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5. La ECV
8. Función del Médico de Atención Primaria


 

Introducción

El papel del médico de atención primaria es de gran importancia en la asistencia del enfermo con ECV por varios motivos. Con mucha frecuencia es el primer facultativo que socorre al paciente con un AIT o un ictus, de lo que se deduce que su actuación será capital en el devenir del enfermo. Deberá asumir la situación como una urgencia médica y remitir al paciente a un centro hospitalario de referencia en las mejores condiciones posibles. Medidas iniciales tan sencillas como la protección de la vía aérea pueden salvar la vida del enfermo. Por otra parte, el reconocimiento de factores de riesgo vascular en pacientes asintomáticos, base de la profilaxis primaria, es de una trascendencia fundamental; en este aspecto, la ayuda del médico de atención primaria se convierte en irreemplazable.

El reconocimiento precoz de los síntomas de enfermedad cerebrovascular y de sus factores de riesgo por parte de los profesionales de la atención primaria comporta un tratamiento precoz y, por ende, más efectivo del AIT o del ictus agudo y de sus recidivas. El médico de atención primaria es el intermediario más válido entre el paciente y su familia con el neurólogo, para lo que deberá conocer bien las complicaciones y los problemas de las secuelas de los ictus para así poder identificarlos, tratarlos o decidir una consulta especializada.

 

Médicos de Atención Primaria

Es preciso que los médicos de atención primaria utilicen la terminología establecida para definir el tipo de enfermedad cerebrovascular e identificar las diferentes entidades patológicas. La anamnesis y la exploración física completa (sistémica, vascular y neurológica) son las principales herramientas de diagnóstico. Éste deberá incluir al diagnóstico sindrómico, topográfico, etiológico y pronóstico. La enfermedad cerebrovascular aguda debe ser considerada una urgencia inmediata que debe condicionar una actuación médica precoz y rápida, aunque los síntomas sean transitorios, y obliga a desterrar actitudes nihilistas.

En la prevención de la enfermedad cerebrovascular se debe investigar la presencia de factores de riesgo vascular en toda la población mediante el uso de la historia clínica, la exploración física y las pruebas complementarias básicas. Tras su detección será preciso iniciar un tratamiento adecuado y mentalizar al paciente y a sus familiares de la necesidad de continuarlo.

 

Consejos a la población general

Es necesario que la población general conozca el significado de la enfermedad cerebrovascular, su urgencia, trascendencia y modos de prevenirla. Esta información debe transmitirse a través de campañas informativas en los centros de salud primaria, la escuela y lugares de trabajo. Debe instruirse a la población para que reconozca los síntomas aunque sean transitorios, y en su caso acudan inmediatamente a un servicio de urgencias.

 

Intervención en la fase aguda

El médico de atención primaria tomará con frecuencia contacto con la enfermedad cerebrovascular en la fase aguda. El paciente con sospecha de enfermedad cerebrovascular aguda será atendido con carácter urgente. Se procurará recabar toda la información posible de familiares y testigos en el lugar del primer contacto con el paciente, pues puede ser básica en el diagnóstico ulterior. Las primeras medidas irán encaminadas al establecimiento de una vía aérea segura y estabilizar las funciones cardiocirculatoria y respiratoria, para garantizar que el enfermo sea remitido al hospital en buenas condiciones. Se tendrá especial cuidado en el tratamiento inicial de la hipertensión arterial y en no tratar al paciente con suero glucosado, excepto en caso de hipoglucemia. Todo paciente con sospecha de enfermedad cerebrovascular aguda será remitido inmediatamente al hospital de su Área Sanitaria.

 

Seguimiento de la ECV

El paciente que ha presentado un AIT o un ictus debe ser estudiado en el medio hospitalario o, en ocasiones, en la consulta especializada. Tras el alta el paciente debe ser seguido tanto por el médico de atención primaria como por el especialista, siendo el primero el más frecuentemente consultado debido a los problemas que la nueva situación del paciente origina, especialmente en caso de secuelas graves. Se puede hablar de un antes y un después del ictus.

El primer contacto entre el médico de atención primaria y el paciente tras el ingreso hospitalario debería ser el propio hospital, o al menos tan pronto como el paciente regrese a su domicilio. El médico de atención primaria pondrá en marcha las indicaciones prescritas en el informe de alta hospitalaria. Posibilitará las condiciones más favorables para la rehabilitación y, en su caso, la atención en un hospital de día o mediante un programa de atención domiciliaria, pues en ocasiones será preciso continuar la asistencia en el propio domicilio del paciente por parte del médico de atención primaria y/o el equipo específico de atención domiciliaria.

El médico de atención primaria deberá estar familiarizado con el manejo de sondas urinarias y nasogástricas, asesorar a la familia sobre el manejo del paciente encamado, aspectos concretos de la rehabilitación, y demás problemas que pueden surgir en los enfermos que han sufrido un ictus, independientemente del grado de autonomía o discapacidad remanente. Para ofrecer un tratamiento integral de estos pacientes no se olvidarán los aspectos psicosociales.

Los controles deberían ser al menos mensuales durante el primer trimestre, aunque puede ser preciso un seguimiento más estrecho durante el primer mes, personalizando cada caso. Si existen otros factores de riesgo vascular el seguimiento posterior debería tener una periodicidad mensual, que se puede espaciar de no existir éstos. En la entrevista se tendrán en cuenta: factores de riesgo vascular; déficit residual y capacidad para las actividades de la vida diaria; tensión arterial, pulso y auscultación de troncos supra-aórticos; y efectos adversos del tratamiento farmacológico, entre otros. Se solicitarán las pertinentes pruebas complementarias para controlar los factores de riesgo y los efectos secundarios de la medicación (v.g. citopenias inducidas por ticlopidina). Si el paciente se encuentra bajo tratamiento anticoagulante, se vigilará el desarrollo de posibles contraindicaciones y que se le realicen los pertinentes controles hematológicos.

En caso de agravamiento del primer déficit o si apareciesen nuevos síntomas neurológicos el paciente deberá ser remitido al neurólogo.

 


Última actualización: 02/11/02
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