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Escribir para la Web (o para cualquier comunicación en soporte digital) es una tarea compleja, especialmente si se tienen en cuenta diferentes aspectos:
 
bulletla abundancia de información en Internet,
bulletlas diferencias entre el soporte papel y la pantalla de un ordenador,
bulletlos problemas de legibilidad y comprensión, etc..

Estudiando cada uno de estos aspectos nos vamos a encontrar con determinadas características y matices de gran interés.

Un buen punto de partida, antes de comenzar a redactar, es conocer, a grandes rasgos, las características de los usuarios a los que va a ir dirigida la comunicación.

No se debemos olvidar las características especiales del soporte pantalla. El ojo percibe primero el conjunto de la página y el contraste que la misma presenta, para pasar en segundo plano al reconocimiento de las partes y, por último, llegar al detalle de las palabras. Esto significa que los usuarios en la Web no leen, “escanean” los textos, van tomando palabras y frases individuales. Hay que tener en cuenta que los usuarios tienden a minimizar el número de palabras que leen.

En este sentido, los estudios realizados indican que el porcentaje de personas que leen realemente palabra por palabra sólo llega a un 16%. Esto significa que, si se encuentran con una página larguísima con bloques pesados de texto, el usuario difícilmente piensa en “escanearla” y, mucho menos, en leerla. A menos que la primera información que perciba resulte lo suficientemente atractiva “para hacer el esfuerzo”, “perder un poco de tiempo” y “no hacer clic en el primer enlace buscando otra –factible- información mejor”.

Aunque la calidad de los monitores esta siendo mejorada sustancialmente, y posiblemente dentro de unos años la visualización en pantalla se acerque mucho o quizás sea igual a la visualización de los impresos, de momento, leer en una pantalla es más cansado para la vista y, según los estudios, un 25% más lento que leer el mismo texto en el papel. El mecanismo de lectura consiste en el reconocimiento de la forma general de las palabras; y no en reconocer cada letra para luego juntarla y formar la palabra.

Los textos en pantalla vulneran las reglas básicas creadas para las piezas impresas. En el medio digital las líneas de los bloques de texto son, en general, mucho más largas de lo necesario para una lectura relajada. Por ejemplo, en libros o revistas, a una distancia del papel normal, el alcance ocular a lo ancho es de unos 8 cm., es por eso que los párrafos normalizados conservan estas proporciones. El uso de líneas más anchas requiere que el lector gire su cabeza ligeramente o fuerce los músculos del ojo para poder seguir las líneas. Desgraciadamente, gran parte de las páginas Web tienen el doble de ancho del alcance normal del ojo por lo que se requiere de un esfuerzo extra para leer estos textos. Además si la línea es demasiado ancha, como al ojo le cuesta ir de un extremo a otro, provoca que esa línea sea saltada o leída dos veces.

Está claro que el diseño digital tiene sus características propias, además de existir diferentes plataformas y distintos monitores, lo que supone que nunca será posible saber con exactitud cómo va a ser visto un website por los distintos usuarios. Parece que con las Cascading Style Sheets (CSS) es posible controlar aspectos de la visualización de la página, por ejemplo, podemos hacer párrafos de líneas más cortas e incrementar la interlinea, hasta en un 150% más que en la impresión, de esta manera se mejora notablemente la legibilidad. Se debería determinar un ancho de columna óptimo para la lectura en pantalla; en impresos, está establecido una relación de 60 caracteres por línea. Es importante tener en cuenta que si aumenta este número conviene abrir el interlineado para mejorar la legibilidad. Esto resulta especialmente significativo en las tipografías sans serif, que no cuentan con la guía horizontal que forma las serifas (“patitas” o patinas en algunas letras), y que ayudan al ojo a seguir el flujo de texto.
 
Las pautas generales cuando vayamos a escribir para Web son: el texto deberá ser breve, claro e informativo y de acuerdo con las siguientes notas:
 

bulletUsar textos breves. Se dice que en la Web se debe escribir solamente la mitad o menos de las palabras que normalmente se utilizan sobre el documento en papel.
bulletAligerar el texto. Los usuarios no quieren leer mucho texto en la pantalla. Por lo tanto, si el texto es largo, debería dividirse en párrafos cortos, listas con viñetas, etc. En general, se recomienda desarrollar una idea por párrafo. Se pueden utilizar palabras clave destacadas y subtítulos significativos para llamar la atención de usuario. El texto puede también estar dividido en múltiples páginas si es necesario, con vínculos para ir de una página a otra, así como incluir una buena tabla de contenidos o un índice que esté presente en cada página para ubicar al lector en los documentos extensos.
bulletIr de lo general al detalle. Redactar lo más importante al principio, utilizando el llamado “principio de la pirámide invertida”, esto es, empezando por la conclusión; de esta manera, los usuarios podrán saber a simple vista de lo que trata la página y decidir si continúan la lectura con más profundidad o van a otra página del sitio.

 

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Última modificación: 08 de octubre de 2007.