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09 abr 14 La paradoja del determinista puro

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Acabo de terminar el libro de Dick Swaab titulado grandilocuentemente “Somos nuestro cerebro” y de él me han llamado la atención varias cosas que quiero compartir con mis lectores. La primera es el éxito de ventas que ha tenido un libro sobre divulgación en neurociencia, al menos en Holanda (ignoro si en España ha seguido un camino similar). La segunda cuestión que me ha llamado la atención es que Swaab haya llegado a un éxito editorial de tal calibre después de su jubilación. ¿Por qué esperar a jubilarse para escribir este libro? Y por último me ha llamado mucho la atención el materialismo reduccionista que impregna toda la obra y que puede resumirse en una frase: estamos tan determinados por nuestros genes que la única elección posible de los humanos es que los niños puedan elegir padres.

Es naturalmente una broma, pero es interesante recordar que el libro es un ataque  a la idea del libre albedrío.

Para Swaab el hombre no es libre sino que está determinado por sus genes, el medio ambiente importa muy poco y menos aun otras consideraciones sobre crianza, enfermedades infantiles, hambre, maltrato o ignorancia. Y se apoya además en ideas que todo el mundo da por descontadas: me refiero a las ideas sobre la evidencia de que cuando tomamos una decisión antes nuestro cerebro ya la ha tomado por nosotros. No voy a insistir en esta idea que el propio Libet ya había refutado y que podemos recordar en este post, que titulé Libet y la libertad.

Todas estas ideas encajan bien con la mentalidad calvinista. Es necesario recordar que la predestinación es el antecedente filosófico del reduccionismo materialista: ese que dice que somos nuestro cerebro.  Y que puede explicar el éxito de ventas en Holanda.

Algo que me gustaría preguntarle al Dr Swaab si me fuera posible es esto: ¿La creencia en el determinismo está también determinada por los genes, o cómo funciona la cosa? Si contestara que si, entonces él estaría determinado a creer en lo que cree con independencia de ser calvinista y holandés, lo cual quitaría valor a su creencia. Si contestara que no entonces debería explicarnos cómo ha logrado inmunizarse contra la tendencia universal a ser lo que dicta nuestro cerebro. Se trata de la conocida paradoja del determinista puro. El determinista sólo puede serlo si decide no serlo y viceversa. Es decir  uno puede decidir ser determinista para los demás pero no para sí mismo. Eso suelen hacer los científicos en general: construyen un mundo inorgánico y luego se niegan a habitarlo (Merleau-Ponty) pero lo alquilan a los turistas despistados que pasan por allí.

Y se niegan a habitarlo precisamente porque es imposible vivir en un mundo descarnado incluso para un calvinista.

Una de las supersticiones materialistas que más me han llamado la atención de las que he leído en el libro es la afirmación de Swaab de que la anorexia mental es una enfermedad del cerebro. Lo que significa en términos comprensibles que debe existir en el cerebro de las anoréxicas algo que las condena a serlo con independencia de si hacen o no dietas hipocalóricas y que ese algo es realmente la variable critica.

Adelanta Swaab incluso una hipótesis: la anorexia mental es una enfermedad -probablemente, dice- autoinmune. Uno siempre agradece el “probablemente” aunque es seguro que para Swaab las enfermedades autoinmunes también están determinadas genéticamente de manera que la etiología autoinmune no aporta nada a su argumento principal. Uno nace con un gen (o grupo de genes) que le determinan para ser anoréxico/a, no importa si nació usted en Africa, en un país musulmán o en occidente. No importa si vive usted en una sociedad con libertades sexuales explícitas, si las tasas de divorcio son altas o si la natalidad es baja. No importa si existen excedentes alimentarios o hambrunas a su alrededor, no importa si usted cree que tiene derecho a poseer el cuerpo que quisiera tener o si se conforma con lo que Dios le dió. No importa si usted inició una dieta porque sus compañeros del colegio hacían bromas sobre su sobrepeso o si usted quería parecerse a su amiga Fulanita que llevaba a todos los chicos de calle y era la más popular entre sus amigas.

Todo esto no tiene ninguna importancia lo que importa son los genes. Y uno tampoco acaba de entender qué clase de juegos juegan esos genes que sólo atacan a las chicas (en una proporción de 10 a 1) o por qué esos genes se manifiestan mucho mas en los países desarrollados que en Asia. Y casi nada en los países musulmanes donde las mujeres llevan tapado hasta el cogote.

Debe tratarse de un juego caprichoso de algunos genes que muestran sus patitas de una manera muy poco genética y se acumulan en entornos muy concretos y nada azarosos.

Dice Swaab que la anorexia mental debe ser una enfermedad del hipotálamo y trae a colación algunos síndromes metabólicos parecidos a la anorexia mental que tienen una causa orgánica. Efectivamente estos síndromes existen pero son la excepción y no la regla fundamental.

En nuestro entorno la causa de la anorexia mental es el rechazo del peso que debería alcanzarse por talla y edad en una paciente joven que restringió su aporte calórico (inició una dieta) y se instaló en un bajo peso que le proporcionó algún tipo de compensación y inició efectivamente una serie de disfunciones metabólicas secundarias a la anorexia propiamente dicha, la principal de las cuales es la amenorrea (la falta de la regla). La verdad sobre este asunto es que tal y como he contado innumerables veces en mi otro blog, la anorexia mental es una enfermedad étnica y supone la demostración de que en la enfermedad no sólo intervienen factores biológicos y/o naturales sino también factores psicológicos, sociales e incluso étnicos.

La anorexia mental no es una enfermedad de occidente por su posición geográfica o por pertenecer al hemisferio norte sino por la manera de vivir que tenemos en occidente, por los valores en que educamos a nuestros hijos y por razones que he enumerado en múltiples post de mis blogs. Ahora bien, entonces en ¿donde queda lo biológico en la anorexia mental? ¿es que lo biológico carece entonces de importancia?

Claro que si, lo biológico tiene mucha importancia y de hecho pone en riesgo la vida de este tipo de pacientes con una mortalidad digna de mención entre las enfermedades mentales, pero lo biológico se forma por arrastre, es secundario a la inanición que sigue a las dietas voluntariamente establecidas y llevadas a cabo de una forma obsesiva y persistente.

Lo biológico opera como un limite sobre lo posible, es por eso que al no poder ser invisibles no hay genes para la invisibilidad, del mismo modo es muy posible que existan genes relacionados con algún aspecto del síndrome de anorexia mental, pues adelgazar y sobre todo ahorrar recursos es una adaptación biológica a las hambrunas pero no hay una correspondencia causal entre los hallazgos biológicos y el cuadro completo de la anorexia mental tal y como lo encontramos en la clínica. No es una enfermedad por falta de alimento sino una enfermedad por la falta de voluntad de alimentarse por un miedo elemental: el miedo a engordar que tiene que ver con el miedo a la exclusión social al que las anoréxicas son especialmente vulnerables.

Una especie de vudú sexual.

Ahí hay que ir a buscar el gen o genes implicados, aunque no hay que hacerse demasiadas ilusiones que tras el hallazgo del gen hallemos la píldora mágica capaz de curar esta enfermedad.

La anorexia mental es el espejo de la sociedad en que vivimos, un mundo basado en la apariencia donde cada persona siente que tiene derecho a tener el cuerpo que desea ob-tener.


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26 mar 14 El vínculo epistemofílico

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Esta pareja representa un vinculo epistemofílico, se trata de Jorge Luis Borges y Maria Kodama. ¿Cual cree que es el cemento que unía al genio con su jovencísima pareja? ¿El amor, el dinero, las ganas de medrar de ella, el sexo, los pectorales de Borges?

Quizá usted haya ya recurrido a la wikipedia para buscar esa palabreja que es en realidad un invento de W. Bion, un psicoanalista británico muy interesante y poco conocido.

Lo que ata a esta pareja es el deseo de saber. El deseo de saber de ella claro. Ella ama y él se deja querer.

Y es que hay gente que se enamora (filia) por la sabiduría, por el genio artístico o por cualquier clase de talento. Y cuando el que se enamora es una mujer heterosexual entonces pasan estas cosas, esta especie de milagro que hace que un hombre mayor comparta su vida intelectual -y también la otra- con una jovencita que aspira sobre todo a infiltrarse de divinidad. Pues eso es en última instancia el amor.

El amor es en realidad una pulsión, no un afecto o una emoción. Un sentimiento -si le queremos llamar así- o un psicopompo como Hermes o el mismo Eros en su versión griega, un ser (en realidad una entelequia) alada que atraviesa lo corpóreo y asoma su hocico al psíquismo hasta llegar a su objetivo. Nótese que el amor es profundamente anti-instintivo. ¿Pues que clase de instinto llevaría a una mujer fértil y joven a amar a un vejestorio como Borges?.

La pulsión tal y como comenté en este otro post ha de cumplir ciertos criterios para ser considerada como tal:

1.- Ha de sufrir una transformación desde lo instintivo. Vemos aquí como el instinto reproductivo (la fitness de los etólogos) ha sido suplantada por una sublimación: el saber de Borges, su literatura o su obra. No cabe duda de que esta primera condición se cumple a la perfección. Y no cabe duda de que en Maria Kodama hay una renuncia: algo tangible a cambio de algo intangible.

2.- Ha de añadir placer al placer aun infiltrándose de lo tanático pues los extremos siempre se tocan.

3.- La pulsión puede oponerse al instinto: lo inconveniente a lo conveniente.

4.- Ha de ser parcial: esto y sólo esto. Ha de ser así.

Recordemos ahora qué es la sublimación, al decir de Freud: La pulsión sexual -mejor dicho: las pulsiones sexuales, pues una indagación analítica enseña que está compuesta por muchas pulsiones parciales- es probablemente de más vigorosa plasmación en el hombre que en la mayoría de los animales superiores; en todo caso es más continua, puesto que ha superado casi por completo la periodicidad a que está ligada en los animales. Pone a disposición del trabajo cultural unos volúmenes de fuerza enormemente grandes, y esto sin ninguna duda se debe a la peculiaridad, que ella presenta con particular relieve, de poder desplazar su meta sin sufrir menoscabo esencial en cuanto a intensidad. A esta facultad de permutar la meta sexual originaria por otra, ya no sexual, pero psíquicamente emparentada con ella, se le llama la facultad para la sublimación.

Nótese la frase “emparentada con ella”. Meta sexual es en la pareja convencional, las hipotecas, los gastos compartidos, los hijos y las broncas. Ese es el peaje que pagamos los humanos por ser tan sexuales, pero algunos tienen -tenemos- la facultad de sublimar, es decir transformar ese destino por otro relacionado con el saber . Y no hay nada más emparentado con lo sexual que el saber.

Es por eso que ahora existen los “sapiosexuales” que no conocen a Bion.

Obviamente la sapiosexualidad es una condición de las mujeres, los hombres estamos poco fascinados por la inteligencia femenina. No es que no nos interese como dicen las feministas es que nos fijamos más en otros atributos.

En realidad la sapiosexualidad es la fascinación por el saber de un hombre, no por su inteligencia tomada así en bruto como dicen aquí sino por un intangible que se llama carisma. Y el carisma es algo así como la capacidad de algunas personas para empoderar a otros a partir de su propia soberanía intelectual. Algo fascinante para las mujeres. Para las mujeres sapiosexuales que no son todas claro, sino una minoría. Observen ahora esta otra pareja. ¿Creen que ella es sapiosexual? ¿O una simple trepa?

 

Cuando-ellas-los-prefieren-viejitos-Carla-Bruni-y-Nicolas-Sarkozy


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06 mar 14 ¿Qué puedo hacer ante la epidemia de violencia de género?









 Si un 33% de las mujeres europeas sufren violencia de género está claro que tenemos un problema.
Mientras friego los suelos de mi casa reflexiono sobre la terrible realidad de vivir en una sociedad violenta. Y digo terrible porque la miseria humana en toda su extensión ridiculiza el maquillaje y los decorados de cartón piedra que solemos poner a nuestro tiempo. Hay violencia dentro del ser humano ergo la hay en las parejas, familias y en cualquier grupo, institución, credo o religión. Permitir que 3/4 partes de la humanidad pase hambre es una forma terrible de violencia, abandonar a los mayores en geriátricos otra, intoxicar a nuestros niños con antibióticos en exceso y anfetaminas también. Podría seguir pero ustedes me comprenden, no será necesario.

Recuerdo haber oído, hace ya mucho tiempo, a Krishnamurti decir que lo que verdadéramente está enfermo en el ser humano es la "relación"  con los demás y con su entorno. Seguramente por que las cicatrices y miserias propias mal curadas rezuman y emponzoñan todo lo que tocan. Pero no nos podemos quedar ahí, acabaríamos abocados al nihilismo.

La primera propuesta que la vida nos lanza ante esta realidad es abrir los ojos ante ella. Y hacerlo como lo hacen los niños, con asombro y sin juicio. Como médico miraré a mi cupo de pacientes sabiendo que más de un tercio de las mujeres que acudan a consultan han sufrido o sufrirán violencia de género y que más de un tercio de los hombres serán tristes protagonistas de la misma. Como ciudadano saldré a la calle y me asombraré de que más de un tercio de las personas que vea sufren o ejercen violencia en casa.

Eso me dolerá, no podría ser de otra manera.


La segunda propuesta viene de la mano de la anterior y trata de poner respuesta a la pregunta ¿qué puedo hacer yo? En primer lugar como hombre hacer todo lo posible para pacificar mis relaciones con los demás, en especial con las mujeres, niños y personas mayores; lo mismo es aplicable en el caso de las mujeres que también ejercen sus violencias. En segundo lugar no consentirla. Hay un nivel de violencia que no se puede permitir sin llevarnos por delante nuestro autoconcepto, autoestima, sentido personal y como consecuencia el nivel moral de nuestra sociedad.

Por último podemos tratar de ayudar mejor a las personas que sufren esta realidad. Preguntando, interesándonos, teniendo en cuenta esta posibilidad, no desde el ojo acusador sino desde la perspectiva del que conoce el barro que nos forma y trata de mejorar los trozos de las vasijas ajadas que la vida nos trae.

Los que llevamos tiempo ejerciendo la medicina sabemos lo importante que es anticiparse a la enfermedad promocionando la salud. En este caso también es aplicable. El mejor tratamiento que existe ante la violencia de género es cuidarnos bien y cuidar bien a nuestra pareja. Si nos olvidamos de esto ya podremos invertir en juicios rápidos, pisos de acogida y demás medidas... será tarde.









Salvador Casado


Médico de familia

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13 feb 14 La mamografía anual no reduce la mortalidad por cáncer de mama más que la utilización del examen físico

La mamografía anual no reduce la mortalidad por cáncer de mama más que la utilización del examen físico El tema del cribado poblacional del cáncer de mama (CPCM) no ha tocado fondo y siguen publicándose datos poblacionales a favor y en contra sobre la disminución de la mortalidad, la supervivencia, los falsos positivos y los riesgos de su implentación. De todo estos hemos hablado en este blog

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20 ene 14 Gallardón hermeneuta

Elevar a categoria normal lo que a nivel de calle es normal (Adolfo Suarez)

gallardon

Un buen gobernante es aquel que sabe leer los deseos mayoritarios de la ciudadanía y que aplica, invalida o redacta nuevas leyes inspiradas en el zeitgeist de su época. Todo político sueña con saber interpretar los deseos de su tiempo y de sus coetáneos a fin de corregir, suprimir o dictar nuevas normas que respondan mejor a las necesidades de la población de ahora y aqui.

Lo ideal es que una ley dure al menos 20 años pero lo cierto es que muy pocos politicos lo consiguen. Afortunadamente, la ciudadanía llega a consensos sobre la cosas y sufre las consecuencias de las malas y extemporáneas leyes que dictan los políticos.

La pregunta obligada es ésta: ¿Por qué los politicos van siempre por detrás de los consensos alcanzados por la población general?

Pues porque son malos hermeneutas.

La hermenéutica es el arte de traducir o interpretar los datos que se obtienen a través de la observación o experimentación de un fenómeno. En las ciencias sociales lo que le interesa a un politico es conocer eso que se llama “opinión pública”, y los intermediarios de esa “opinión” en una sociedad democrática son los medios.

El problema de los medios es que no son independientes, es decir responden a intereses corporativos, empresariales o a lobbyes de influencia. Y es por eso que el que ha de tomar decisiones lo tiene muy dificil, pues ¿como interpretar el sentir mayoritario de la gente?

La mejor forma de saber por donde van los intereses de la mayoría de la gente, es ser gente y no es una boutade. Es bien sabido que los politicos no son gente, son élites y las élites tienen sus propias ideas sobre lo que les conviene a la gente común.

Es asi que los gobernantes toman decisiones inspirados por sus ideales o por sus influencias y es así como suelen equivocarse casi constantemente al no llegar a sintonizar con aquello que Suarez llamó “lo normal a nivel de calle”.

En el tema del aborto se ha llegado ya a un consenso a “nivel de calle” y solo los integristas defienden eso que se llama el “derecho a la vida” y en el otro extremo, el derecho de la mujer a “ser dueña de su cuerpo”. En realidad los dos extremos de esta opinión están equivocados: no existe ningún derecho a la vida, ni existe ningún derecho sobre el feto cuando una mujer está embarazada, el feto es cosa de tres, un padre, una madre y el feto mismo que tiene continuidad embriológica. De eso ya hablé en un post antiguo y no voy a volver a manifestarme: “o regulamos el aborto o nos dedicamos a construir orfanatos”.

El Estado ha de regular el aborto por razones sanitarias: para impedir abortos ilegales, en cuchitriles inmundos y sin garantias médicas. El aborto es una cuestión de medicina paliativa y no una cuestión de moral, religión, conveniencia feminista o diatriba politica. No quiero decir que la decisión de abortar no contenga todos y cada uno de estos aspectos, lo que quiero decir es que todos y cada uno de ellos han de supeditarse a algo que es más importante: que no haya muertes por abortos clandestinos, como se ve es una cuestión puramente sanitaria.

Algo parecido sucedió en nuestro pais con la polémica que se inició con la introducción de la metadona como tratamiento paliativo de los dependientes de la heroína. Aun estoy oyendo las voces de los disidentes: administrar una droga para curarse una adicción, ¿no es una contradicción?

Asi funciona la medicina, no se trataba de curar la adicción sino de impedir sus fatales consecuencias, optando por el mal menor y la verdad es que fue un acierto, los dependientes de la heroína no se curaron con la metadona pero sobrevivieron a todas las calamidades que les hubiera acaecido de no haber entrado en ese programa de sustitución . Algunos aun viven, se apartaron de la pequeña delincuencia de las calles, entraron en contacto con el sistema sanitario y muchos de ellos cambiaron heroína por metadona. Ojalá tuvieramos a mano una metacocaína hoy para tratar de este modo a los cocainómanos.

Gallardón es un leguleyo y por tanto no piensa en términos sanitarios, más aun: piensa en parasitar el sistema sanitario para que sean los psiquiatras quienes dictaminen quién aborta y quién no. ¿Basándonos en qué criterios?

¿Morales, éticos, politicos?

Los médicos no sabemos de eso ni tenemos por qué emborronar nuestro criterio sanitario con esas circunstancias.

Lo que le recomendaría a Gallardón es que interprete mejor lo que la mayoría de la gente quiere, que eche un vistazo a la realidad y que contemple el hecho como una “fatalidad”, algo que no tiene arreglo sino quizá tan solo un parcheo compasivo.

Y la mejor opción, -me sabe mal decirlo-, es una ley de plazos, como la que pensó Bibiana Aido pero sin demagogia y sin “derechos de la mujer” colgando de una decisión tanática que es a fin de cuentas como debemos pensar el aborto.

Gallardón no pasará a la historia y seguramente esa ley de aprobarse tiene los dias contados como el trasvase del Ebro.


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04 ene 14 ¿Estaba loca Juana la loca?

locos

Si usted cree que esto de las conspiranoias es un invento de Internet se equivoca, en realidad la conspiranoia fue un invento mediático de la época de Felipe II y sus múltiples enemigos que inventaron aquello de “la leyenda negra” y que ha llegado hasta nuestros días con versiones ligeramente retocadas.

Una de las ideas conspiranoicas que mejores resultados ha dado al cine, a la novela, al ensayo y al imaginario popular es el destino de Juana I de Castilla conocida como “la loca” o también como “la de de Tordesillas” pues aquella villa fue su lugar de encierro durante 47 años, casi nada. Lo que todo el mundo sabe es que Juana se casó a los 16 años con Felipe el hermoso, un galán de película y austriaco para más señas, padre de una larga y desgraciada saga de reyes hispanos, un tipo algo montaraz que era conocido como “el hermoso” precisamente por su belleza varonil aunque la Juana no le andaba retrasada en belleza según dicen los cronistas. Al conocerse en Gante después de un accidentado viaje donde la princesa perdió todo su ajuar por el naufragio de algunas de sus naves se sintieron tan atraídos el uno por el otro que se casaron inmediatamente, quizá por aquello del extravío del ajuar. Lo cierto es que dio la impresión a todo el mundo que querían consumar el matrimonio “aquí te pillo aquí te mato”. Ni esperar pudieron a los boatos palaciegos cegados como estaban por la presencia del hermosura del otro, ni a aplazar aquella lujuria explosiva siempre mal vista entre dos jóvenes príncipes, Así eran ambos de impulsivos.

El caso es que Juana parece que le cogió gusto al “guaperas” asignado y no paraba de atosigarlo continuamente con sus exigencias eróticas, de modo que logró poco a poco aburrir al noble caballero que pro otra parte era un truhán aparte de ser un señor. Y comenzaron los celos y las escenas de celos, las persecuciones, espionajes y portazos seguidas de más y más demandas de sexo.

Lo cierto es que existen dos interpretaciones sobre la locura de Juana, la primera es la suposición de que Juana no estaba loca sino algo que era algo así como una víctima del machismo implacable no sólo de su marido sino de aquella época donde las mujeres pintaban muy poco. De esta sensibilidad es esta película española (de Vicente Aranda) reciente sobre el tema, aunque los múltiples pasajes y escenas que se muestran en ella son veraces la atmósfera de la misma permite entender -en clave ginecocéntrica, tan actual- que en realidad la reina no estaba loca sino emocionalmente perturbada por su amor y celos -bien fundados- hacia su esposo Felipe, llamado el Hermoso.

Según esta versión la locura de Juana tendría un origen pasional, “una locura de amor” al decir novelesco que más ha fructificado en la literatura. Su disadaptación procedería de una especie de estado emocional alterado por la pasión que sentía por su esposo y la decepción que éste le procuraba. No cabe duda de que esta idea cuenta con muchos partidarios y es en realidad la más poética y la más favorable a la ideología de género.

Pero es falsa.

Y lo es porque enloquecer de amor no es  una posibilidad. Antes al contrario es posible que ciertas personas se enamoren apasionada u obsesivamente por sus parejas movidos por su patología mental. Tampoco es posible enloquecer de celos, más bien parece que la celotipia de Juana era la expresión de su patología que ahora veremos mas en detalle. Baste con recordar que su madre Isabel I era también muy celosa (y con razones bien fundadas) y sin embargo no padecía ninguna celotipia. Ser celosa no le impidió gestos de generosidad con los hijos bastardos de su esposo y con su antigua amante catalana. Por otra parte es obvio que sus celos no interfirieron en su gobierno ni en su vida cotidiana, sufriría por ellos pero no había psicopatología alguna.

Todo lo contrario sucedió a Juana, sus continuos ataques de celos la llevaban a exigir que su marido viajara siempre con hombres y que ni a ella misma acompañara ninguna mujer en sus viajes, se aseguraba así mediante este mecanismo de descarte cualquier infidelidad. Los celos de Juana la impulsaban a actuar coherentemente con ellos, los celos normales de su madre no la llevaron a actuar. Esa es la diferencia entre los celos normales de las celotipias.

Naturalmente la hipótesis pasional tiene una contrapartida: la monomanía. ¿Era Juana una ninfómana?

Lo cierto es que la ninfomanía no existe aunque Lars Von Trier acabe de hacer una película sobre el tema de los “furores uterinos”, casi siempre de mujeres. Algo que tiene mas que ver con el imaginario masculino (la mujer devoradora de hombres) que de la realidad clínica. La idea se le ocurrió a Esquirol para el que existirían pasiones monotemáticas, siendo la ninfomanía una de ellas. Hoy la psiquiatría no admite esas pasiones de un solo tema y tienden a encuadrarlas en otras categorías abarcadoras. Por ejemplo hoy podemos hablar de promiscuidad en el contexto de un trastorno de personalidad donde la impulsividad sea el eje de torsión, tal y como vemos en el TLP (trastorno limite de la personalidad), pero el lugar común de estos “furores” eróticos es sin duda el estado maniaco por la desinhibición que procura. Hoy no hablaríamos pues de ninfomanía sino de estado maníaco.

Tanto Alonso Fernandez como Vallejo Najera, entre nosotros han escrito sobre la locura de Juana y han concluido que padeció una esquizofrenia. Llama la atención que hayan pasado por alto tanto los episodios maniacos de la reina (que nunca reinó) como sus episodios depresivos con claros matices estuporosos y psicóticos (es decir melancólicos). Me parece mejor documentada esta historia colgada en la web y que se debe a Beatriz Quintanilla.

Tal olvido de claros síntomas afectivos con los que la princesa debutó (aun antes de casarse con Felipe), señalan ante dos cuestiones: 1) la dificultad de emitir un diagnostico en clave histórica y 2) la dificultad que dos psiquiatras aun hoy  se pongan de acuerdo en un diagnostico.

El paradigma clínico y el histórico funden muy mal pues hay que basarse sobre todo en documentos históricos. Y un documento histórico no es una historia clínica sino observaciones de personas que no son exactamente médicos, ni conocen la terminología medica o psiquiátrica. No hay que decir que en aquella época no existía tal terminología y hemos de basarnos en descripciones de la conducta, algunas de ellas muy rigurosas, sobre todo después del encierro de Juana en Tordesillas donde permanecería recluida durante 47 años.

Claro que los informes durante su reclusión tienen poco interés psiquiátrico porque hoy sabemos gracias a Goffman que la reclusión por si misma es causa de patología mental y si a ello unimos el hecho del déficit cognitivo que las enfermedades mentales desarrollan sean esquizofrénicas o maniaco-depresivas, tenemos servido un cuadro clínico complejo, deteriorante y agravado por la muerte del rey Felipe y la negación de la misma y sobre todo por aquella reclusión forzada en Tordesillas que si bien aseguró su salud física (a juzgar por su supervivencia en aquel lugar), empeoró y empobreció su vida mental hasta el punto de que reconocidos psiquiatras llegan a la conclusión de que Juana tenia una esquizofrenia.

Una cuestión curiosa de las enfermedades mentales es que la cronicidad las iguala. No importa como se llegue a ese estado que llamamos cronicidad, una vez dentro, todas las cronicidades son iguales y mas parecidas entre sí, si además existe encierro y aislamiento.

Este parece ser el sesgo que llevó a Vallejo Najera y a Alonso Fernandez a catalogar a “la Loca” como esquizofrénica, quizá movidos por el “defecto” que presentó en sus últimos años en Tordesillas y a pesar de no haber presentado nunca síntomas de primer orden esquizofrénico, llegaron a ese diagnóstico forzados por el evidente tinte psicótico de sus síntomas. Pero minusvaloraron sus sintomas afectivos (mania y depresión).

Claro que también es posible que el diagnostico de trastorno esquizoafectivo aun no se hubiera abierto paso en los manuales de Psiquiatría. Se trata de algo bastante reciente: la coexistencia de síntomas psicóticos de la serie esquizo-like con la evolución típica (cíclica) de la psicosis maniaco-depresiva.

Mi conclusión es que Juana la loca estaba realmente loca y no fue una víctima del “machismo” de su época, ni sufrió un trastorno emocional causado por lo celos sino un trastorno esquizo-afectivo heredado de su abuela materna que curiosamente también sufrió reclusión y presentó un cuadro bastante similar negándose a admitir la muerte de sus seres queridos.

Si Juana hubiera tomado litio, la historia hubiera podido ser otra.

Bibliografía.-

Pfandl, Ludwig: Juana la Loca. Ediciones Palabra. Madrid, 2000.

Alonso-Fernández, Francisco: Historia Personal de los Austrias Españoles. FCE. Madrid, 2000.

Vallejo Nágera, Juan Antonio : Locos Egregios. Dossat. Madrid, 1977.


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02 ene 14 Cocinar y aprender anatomía

Para acordarse del profesor que no te enseñó bien anatomía, para estudiarla o recodarla, para llamar la atención, para alejar a los “sensibles” de la cocina… y para mucho más.

Se trata de las tablas que se utilizan en la cocina para cortar los alimentos que han sido decoradas con figuras anatómicas. Hay dos, con cuerpo masculino y con cuerpo femenino.

Fueron diseñadas por Sebastián Errazuriz (diseñador chileno nacido en 1977) para Kikkerland y tienen el nombre de Cutting Board Man (la del hombre, que salió primero) y Cutting Board The Better Half (la de la mujer, que salió después). Miden 37,5 cm x 25 cm.

Tabla de cocina, Anatomía del hombre

Tabla_cortar_anatomia3


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02 ene 14 ESTUDIO MANTENIMIENTO LACTANCIA MATERNA


 
La Dra. Amaia Sáez De Lafuente, una de nuestros pediatras ha realizado un interesante estudio sobre prevalencia de lactancia materna de la población adscrita a Mina del Morro :

 

 La lactancia materna es la forma natural y más saludable de alimentar a

los bebés. La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Academia Americana de Pediatría (AAP) y numerosas organizaciones científicas nacionales e internacionales (entre ellas la Asociación Española de Pediatría) recomiendan y fomentan la lactancia materna exclusiva los seis primeros meses de vida y, continuar con la lactancia materna a demanda, junto con otros alimentos, hasta los 2 años o más, según el niño y la madre lo deseen.

La lactancia materna es mucho más que un alimento. Existe numerosa evidencia científica de sus múltiples ventajas para la salud física y psíquica de los niños y de las madres y de que disminuye el gasto sanitario. También se ha constatado que los beneficios de la lactancia materna tiene una relación dosis respuesta, es decir, a mayor duración de la lactancia, menor incidencia de enfermedades.

La lactancia materna además favorece una relación muy estrecha entre madre e hijo y la continuidad del vínculo afectivo que se inicia durante el embarazo.

Por todo ello, proteger, apoyar y fomentar la lactancia materna debe representar para toda la sociedad algo cuyo valor es incuestionable y necesario.

1.      - American Academy of Pediatrics. Section on Breastfeeding. Breastfeeding and the Use of Human Milk. Pediatrics 2012; 129, pp. e827 -e841. Disponible en:

http://pediatrics.aappublications.org/content/129/3/e827.full

 

 

Vista la importancia de la lactancia materna, se hace el seguimiento de los niños/as nacidos/as entre 1/1/2012 y 30/6/2013, en el grupo de la mañana de este C.S. de Mina del Morro, viendo el tipo de lactancia que tienen en la primera visita (7-10 días de vida), a los 4 y a los 6 meses.

 

Son 53 los niños/as nacidos en este cupo durante este periodo.

De estos, 5 quedan fuera del estudio: 3 por traslado, 1 por acudir a pediatra privado, 1 por presentar alergia a proteína de leche de vaca y precisar leche especial.

 

·        RN con lactancia materna exclusiva: 28

·        Lactancia materna exclusiva a los 4 meses: 18

·        Lactancia materna exclusiva a los 6 meses: 12

 

 

 

 

 

Que pasa cuando ya en la primera consulta de recién nacidos tienen lactancia mixta:

·        Lactancia mixta desde recién nacido: 13

·        Lactancia mixta a los 4 meses: 3

·        Lactancia mixta a los 6 meses: 2

En 1 caso comenzó con lactancia mixta de recién nacido, pasando luego a materna  exclusiva hasta los 6 meses.

 

 

De estos datos podemos deducir:

·        58.33% de los recién nacidos tomaron lactancia materna exclusiva.

·        37.5%  de los bebes con 4 meses toman lactancia materna exclusiva.

·        25% de los bebes siguen con lactancia materna exclusiva a los 6 meses.

 

Pero cuando en la primera visita ya se alimentan con lactancia mixta:

·        15% mantienen la lactancia mixta a los 6 meses.

 

De estos datos podríamos sacar algunas conclusiones:

Ø     Solo un 25% de los recién nacidos  son alimentados como recomiendan la OMS y la AAP con lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida.

Ø     La caída de las cifras de los bebes alimentados con lactancia materna exclusiva cae drásticamente a los 4 meses, momento que coincide con la reincorporación a la vida laboral de las madres.

Ø     El seguimiento de la lactancia materna parece menor cuando desde el principio existe lactancia mixta.

 

Sería interesante que vosotros madres y padres de este centro nos  aportarais vuestra visión de esta situación:

ü     Cuales creéis que pueden ser las razones,

ü     Que demandas haríais,

ü     Que creéis que como profesionales del centro de salud podríamos  facilitar (grupos de apoyo a la lactancia materna,……..)

27 dic 13 Volver a casa por Navidad

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Escribo este post después de ver un programa que anteayer, día de Navidad pude visionar en la Sexta. Se trata de un reportaje sobre familias separadas -usualmente por cuestiones laborales- que se reencuentran por Navidad. Las cámaras de la Sexta escrutan el horizonte en Barajas y extraen las pequeñas historias que pueden encontrarse en la sala de espera de un aeropuerto.

Confieso que el programa me encantó y probablemente me llevó de cabeza hacia un post que escribí recientemente. El citado documental me pareció una perfecta nota liminar a lo que escribí en ese post que titulé “La familia y las familias”.

Una familia es precisamente ese entorno donde las personas que la componen, usualmente un hombre, una mujer, sus hijos, hermanos y respectivos padres conspiran en una especie de pacto para sobrevivir, para sacar adelante a sus hijos, amarse y respetarse mutuamente. Se trata de un compromiso a largo plazo donde cada cual tiene un papel determinado que cumplir, un lugar que ocupar. Donde cada uno está en su sitio, unos aguardan, otros vuelven o se van y otros reconocen.

Como Ulises, como Penélope, como Telemaco.

Un lugar donde cada uno esta en su sitio.

Pero también hay inventos humanos -nuevas subjetividades- que pugnan por socavar esta forma de supervivencia que tan buenos resultados ha dado a nuestra especie, movidos por el rencor, las malas experiencias, el auto-odio, un imaginario demasiado colorido,  una genética trasnochada o el simple capricho y han optado por situarse a medio camino de esta opción o inventado otras. Una estrategia que podeís ver en esta entrevista que se le hace a Massa Gessen en este diario, donde asegura que la ideología gay trata de destruir a la familia tradicional al considerarla la responsable de todos los males.

Pero no sólo de ciertas ideologías como la queer proceden estos empeños, algunos escritores “progres” también ponen su acento en la obsolescencia de la familia a la que acusan de “mostrenca, opresiva y anacrónica”.

Estas personas -algunos de los cuales son efectivamente inventores de una nueva subjetividad-, no saben una palabra de evolucionismo y desconocen la idea de que no todas las novedades (por el hecho de serlo) representan una innovación que la cultura guardará (seleccionará positivamente). Al contrario, la cultura opera por descarte como Cortazar y elimina todo aquello que no aporta ninguna ventaja a la convivencia entre personas de distintas edades y con tareas muy concretas -la crianza de los hijos- que llevar a cabo. La mejor forma de reproducirse es la convencional y ni toda la industria genética, ni las costumbres sociales, ni la tolerancia frente a la disidencia sexual, ni las leyes dictadas para las minorias por gobiernos cobardes ni los “derechos de la mujer” con aborto libre incluido podrán vencer jamás a la familia tradicional. Es demasiado exitosa y es por eso que la copian en todos lados.

Y es por una razón de sentido común: porque es la mejor forma de cuidar hijos, de sostenerse mutuamente y de efectuarse relevos.

Estar cada uno en su sitio, a través de la plomada de la sexuación, porque la anatomia si es el destino.


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03 dic 13 La familia y las familias

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Es difícil definir qué es una familia a pesar de que todos estamos “familiarizados” con el sustantivo. Todos tenemos -pertenecemos- a una de ellas pero si alguna vez se ha preguntado usted qué es eso de la familia se habrá encontrado con el mismo problema que yo tuve recientemente cuando me invitaron a formar parte de una mesa redonda donde se habló de la familia, la infancia y los trastornos alimentarios.

Dado que era el moderador de la mesa y a los moderadores se les da la venia para que hagan una introducción al tema que va a debatirse, tomé algunas notas sobre una definición de familia. El caso es que mientras pensaba en esa cuestión caí en la cuenta de que era imposible dar una definición operativa y lo es porque las definiciones operativas siempre dejan algo fuera de sí mismas, son por asi decir demasiado concretas, tan concretas como cuando pensamos en ella, lo que nos viene a la cabeza es la familia propia, pero no su abstracción. Es como el DSM, al ser ateórico no termina de resultar lo suficientemente inclusivo ni abarcativo de toda la diversidad clinica.

No obstante hay dos criterios por los que podemos empezar: se trata de 1) el parentesco y 2) la convivencia. En una primera aproximación es posible afirmar que familia es aquel grupo de personas que conviven y que además de eso mantienen entre sí algún vínculo de parentesco. Obsérvese como esta definición deja afuera a los miembros que ya no conviven con el nucleo familiar y que no obstante siguen siendo familia, ¿o no?

La familia es desde luego un hito de la organización social, una institución con un enorme prestigio que es utilizada metafóricamente por sociedades que no son familia, por ejemplo la “familia barcelonista” o la “familia socialista” es como si estas comunidades de personas tomaran prestado el titulo de “familia” para señalar su “fraternidad”, una comunidad de intereses o de gustos, sean gastronómicos, políticos, deportivos, empresariales o incluso relativos a los lobbyes o ciertos grupos de presión.

Y sin embargo no podemos rotular sin más a la familia como un lugar donde se practique la fraternidad sino más bien todo lo contrario: los conflictos entre hermanos o parejas entre sí son más frecuentes que la armonía universal que proclama la palabra “fraternidad”. Las envidias, celos, deudas emocionales y rencores eternos son la norma entre esa clase de familiares que llamamos hermanos, por no hablar de los frecuentes conflictos que surgen entre las parejas y que acaban en divorcio.

Lo que si es cierto es que en las familias se practican una serie de conductas mal vistas políticamente e incompatibles con nuestra idea de la democracia que son los nepotismos. Lo cierto es que yo quiero más a mis hijos que a los de usted por más que la “fraternidad” invoque mis deberes cívicos en sentido contrario. Casi que prefiero -si le hacen un ERE- que se lo hagan al hijo del vecino que al mio.

Claro que esta clase de nepotismo funciona solo de padres a hijos pero no de hijos a padres o de hijos entre sí. De manera que el nepotismo tampoco puede ser una clave para explicar qué es y qué no es una familia.

¿Son una familia dos hermanas que viven solas?

¿Es una familia un grupo de estudiantes que comparten un piso?

¿Son una familia una pareja que conviven con hijos de distintos matrimonios anteriores? ¿Una o dos familias?

¿Siguen siendo familia dos padres divorciados que no conviven juntos pero tienen hijos -ping-pong- en común?

¿Son una familia una pareja sin hijos?

¿Es una familia una pareja de gays o lesbianas que convivan con o sin hijos?

¿Es una familia la mujer divorciada que convive con sus propios hijos en un hogar monoparental?

¿Es una familia el viudo con hijos que convive con su cuñada como en la tia Tula?

Naturalmente el concepto de familia es tan confuso que tiene varias aproximaciones y/o definiciones: la biológica, la jurídica, la psicológica y la evolucionista. Pero ninguna de estas definiciones nos aportará nada de especial para comprender de una forma abarcativa en qué consiste una familia y que otras formulas de convivencia no son una familia.

Y es conveniente tener una buena definición pues de lo contrario, si no somos capaces de definir una familia, mal se nos presenta poder definir la disfuncionalidad, eso que los psicólogos llaman una familia desestructurada. ¿Cómo saber qué es una familia desestructurada si no sabemos definir su estructura?

En un post anterior me hacia estas mismas preguntas y aventuraba una idea evolucionista de la familia, las razones de su éxito, ¿por qué la familia se ha seleccionado positivamente en la deriva social de las formas de convivencia?¿Por qué se ha extendido a lo largo de toda la humanidad y toda la geografía?

Pues porque es la mejor estrategia de cuidado, protección y asistencia mutua que existe entre todas las formas conocidas de convivencia. Sirve para los niños, pero también para las madres y para los padres, todos salen ganando con esta estrategia de convivencia, al tiempo que garantiza a los hombres la “casi” seguridad de que sus hijos son sus hijos. Es bien conocida la aversión de los hombres a mantener hijos de otro, tanto como de las madres para cuidar los hijos de otra con la que no se encuentra emparentada. De modo que podríamos adelantar que existen ciertas condiciones para que esa estructura se mantenga en pie. Lo hará siempre que:

1) Aquella organización donde las distintas generaciones que la componen no se reproducen al mismo tiempo.

2) Aunque no están del todo exentos, la familia es aquella organización que se caracteriza, en relación con el resto de individuos que no la componen por una atenuación de las rivalidades sexuales, fundamentalmente entre los subsistemas parental y filial.

3) Y también la asimetría en la provisión de cuidados y aportes alimentarios, en el sentido de que el subsistema filial está exento de proporcionar tareas de aprovisionamiento de recursos de este tipo.

4) La hipótesis estructuralista: familia es aquel lugar donde se cumple la prohibición del incesto entre sus miembros.

Pero han de cumplirse otras condiciones puesto que si la familia no puede ser definida biológicamente, ni psicológicamente ni jurídicamente entonces hemos de apelar a lo abstracto. Efectivamente, las definiciones operativas no sirven porque no pueden atrapar el deseo individual. Si mi pareja tiene un hijo y yo lo repudio, entonces no somos una familia puesto que el fin de la misma ha quedado pervertido, si una madre no ama a su hijo no habrá posibilidad de que exista familia. De manera que para que exista una familia en el sentido más abstracto del término es necesario que se den ciertas condiciones simbólicas como lo es la paternidad.

A diferencia de la maternidad, la paternidad es simbólica (con independencia de que pueda serlo también biológica). Pero a la paternidad no se accede directamente sino a través de un umbral de deseo. Un umbral de deseo que no es propio sino de la mujer. Si la mujer no tiene una padre interno no tendrá un marido interno. El hombre viene siempre a ocupar un vacío, si ese vacío está ocupado o lleno por cualquier otra cosa, la paternidad no puede llevarse a cabo. Y sin paternidad no hay familia.

Tampoco sin una tercera generación, abuelos y abuelas y una generación paralela a los padres, tios y tias, primos y primas que extienden el lecho familiar más hacia afuera de sus propios limites hasta llegar a confundirse con la sociedad entera.

De manera que ya sabemos algo más de su estructura: en la familia se encuentran plegados campos de lo natural: la maternidad, el amor y el nepotismo y mimbres de simbolismos, el parentesco no biológico y la paternidad.

¿Falta algo más?

Si y también es de orden simbólico: dos sexos, actividad sexual y niños. Entonces si hay estructura.

Porque con el amor no basta, es necesaria la sexuación como plomada de la identidad y aunque ya hablé en un post reciente de que dos padres siempre serán mejor que ninguno, la familia tradicional es la mejor elección para criar hijos. Si faltan los niños (propios, adoptados o parientes cercanos) no es necesario que nos planteemos que es una familia y podemos volver sobre nuestros pasos en busca de la pareja.

Video de la mesa redonda “Familia, infancia y TCA) Valencia Noviembre 2013.


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