El gerente del Complejo Hospitalario de Vigo, Francisco Soriano, se despidió ayer por la mañana de los jefes de servicio y de los representantes sindicales, puesto que la Consellería de Sanidad ya confirmó su cese.
Mario Gonzalez Gonzalez
La decisión todavía no es oficial y es posible que la resolución se publique hoy en el Diario Oficial de Galicia, acompañada del nombramiento de su sustituto, el hasta ahora director del hospital Miguel Servet de Zaragoza, Mario González. Según las fuentes consultadas, el nuevo gerente se incorporará a la dirección del Chuvi el próximo 4 de marzo.
El Inspector Gonzalez se las da de un gran gestor pero mientras dirigía el Servet se ha olvidado de una cosa y es que en la sanidad trabajan personas. Los suyo no era dirigir personas sino hacer de inspector que es de lo que sabe. Su trabajo cumbre fue instalar cámaras de video cuando sospecho “robos” de fármacos en vez de denunciar el hecho a las autoridades. En Vigo lo va a tener bastante mas difícil que en Aragón ya que el movimiento de profesionales y de ciudadanos es mas potente.
Dudamos que el nuevo de Vigo pueda enfrentarse a los graves problemas estructurales del que sera Nuevo Hospital con un exceso de mas de 500 camas, quirófanos con solo una puerta, un único y macroservicio de urgencias para toda el área, un gran peso de la Clinica Privada POVISA con un área poblacional asignada y que tiene a Rocio Mosquera, una de sus ex Directivas, como actual Consellera
Existen diferentes y variados usos para un blog. Como ya hemos dicho muchas veces, nosotros no lo utilizamos con fines didácticos sino más bien como vía de escape a las desazones generadas en el diario de dos enfermeros asistenciales.
Uno de los principales productores de este desasosiego es el plus de responsabilidad que autogeneramos cuando pensamos que cada vez que vamos a algún congreso o evento científico adonde nos invitan, lo hacemos, aunque haya quien no quiera verlo así, en representación de nuestro hospital y de nuestra empresa. Más aún, aumenta nuestro desasosiego, cuando pensamos que aquello que defendemos, vendemos o incluso representamos se aleja muchísimo de la realidad con la que nos encontramos al volver a nuestro centro de trabajo.
Esta tristemente frecuente situación dicotómica, que ha generado más de un post, tuvo su punto culminante hace un par de días.
¿Qué pensaríais de un restaurante, de un hotel de 4 estrellas o de una clínica dental si tuvieran una plaga de hormigas?
Pues nuestra planta de hospitalización, que es más o menos las 3 cosas en una, la tiene.
No desde hace dos o tres días (que podría ser excusable) sino desde hace meses. Incluso el blog del Preticante le dedicó un post en septiembre. No es sólo una habitación, sino en casi la mitad de ellas incluida la que usamos de Aislamiento (que ahora mismo es, agarrense al asiento, un Aislamiento Protector). Y si ha llegado hasta nuestra planta, que está en el tercer piso, han pasado y posiblemente anden también por la segunda (que es la Maternidad y Neonatología) y antes incluso por la primera (que es donde están los pacientes quirúrgicos).
Con este post no pretendemos crear alarma social. Es muy posible que las hormigas no sean vector de ninguna enfermedad importante (al menos que nosotros sepamos), pero, al mismo tiempo, es indudable que la imagen de insalubridad que transmiten no es propia de un centro hospitalario.
Con este post no queremos señalar responsables (ya se retratan solos). Lo que queremos es que en algún momento no se cumpla aquella inefable teoría de Julio Mayol, aquella que establece que los problemas no se solucionan sino que chorrean hasta más abajo. Sin ir más lejos, lo más que nos dijeron es que lo dejarían anotado para el lunes, cuando notificamos la incidencia, el sábado, al responsable de turno. Tampoco queremos decir lo que hay que hacer aunque no podemos dejar de pensar que si se puede cerrar media planta de hospitalización para cuadrar el maltrecho Capítulo I o se pueden generar ectópicos para aliviar presiones asistenciales, lo mismo se puede hacer algo parecido para fumigar, o como mínimo como medida de elegancia para con los pacientes afectados.
Con este post lo que SI queremos es NO perder los pocos argumentos que nos quedan para defender la Sanidad Pública.
Hace pocos días, después de nuestra conferencia en las I Jornadas de Nurstic, algunos supervisores nos "pasearon" amablemente hasta uno de los controles de enfermería (son 3) de la Medicina Interna del Hospital de Vinalopó, hospital de colaboración público-privada que atiende a la mitad de la población ilicitana. Bastó un momento de silencio, orden, limpieza y cuidada imagen de marca para que directamente se nos calleran dos lagrimones de ENVIDIA. Envidia de ver un hospital nuevo, muy bien dotado, impecablemente cuidado y en el que cada detalle es importante.
En contraposición, situaciones como la que hemos descrito lo que hacen es que se nos caigan dos lagrimones, pero de VERGÜENZA y de RABIA. Vergüenza de no tener palabras lo suficientemente convincentes como para excusar a la institución y Rabia de ver como le hacen un flaco favor a la defensa de lo público y como, sobre todo, nos dejan sin argumentarios a aquellos que estamos convencidos que desde lo público las cosas se pueden hacer tan bien o mejor que en la gestión privada. Rabia de pensar que, a lo mejor, estamos equivocados.
¿Con que cara le hablamos de innovación a la gente mientras hay hormigas por los pasillos? En fín que como sigamos descuidando tanto nuestra imagen, más que un hospital, dentro de nada pareceremos una granja, como la de la famosa canción de "Il Pucino Pío"....seguro que ya la conocéis!!
Llevo días pensando en escribir una nueva entrada. Sobretodo tras haber leido la noticia de que para dirigir una unidad hay que ser médico, y esta no puede ser dirigida por otras categorías profesionales, ya que no están considerados válidos para evaluar a esa otra estirpe superior.
Esto no hace más que dejarme otra vez mal sabor de boca y volver a pensar en #TheCofiaDay, y volver a pensar que una cosa es la realidad sanitaria en la que nos desenvolvemos diariamente y otra muy distinta la que está reflejada en leyes y normativas totalmente obsoletas.
Aunque como ya comentamos que no nos gustaría volver a repetirlo, y pensamos que estos hechos deben ser denunciados y perseguidos por los entes que se "supone" que nos representan (dígase Colegios de Enfermería, Consejo General de Enfermería y Sindicatos de Enfermería), dejaremos que sean ellos los que mediten la forma en la que abordan esta nueva arremetida contra la profesión, aunque no sé si tendrán tiempo con la gran cantidad de asuntos vitales para la Enfermería que llevan entre manos.
Por otro lado quiero verle el lado positivo a todo este tipo de denuncias y agresiones contra el colectivo enfermero, y es que esto quiere decir que algo se mueve, como diría el mismísimo Don Quijote "Ladran, luego cabalgamos".
Le pese a quién le pese, la enfermería está tomando posiciones y se lo está ganando a pulso, es necesario demostrar el doble de otras categorías nuestra valía, pero ahí estamos, y más ruido que vamos a dar.
Y es que esta vez, lejos de lamentarnos de la falta de unidad, de la quietud de la profesión, del hastío en el que se sumergen los enfermeros en su día a día, hoy queremos ver luz.
Hay una enfermería brillante que sobresale, que resurge de las cenizas de un sistema sanitario que se hunde, que se devora y engulle a sí mismo, precisamente por los abusos que hemos cometido entre todos, pero sobretodo de una estirpe que se cree por encima del bien y del mal, que no repara en colgarse medallas y mirar para otro lado ocultándose bajo el paraguas de un corporativismo malentendido y permitido.
Aún estamos muy lejos (precisamente porque les interesa a los lobbies que se supone que nos representan) del debate abierto en USA donde la enfermería se propone como piedra angular del sistema sanitario y empieza a sustituir a médicos en muchos lugares. Donde la profesión de los cuidados tiene un papel preponderante demostrando que son más costo-efectivos que otras categorías.
Pero aun así hay ejemplos de que la enfermería no se conforma y hace mucho tiempo que dejaron de ser "las chachas y secretarias" que muchos se empeñan en seguir viendo.
Así por ejemplo en las últimas semanas nos hemos alegrado enormemente, y desde aquí le hacemos llegar la enhorabuena, de los nombramientos como responsables de Jose Luis Gutierrez (@gutiseque) y de Alicia Cominero, ambos enfermeros y actualmente desempeñando cargos de gerente en diferentes áreas del SSPA.
Esta es una unidad trasversal y paraprofesional que se ocupará de dar viabilidad a las ideas y proyectos de innovación que nazcan de todos los profesionales adscritos al área sanitaria, independientemente del grupo profesional al que pertenezcan, implantando una cultura de innovación y favoreciendo la comunicación entre administración, profesionales e industria, que repercuta en una mejora en la calidad de la asistencia de los usuarios.
Por todo esto, hoy tengo que sentirme profundamente satisfecho y orgulloso de ser ENFERMERO.
Seguro que conocéis muchas más iniciativas lideradas por enfermeros, cuentanoslas, dejémonos de lamentarnos y saquemos a la luz todo lo que somos capaces.
Hoy toca cambio de tercio y vamos a publicar el mismo post en ambos blogs, en La Comisión Gestora™ y en El EnfermeraCtivista, y es que la ocasión lo merece y el tema no es para menos, algo tan grave y desafortunado como está ocurriendo no podemos dejarlo pasar así como así.
Que el ambiente está crispado por los planes de refinanciación y reequilibrio y demás eufemismos que sirven para denominar al mayor recorte en las condiciones laborales de los trabajadores públicos es una obviedad.
En este ambiente de reajustes (intentar cuadrar el Capitulo I con los mismos que no lo han controlado nunca es, simplemente, un disparate o peor aún, un suicidio), reducciones de plantilla (aunque se niegue, el aumento de jornada solo implicará justamente eso), cierres de planta (aunque se camuflen como adecentamiento necesario y de lavado de cara ridículos, que también evitarán contrataciones) y desinversiones (que en el fondo solo implican dejar de comprar lo que antes se compraba a espuertas) es normal que la gente se mosquee y haga cosas que en otras condiciones no haría.
Con lo que el grueso de la gente, de forma automática y producto de esta sensación de acoso e indefensión, deja de hacer ciertas cosas (pensando que así presionan y hacen daño a la organización) que antes hacía en su trabajo diario, sin pararse a pensar en las consecuencias que esto puede conllevar.
A modo de ejemplo, el sindicato SATSE le está diciendo a los enfermeros que dejen de hacer la parte administrativa del trabajo, y si esto no se explica bien, y se deja la libre interpretación de estas medidas, algunos enfermeros deducen que les están invitando a dejar de registrar su trabajo en los aplicativos informáticos. Aún siendo una temeridad y teniendo claro cada cual es mayorcito para hacer lo que vea, en el fondo solo se hacen daño a ellos mismos, y es que los enfermeros a veces somos poco dados a reflexionar qué hacemos y porqué lo hacemos.
Pero lo que más grave nos parece y pensamos que no es de recibo es ver cómo el colectivo que más peso tiene en el gasto sanitario (gasto farmacéutico, estancias hospitalarias, dietas y congresos, etc…) y el que está menos sometido al control de permisos, licencias y horarios, aparezca en la opinión pública como el más indignado por todos estos cambios.
Y peor aún es que traten de hacer uso de esas prerrogativas heredadas que, gracias al modelo hospitalocentrista, los ha hecho creerse los dueños de todo el hospital.
Para muchos, esta situación ha sido la excusa perfecta para creerse inmunes y con carta blanca para campar sin control, ya no hay horarios, no hay obligaciones, no hay objetivos…y creerse que todo el monte es orégano
Pero todo tiene un límite. Lo que no es tolerable de ningún modo, en un sistema público como en el que estamos, es que alguno, llevado por una especie de sensación de impunidad y endiosamiento irrefrenado, use los servicios públicos como una prolongación natural de su actividad privada. Prolongar las estancias para mantener las camas ocupadas hasta tener otro cliente privado para ocuparlas, trasladar a los pacientes para liberar camas para pacientes privados, usar los talonarios de recetas del SSPA en la actividad privada o el laboratorio del hospital como si fuera el de referencia no solo es inmoral, sino que es directamente un delito. Y en los delitos, todos los que participan, directa o indirectamente, de forma activa o pasiva, son delincuentes.
Nosotros no queremos ser cómplices. Y si en algún momento lo fuimos (que lo dudamos), no lo seremos más. Y por supuesto desde aquí os invitamos a denunciar y tomar medidas ante todo este tipo de actividades que tan sólo puede sentirse respaldada por un corporativismo cínico, que las autoriza, las justifica e incluso intenta normalizarlas..
Para terminar, ritmito veraniego con El Pirata del Estrecho, la historia de un impune que nos cuentan los otros "delincuentes", los buenos...
Hoy toca cambio de tercio y vamos a publicar el mismo post en ambos blogs, en La Comisión Gestora™ y en El EnfermeraCtivista, y es que la ocasión lo merece y el tema no es para menos, algo tan grave y desafortunado como está ocurriendo no podemos dejarlo pasar así como así.
Que el ambiente está crispado porlos planes de refinanciación y reequilibrio y demás eufemismos que sirven paradenominar al mayor recorte en las condiciones laborales de los trabajadorespúblicos es una obviedad.
En este ambiente de reajustes(intentar cuadrar el Capitulo I con los mismos que no lo han controlado nuncaes, simplemente, un disparate o peor aún, un suicidio), reducciones de plantilla (aunque se niegue, elaumento de jornada solo implicará justamente eso), cierres de planta (aunque secamuflen como adecentamiento necesario y de lavado de cara ridículos, que también evitarán contrataciones) ydesinversiones (que en el fondo solo implican dejar de comprar lo que antes secompraba a espuertas) es normal que la gente se mosquee y haga cosas que enotras condiciones no haría.
Con lo que el grueso de la gente, de formaautomática y producto de esta sensación de acoso e indefensión, deja de hacer ciertascosas (pensando que así presionan y hacen daño a la organización) que antes hacía en sutrabajo diario, sin pararse a pensar en las consecuencias que esto puede conllevar.
A modo de ejemplo, el sindicatoSATSE le está diciendo a los enfermeros que dejen de hacer la parteadministrativa del trabajo, y si esto no se explica bien, y se deja la libre interpretación de estas medidas, algunos enfermeros deducen que les están invitando a dejar de registrar sutrabajo en los aplicativos informáticos. Aún siendo una temeridad y teniendoclaro cada cual es mayorcito para hacer lo que vea, en el fondo solo se hacendaño a ellos mismos, y es que los enfermeros a veces somos poco dados a reflexionar qué hacemos y porqué lo hacemos.
Pero lo que más grave nos parece y pensamos que no es de recibo esver cómo el colectivo que más peso tiene en el gasto sanitario (gasto farmacéutico,estancias hospitalarias, dietas y congresos, etc…) y el que está menos sometidoal control de permisos, licencias y horarios, aparezca en la opinión públicacomo el más indignado por todos estos cambios.
Y peor aún es que traten de haceruso de esas prerrogativas heredadas que, gracias al modelo hospitalocentrista,los ha hecho creerse los dueños de todo el hospital.
Para muchos, esta situación ha sido la excusa perfecta para creerse inmunes y con carta blanca para campar sin control, ya no hay horarios, nohay obligaciones, no hay objetivos…y creerse que todo el monte es orégano
Pero todo tiene un límite. Lo que no es tolerable deningún modo, en un sistema público como en el que estamos, es que alguno, llevado por una especie de sensación de impunidad y endiosamiento irrefrenado,use los servicios públicos como una prolongación natural de su actividad privada.Prolongar las estancias para mantener las camas ocupadas hasta tener otro clienteprivado para ocuparlas, trasladar a los pacientes para liberar camas parapacientes privados, usar los talonarios de recetas del SSPA en la actividadprivada o el laboratorio del hospital como si fuera el de referencia no solo esinmoral, sino que es directamente un delito. Y en los delitos, todos los queparticipan, directa o indirectamente, de forma activa o pasiva, sondelincuentes.
Nosotros no queremos ser cómplices.Y si en algún momento lo fuimos (que lo dudamos), no lo seremos más. Y por supuesto desde aquí os invitamos a denunciar y tomar medidas ante todo este tipo de actividades que tan sólo puede sentirse respaldadas por un corporativismo cínico, que las autoriza, las justifica e incluso intenta normalizarlas.
Para terminar, ritmito veraniego con El Pirata del Estrecho, la historia de un impune que nos cuentan los otros "delincuentes", los buenos...
Hace algo más de un año que
tenemos nueva directora de enfermería en el hospital de La Línea. Por aquel
entonces, algunos de nuestros lectores locales nos pidieron que escribiéramos una entrada sobre nuestra opinión acerca del sorprendente nombramiento, pero decidimos darle los 100 días de cortesía que hay que darle a todos los cargos.
Pasaron los 100 días y,
aunque pueda sonar sorprendente, nada pasó. Nadie notó el cambio, de ahí que
decidiéramos concederle otros 100 días de cortesía.
Y pasaron otros 100. Y entre
que tampoco pasó nada (absolutamente nada) y que nosotros andábamos muy liados en mil historias… tampoco
dijimos nada.
Pero una excelente infografía
sobre las cualidades del líder publicada por nuestra musa Iñaki hace unos días, nos ha hecho recordar que teníamos este post pendiente.
Y es que, después de más de
300 días sin pasar nada, hemos llegado al convencimiento que nuestro hospital
es, como dice este post, una organización enferma con una manifiesta ausencia de rumbo.
Y en ella, más que cualquier
otra cosa, puede entenderse perfectamente esta frase extraída de un libro y
publicada ayer por el amigo Juan F. Hernández Yañez:
"... telefoneó para hacerle saber que todo iba, si no de acuerdo con los planes, pues no los tenían, sí al menos de acuerdo con las circunstancias"
La conclusión general no puede ser otra más que la gente no sabe qué esperar del incierto futuro y dice pa´dentro: "Virgencita, virgencita, que me quede como estoy".
Esta es una frase del Cantar del Mio Cid que viene que ni pintada. Hacía ya bastante tiempo que no usábamos el blog para hablar
y comentar sobre las cosas del diario que nos llaman la atención. Andábamos muy ajetreados intentando arreglar la profesión. Pero la situación necesita una "paraíta" y una reflexión.
En
los últimos meses se ha gestado un cóctel de impredecibles consecuencias.
Por un lado tenemos la fase final de un faraónico, carísimo, aunque
bienintencionado proyecto del SSPA para unificar todos los sistemas de
información (Gerhonte, Jupiter, APD, etc) a la vez que se crean plataformas provinciales de compras y logística para mejorar la eficiencia y reducir costes. En la provincia de
Cádiz nos ha tocado esta primavera. Y claro, montar una plataforma logística
a la vez que se mantiene el funcionamiento de los almacenes de cada uno de los
centros locales (5 hospitales) no debe ser demasiado fácil (aunque con
previsión tampoco debería haber sido demasiado tortuoso). Varias pruebas,
varios cursos, varios manuales, muchas reuniones y algún intento fallido se han sucedido en
estos meses. Hasta que hace más o menos un mes echó a andar.
Por otro lado tenemos una crisis económica como no hemos
conocido antes que está provocando tantas noticias de recortes y medidas de reequilibrio financiero que ya son parte de nuestro día a día.
Y en el último extremo tenemos un estamento intermedio
cuasi analfabeto digital (afortunadamente hay muchas excepciones) al que, de un plumazo, han cambiado las normas y costumbres
y al que manejar holgadamente SIGLO le ha costado casi lo mismo que aprender chino. Y en este mismo bloque tenemos unos equipos directivos a los que SIGLO directamente les ha venido muy grande, ya que estaban relajados con sus
procedimientos de compras, sus incontrolados stocks y sus almacenes locales.
Y en una organización tan compleja como la nuestra, tan
acostumbrada a seguir trabajando como siempre aunque se cambien los sistemas,
no podía esperarse otra cosa más que el caos. Pero este caos redunda directamente
en la calidad de la asistencia. Porque el desabastecimiento de productos de
primera necesidad solo se traduce en eso. Y es que en los hospitales del AGSCG faltan vasos, cucharillas,
servilletas, compresas, gasas, guantes, pañales, etc. Incluso es asunto de conversación pública.
Y como suele ser habitual en nuestro sistema, nadie es
responsable. Le preguntes al responsable que le preguntes nadie es responsable
(que no es igual que irresponsable). La culpa siempre es de otro.
Y los trabajadores, que tienen que buscar la argumentación
más entendible para explicar a los usuarios el porqué de las recientes
carestías, usan los recortes y la crisis como fundamento. Hablar sobre la
irresponsabilidad de los irresponsables es muy complejo, cansino y difícil de entender para alguien ajeno al sistema.
Hace varios días, el amigasho @manyez escribió un magnifico post hablando de las dificultades que se presentan en las organizaciones complejas (las sanitarias lo son) para introducir cambios y mejoras. Le prometimos comentar pero mediante un post.
Y aprovechando que se acerca la II Jornada de Videos&Salud (recomendamos a quien tenga tiempo, dinero y ganas que se acerque por Bilbao), vamos a contestar de una forma diferente.
Las organizaciones sanitarias están llenas de procesos que son los que las hacen complejas. Para nosotros, los procesos son como canciones: con ritmo, partitura e interpretación. Existió un proceso original sobre el que se fueron desarrollando los demás.
El original es imperturbable....
Pero las sucesivas adaptaciones son las que hacen que las organizaciones se muevan... y las adaptaciones las hacen los humanos.
Y por eso nos podemos encontrar adaptaciones horrorosas basadas en la idea del "tú no sabes quien soy yo". No ha habido riesgo sino personalización... y según las mimbres así el resultado.
Y también nos podemos encontrar adaptaciones distintas al original que podrán gustar o no según quien las valore pero que, al menos, han arriesgado y hecho un esfuerzo por moverse, adaptar y cambiar cosas...
Y por ultimo están los que, sin perder la esencia del original, arriesgan e innovan hasta hacer suyo el proceso, lo adaptan, lo personalizan e incluso, llegado el caso, lo mejoran.
Yo quiero ser salmon, quiero ser el David Garrett de mi organización... me pone ir contracorriente.
Gracias amigasho por ayudarnos a pensar!
Nota: La primera "artista" es Miley Cyrus, una megaestrella estadounidense mas conocida como Hannah Montana
Como muchos sabeis, estos shuflas andan haciendo el Experto Universitario en Gestión de Servicios de Enfermería de la UNED. Y como parte de la evaluación del curso, tenemos que hacer unos casos prácticos de diferentes temáticas.
Y ha dado la casualidad, en esta semana de recortes y más recortes y respuestas sindicales globales.
Incluso SATSE ha hecho una campaña en video bajo el lema #Mayoverde para explicar como afectan estos recortes a la enfermería.
Y la gente del experto va y nos pone un caso sobre eventuales, desmotivación y disminución de la calidad asistencial.
Y como nos ha quedado muy bien, casi como un post, aquí teneis nuestra reflexión. Avisamos que es un poco #enfermeraCtivista.
Este tuit de @enfermerasaturada, quitada la exageración propia del formato y del
medio, no deja de decir una verdad cotidiana. El personal de enfermería de las
plantas de hospitalización dedica una parte de su jornada laboral a realizar
tareas delegadas y el resto en atender las necesidades de los pacientes
ingresados.
Y no es infrecuente que cuando estas necesidades están más o
menos cubiertas aparezcan, tras una hoja de interconsulta o un dolor abdominal
de “chichinabo”, nuevas tareas delegadas que vienen a romper la calma que tanto
nos costó conseguir.
En este caso somos aún una profesión con poco margen de
maniobra. Aunque nos generen dilemas éticos sobre la pertinencia de esta o
aquella técnica y aunque la relación que tengamos con el compañero médico
solicitante nos permita exponer nuestras dudas, pegas o incluso nuestra
oposición, estas funciones delegadas son habitualmente de obligada
cumplimentación. Incluso cuando, conscientemente, sabemos que no van a servir
para solucionar el problema que las generó, rara vez generan más perjuicio que beneficio.
Por eso, una parte no valorada de nuestro trabajo consiste
en explicarle al paciente hiper-frecuentador e hiper-requiriente que su
problema no se arregla con una analítica, con una radiografía o con un TAC. Aún así, todos hemos hecho algún EKG
terapéutico en algún momento.
Sin embargo, en nuestra unidad esta situación se ha hecho
extrema. Uno de los internistas está usando las camas que tiene asignadas para
ingresar a "sus" pacientes a los que se les realizan toda clase de pruebas
complementarias. Y muchos permanecen días y días secuestrados hasta que la cama es
necesaria para otro paciente que no va a pasar por urgencias.
Su uso de las camas, de las pruebas complementarias y de
la logística del centro no entiende de horarios, de organización, de costes ni de beneficios para el paciente. Usa sus camas como si fueran una prolongación de su consulta privada.
Y ante esto, la respuesta de sus compañeros no puede dejar
de ser corporativista. Siempre buscan alguna justificación aunque les deje
tratamientos por ajustar, pacientes inestables por ver o buscas por contestar.
Incluso la dirección actúa lánguidamente pese a que su Índice Sintético deCalidad es tan bajo que hace que el de la unidad sea el peor de Andalucía.
Pero el personal de enfermería está harto. Harto de ser
cómplice de situaciones que le hacen daño a la profesión. Harto de ser cómplice de situaciones que le hacen daño al sistema. Harto de ser cómplice de
situaciones que le hacen daño a los pacientes.