería necesario sacarlas del archivo, puesto que la información
fundamental ya la tenemos.
- Segunda etapa: “No quiero
historias de papel en la consulta”.
Cuando se considere oportuno,
podemos lanzarnos a la aventura de pasar consulta sin las historias antiguas.
No debería ser demasiado difícil si ya tenemos informatizadas
algunas historias, probablemente las de los pacientes más frecuentadores,
y hemos adquirido la suficiente destreza en el manejo del programa. Nos
evitamos sacar las historias del archivo -el personal administrativo estará
encantado, aunque asumirá nuevas tareas de mayor valor- pero
no disponemos de las historias en la consulta. Como puede ocurrir que necesitemos
alguna historia en algún momento concreto deberíamos diseñar
un circuito para que esas historias lleguen de forma urgente a las consultas.
- Tercera etapa: “No necesito
las historias de papel”.
Es el último paso.
Consideramos que la mayoría de las historias están informatizadas
y que no vamos a necesitar las historias previas. Podríamos “quemar”
el archivo (lo digo de broma ¡eh!). ? En esta fase final resultará
practico crear un acto de agenda que se llame algo así como “sacar
historia”, para utilizarlo en el caso de que necesitemos la presencia de
la historia de papel en la consulta.
Aunque hemos insistido en
que es bueno que las etapas y las fechas sean decididas por todo el equipo,
no es imprescindible que todos los profesionales hagan los cambios simultáneamente,
puede haber algunos que vayan abriendo paso y allanen el camino a los demás.
Todo es cuestión de organización...
PROBLEMAS EN LA PRÁCTICA
Hasta ahora hemos mencionado
los posibles modelos teóricos de informatización. Pero ¿qué
problemas nos vamos a encontrar día a día?:
¿Qué hacemos
con el archivo?
Si hemos optado por el método
del borrón y cuenta nueva, no hay problema. Podemos considerar que
el archivo ha desaparecido y sólo tendríamos que ocuparnos
de buscar un sitio digno par almacenar las historias. Por varios motivos
no debemos eliminarlas: imperativo legal, evaluaciones, posibles traslados
de nuestros pacientes a otros centros, etc.
Si decidimos que es mejor
ir por etapas, entonces, el archivo sigue siendo imprescindible durante
la fase mixta (papel-ordenador) y aún después, hasta que
consideramos que la mayoría de nuestras historias están informatizadas
y ya no necesitamos que alguien nos acerque las mismas en mitad de la consulta.
O sea, hasta la tercera etapa.
¿Dónde metemos
los papeles?
Es un problema peliagudo,
que cada centro tiene que solucionar a su modo. Lo primero es separar aquellos
documentos que son imprescindibles de los que no lo son. Para aquellos
que deban estar en la historia las soluciones son varias, algunas dependen
del tipo de documento:
1. Los informes.
a. Se pueden fotocopiar
y añadir a la historia (carpeta) del paciente, sin más. Es
la solución más sencilla, pero poco práctica, porque
nunca podríamos deshacernos del archivo y, además, si hemos
llegado a la etapa en que no utilizamos la historia de papel, el informe
quedará enterrado, sin utilidad.
b. Se pueden escanear e
introducir en la historia informática. Es un método
algo complicado, pero puede ser una solución.
c. Se hace un resumen y
se introducen como texto libre en el episodio correspondiente. Es lo más
práctico, pero perdemos el interés del documento como instrumento
legal, etc.
2. Los electrocardiogramas.
a. Podemos incluirlos en
la historia de papel, pero no es lo que queremos.
b. Es posible solicitarlos
como prueba diagnóstica. Cuando tenemos el ECG lo leemos, lo informamos
en OMI y se lo damos al paciente.
c. Si disponemos de una
cámara fotográfica digital es fácil hacer una o varias
fotos a un ECG. Cuando hablemos de los protocolos veremos que es posible
incluir imágenes en ellos, de modo que podríamos hacer un
protocolo de ECG con fotos.
3. Las radiografías.
a. Simplemente tendríamos
que hacer lo mismo que hasta ahora: dárselas al paciente, guardarlas
en un archivo, etc. Si la hemos solicitado como orden médica, tendremos
un espacio reservado para el informe del radiólogo.
b. También podemos
utilizar la cámara digital.
4. Con el resto de documentos
habrá que decidir qué queremos hacer y cómo vamos
a hacerlo.
Los pacientes nuevos
Son candidatos estupendos
a la informatización de su historia. Cuando acuden a consulta se
les abre historia, pero en el ordenador, ¡no se utiliza para nada
el papel! Nos sirven de entrenamiento, de rodaje.
Traslado de pacientes
Aquellos pacientes que acudan
a nuestro centro procedentes de otro no presentan ningún problema,
se consideran como nuevos y es necesario historiarlos. Si su antiguo centro
nos remite su historia tendremos que incluirla en OMI siguiendo los pasos
que hemos comentado antes, si es que entendemos la letra de nuestros compañeros.
Cuando son nuestros
pacientes los que se trasladan, sí presenta algún problema,
porque el programa, tal como está ahora, no permite el traspaso
de la información a otro centro en formato electrónico, por
medio de disquete, Internet o cable. Tendremos que imprimir la ficha administrativa,
los antecedentes y los episodios (incluida la hoja de evolución)
como comentamos en el segundo fascículo.
Confidencialidad
Aunque la información
contenida en las historias informatizadas no es muy diferente de la de
las historias de celulosa, todos, profesionales y pacientes, sabemos que
el soporte informático añade a esa información un
valor considerable. Cualquier persona con conocimientos medios en informática
sería capaz de extraer la base de datos de nuestro centro y llevársela,
por ejemplo, en unos cuantos disquetes -¡antes, habría necesitado
un camión!-; o podría conseguir un listado de los pacientes
que padecen una determinada enfermedad, se encuentran en una franja etaria
concreta, etc. Si estamos conectados en red con otros centros, las posibilidades
se multiplican.
Somos responsables de la
custodia de estas historias como lo éramos de las antiguas, así
que debemos exigir a los responsables del programa y a los informáticos
de nuestro centro, las máximas medidas de seguridad: contraseñas
de acceso, limitaciones en la exportación de datos, etc.
Por nuestra parte, debemos
ser muy cautelosos con nuestra contraseña de acceso al programa
y no descubrírsela a nadie. No debemos dejar el programa abierto
en el ordenador de la consulta o en un puesto de la administración
–sólo tenemos que activar el cambio de usuario o bloquear la pantalla.
Y nunca debemos abandonar un ordenador con la historia de un paciente en
la pantalla, sería como olvidar una historia de papel abierta en
medio de la sala de espera. También deberemos tener prevista la
custodia de copias de seguridad.
Por otro lado, habrá
que entender a aquellos pacientes que expresen sus reticencias a que sus
datos sean incluidos en nuestra base de datos (tienen todo el derecho a
negarse) y, no estaría de más, que les diéramos la
posibilidad de leer todo lo que escribimos de ellos, colocando la pantalla
del ordenador de modo que pudieran verlo.
Los suplentes
Al abandonar las historias
tradicionales, lo suplentes que no conozcan el programa van a tener problemas
para realizar una atención adecuada a nuestros pacientes. Por ello,
tanto a los profesionales del centro como al personal suplente, administrativo
o sanitario, nos interesa que haya actividad docente relacionada con OMI.
A los primeros para que haya continuidad en la atención y a estos
últimos para asegurarse las “habichuelas”, puesto que tendrán
más posibilidades de trabajar. Actualmente es frecuente añadir
al currículum los conocimientos en informática, ¿por
qué no incluir entre ellos OMI u otras aplicaciones destinadas a
la gestión de la historia clínica?
Centros con OMI sólo
en el área administrativa
Estos centros, tarde o temprano,
tendrán informatizadas las consultas. Mientras llega ese momento,
tienen una buena oportunidad de ir poniendo en práctica muchos de
los consejos que aquí se han vertido, sobre todo el de no tener
miedo a trabajar con el programa. Los profesionales pueden utilizar los
pacientes de pruebas o la DEMO para familiarizarse con los conceptos, las
pantallas, etc. Además, pueden aprovechar para hacer más
fácil su trabajo diario e ir iniciando la informatización
de las historias. Sólo tienen que entrar en la historia de los pacientes
vistos en consulta y empezar a:
1. Registrar los CyP de
sus pacientes, de modo que se conviertan en el nuevo libro de morbilidad
del centro.
2. Registrar las vacunas.
3. Registrar, en el caso
de los centros del Insalud, la cobertura de Cartera de Servicios en la
pantalla específica.
Esto y mucho más
se puede hacer entrando en la historia del paciente a través de
la Lista de Pacientes, pero también a través de la pantalla
Gestión Asistencial, a la que llegamos mediante Gestión =>
Agenda => Asistencia o pulsando el icono de la “rosquilla verde”. En esa
pantalla podemos elegir una fecha y la agenda del profesional que queramos,
y veremos a los pacientes citados con aquel el día elegido. Si seleccionamos
un paciente podemos entrar en sus Prescripciones, ITs, Órdenes Médicas,
Vacunas, Condicionantes y Problemas o EDOs.
¡Ánimo, si practicamos
un poco comprobaremos que es bastante fácil!
Próxima entrega: LA
INCAPACIDAD LABORAL
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