Clásicamente se ha reconocido una relación entre el consumo de anticonceptivos y la migraña en la forma de agravación de las mismas, tanto en frecuencia como intensidad. Se ha considerado también que constituyen un factor de riesgo sobreañadido para el infarto encefálico migrañoso. Sin embargo con las nuevas generaciones de anticonceptivos y la utilización esxclusiva de gestágenos a dosis muy bajas esta relación está menos clara y la utilización de este tipo de anticonceptivos no esta contraindicado en mujeres migrañosas.
 
Sin embargo, en algunos casos, el consumo de AO se acompaña de una franca mejoría de las migrañas, desapareciendo estas o presentándose tan sólo en los días sin consumo de la combinación de estrógenos/progestágenos.
 
Cuando los episodios de migraña se producen durante los periodos de supresión del tratamiento anticonceptivo se puede evitar este brusco descenso con la aplicación del gel percutáneo o par<hes transdérmicos de estradiol en el momento en que fginaliza la administración oral.
 
Algunos expertos recomiensan algunas limitaciones en la anticoncepción en pacientes con migraña. Se refieren a las pacientes con migraña con aura o a aquellas que no padeciendo auras, migraña común, pasan a presentarlas durante el tratamiento con AO. Se suele ser más específico y algunos sólo realizan esta recomendación si el aura se refiere a isquemia focal del SNC ( migraña acompañada).