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01 mar 13 MIR 2013: preguntas de enfermedades infecciosas

Dicen que el MIR de este año fue fácil (poco discriminativo). Creo que hoy se publican las notas/resultados.

Os dejo con las preguntas sobre ENFERMEDADES INFECCIOSAS, (podeis mirar aquí ->las respuestas razonadas por  cortesía de @elenamoeba)

Pregunta 21 (pregunta vinculada a la imagen nº11):

Imagen 11.jpg

Mujer de 33 años de edad, trabajadora de la limpieza en una ludoteca infantil y con antecedentes de frecuentes episodios de amigdalitis pultácea. 48 horas antes de la consulta inicia con un cuadro de fiebre de hasta 38ºC con odinofagia. Por este motivo se automedica con amoxicina-ácido clavulánico. A las 12 horas aparece un exantema pruriginoso generalizado motivo por el que consulta a su médico de familia que cambia el antibiótico a azitromicina y añade corticoides por sospecha de toxicodermia medicamentosa. 24 horas más tarde la fiebre persiste, se añade cierta sensación disneica y tos, motivo por el que consulta al servicio de Urgencias hospitalario. La exploración física muestra una paciente con fiebre de 39ºC, con estado general afectado, exantema en cara, tronco y espalda, pruriginoso, confluente, con lesiones papulares, habonosas, diseminadas que afectan a palmas y plantas. La exploración de la cavidad oral no muestra placas pultáceas amigdalares, pero sí unas lesiones eritematosas con centro blanquecino frente a ambas arcadas dentarias superiores (imagen nº11). ¿Cuál sería la mejor manera de definir estas lesiones teniendo en cuenta el contexto de la paciente?

  1. Muguet
  2. Manchas de Koplik
  3. Aftas
  4. Liquen
  5. Leucoplasia

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Pregunta 22 (pregunta vinculada a la pregunta 21):

La paciente presentaba crepitantes bibasales y una saturación de O2 del 90%. La Rx Tórax mostró un aumento tenue de densidad bibasal de aspecto intersticial. La serología de VIH de urgencia fue negativa. Se cambió el tratamiento antibiótico a Levofloxacino, se ingresó a la paciente y se le solicitaron diversas pruebas complementarias. Al 4º día quedó afebril, se recuperó de la disnea y las lesiones cutáneas se fueron aclarando progresivamente en sentido inverso a su aparición. ¿Cuál de las siguientes pruebas cree Ud. que permitió el diagnóstico definitivo?

  1. Serología IgM Mycoplasma.
  2. Serología virus influenza H1N1.
  3. Serología IgM del sarampión.
  4. Serología IgM Parvovirus B-19.
  5. Pruebas treponémicas y reagínicas para lúes.

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Pregunta 23: Pregunta vinculada a la imagen nº 12:Imagen12.jpg

Un paciente de 25 años consulta por una clínica de fiebre de hasta 39ºC y diarrea de unos 5 días de evolución. Explica que hace 2 meses realizó un viaje de tres semanas por diversas zonas rurales de la India. Asegura que hizo profilaxis con mefloquina semanal antes, durante y 4 semanas después del viaje, sin olvidar ninguna toma. Entre las diversas pruebas se realiza una extensión de sangre periférica cuyos hallazgos se muestran en la imagen nº 12. ¿Cuál es la mejor de las siguientes afirmaciones?

  1. Se pueden apreciar 2 trofozoítos de P. vivax.
  2. Se observan varios granulocitos en diferentes estadios de maduración.
  3. Lo más sugestivo es que se trate de esquizontes de P. falciparum.
  4. Se observan hematíes fragmentados y cuerpos de Howell-Jolly.
  5. Se trata de eritroblastos circulantes.

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Pregunta 24 (Pregunta vinculada a la imagen n°12):
Supongamos que se establece el diagnóstico de paludismo. El tratamiento erradicador de los estadios hepáticos para prevenir las recurrencias debeconsiderarse en las parasitemias por:

  1. P. falciparum y P. malarie.
  2. P. ovale y P. vivax.
  3. P. falciparum y P. ovale.
  4. P. malarie y P. vivax.
  5. P. falciparum y P. malariae.

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Pregunta 100:

Mujer de 58 años, con antecedentes personales de Diabetes Mellitus no insulíndependiente y gonartrosis derecha. Tratada mediante infiltra­ciones con corticoides en esa rodilla, la última hace seis días. Acude a Urgencias por un cuadro de dolor intenso, inflamación progresiva e impo­tencia funcional en la rodilla, y fiebre en los dos últimos días. En la exploración hay un derrame a tensión, intenso dolor que impide cualquier maniobra exploratoria, y aumento de temperatura local. La radiología simple muestra cambios degenerativos, y un derrame articular con aumento de partes blandas. La artrocentesis obtiene líquido purulento . ¿Cuál de las siguien­tes es la conducta diagnóstica y terapéutica más correcta?

  1. Antibioterapia empírica IV con cobertura para S. aureus, y específica cuando se dis­ponga de cultivo y antibiograma.
  2. Análisis bioquímico dellíquido obtenido, y cultivo del mismo. Si los resultados confir­man el diagnóstico de artritis séptica, realizar el drenaje quirúrgico y la antibioterapiaespe­cífica.
  3. Realización de punción articular guiada por ecografía para desbridamiento y antibiotera­pia local intraarticular.
  4. Artrocentesis de repetición hasta lograr la reducción de los síntomas inflamatorios.
  5. Drenaje quirúrgico urgente, y antibioterapia IV empírica hasta disponer de antibiograma.

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Pregunta 110:

Hombre de 60 años, con antecedentes de comi­surotomía mitral por estenosis mitral reumática. Ingresa por fiebre de 10 días de evolución, en 3 hemocultivos se aísla Streptococcus del grupo viridans y en un ecocardiograma se observa una vegetación mitral. Se inicia tratamiento con Penicilina G y gentamicina. Una semana después de iniciar tratamiento, persiste la fiebre, presen­ta disnea de pequeños esfuerzos, la presión ve­nosa yugular es de 6 cm y se auscultan estertores húmedos en bases pulmonares. En este momento, ¿cuál sería la actitud más correcta?:

  1. Continuar con el mismo tratamiento hasta completar el tiempo recomendado.
  2. Continuar con el mismo tratamiento y realizar valoración de cirugía cardiovascular.
  3. Cambiar el tratamiento antimicrobiano a vancomicina y rifampicina, y realizar valora­ción de cirugía cardiovascular.
  4. Cambiar el tratamiento antimicrobiano a vancomicina y rifampicina.
  5. Cambiar el tratamiento antimicrobiano a ceftriaxona.

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Pregunta 111:

Hombre de 72 años, no fumador ni bebedor, diabético controlado con metformina. Acude al Servicio de Urgencias por presentar un cuadro de dos días de evolución de tos, expectoración purulenta y fiebre de 38,5°C. En la exploración física el paciente está consciente y orientado en tiempo yespacio, y presenta una TA 100/70 mm Hg, una frecuencia cardíaca de 110 lpm y una frecuencia respiratoria de 30 rpm. La ausculta­ción pulmonar pone de manifiesto la presencia de estertores crepitantes gruesos y un soplo tubárico en el campo anterosuperior derecho. El hemograma muestra la existencia de 18.000 leucocitos por mm3 con desviación a la izquier­da. Las determinaciones bioquímicas de urgen­cia, incluida función renal e iones, son normales, a excepción de una glucemia de 180 mg/dL. ¿Cuál de los siguientes pautas terapéuticas le parece más correcta?

  1. Paracetamol 1 gramo por vía oral cada 8 horas y vigilancia en su domicilio.
  2. Claritromicina oral, 1 gr cada 24 horas.
  3. Ceftriaxona intravenosa, 1 gramo cada 24 horas asociada a azitromizina intravenosa, 500 mg/24 horas.
  4. Amoxicilina/ácido clavulánico oral, 875/125 mg cada 8 horas.
  5. Ceftazidima intravenosa, 1 gramo cada 8 horas asociada a tobramicina intravenosa 6 mg/Kg cada 24 horas.

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Pregunta 112:

Un paciente con infección VIH se presentó con 40 linfocitos CD4/mL y una carga viral de 2 mi­llones de copias/mL en el momento del diagnóstico. Inició tratamiento antirretroviral con efa­virenz, tenofovir y emtricitabina, y 3 semanas más tarde desarrolló un cuadro de fiebre, males­tar general y adenopatías cervicales bilaterales. El Mantoux fue negativo, en la Rx de tórax se observaban múltiples adenopatías mediastínicas y en los análisis más recientes presentaba 77 linfocitos CD4/mL y una carga viral de VIH-1 de 1000 copias/mL. ¿Cuál es el diagnóstico más probable?

  1. Tuberculosis ganglionar como síndrome de reconstitución inmune.
  2. Linfoma de alto grado.
  3. Reacción adversa al tratamiento antirretroviral.
  4. Criptococosis sistémica.
  5. Infección por Pneumocystis jirovecii.

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Pregunta 113:

Joven de 26 años natural de Guayaquil (Ecuador), residente en España desde hace 10 años, diagnosticado de Psoriasis severa que ha recibi­dodiversos tratamientos en Dermatología con falta de respuesta por lo que deciden en sesión clínica iniciar tratamiento con infliximab (anti­cuerpomonoclonal dirigido contra el factor de necrosis tumoral alfa). Por este motivo, se le realiza una prueba de tuberculina con una induración de 16 mm.,una radiografía de tórax que es normal y es remitido a la consulta de Medici­na Interna para valoración. ¿Cuál es el manejo más adecuado con este paciente?

  1. Iniciar tratamiento con isoniacida durante 9 meses.
  2. Iniciar tratamiento con isoniacida , rifampici­na, pirazinamida y etambutol.
  3. Remitir nuevamente el paciente a dermtolo­gía por el bajo riesgo de desarrollo de enfer­medad tuberculosa en este caso.
  4. Realizar prueba de imagen con tomografía computerizada del tórax y posteriomente fibrobroncoscopia para obtención de mues tras microbiológicaspara cultivo de micobac­terias.
  5. Iniciar tratamiento con rifampicina y pirazi­namida durante 9 meses.

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Pregunta 114:

Hombre de 72 años de edad. Antecedentes: Ex­ fumador importante. Hipertenso. Diabetes Me­IIitus tipo 2 en tratamiento con antidiabéticos orales. Infección dentaria que precisó extracción de Pieza dental 1 año antes del episodio actual. Ingresa en el Servicio de Infecciosas por presentar fiebre y tumoración en ángulo de la mandí­bula; refería haber presentado tumefacción en dicha localización en varias ocasiones en el último año, por lo que había acudido al dentista y había recibido varias pautas de tratamiento antibiótico con amoxicilina, con disminución de la tumefacción mientras tomaba el tratamiento antibiótico y reaparición posterior. ¿Qué etiología le sugiere el cuadro clínico del paciente?

  1. Osteomielitis mandibular por Candida.
  2. Tuberculosis ósea.
  3. Actinomicosis.
  4. Celulitis facial.
  5. Carcinoma epidermoide.

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Pregunta 115:

Entre los siguientes fluidos corporales sin conte­nido hemático, cuál de ellos NO se considera potencialmente infeccioso para la transmisión del VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Huma­na):

  1. Líquido cefalorraquídeo.
  2. Semen.
  3. Secreciones vagínales.
  4. Orina.
  5. Líquido pleural.

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Pregunta 116:

Paciente de 48 años que consulta por un cuadro de fiebre, cefalea frontal intensa y sensación nauseosa de 48 horas de evolución. A la exploración física presenta un estado general conservado. No tiene lesiones cutáneas. Se aprecia una discreta rigidez de nuca con signo de Kernig Positivo. Ante la sospecha de meningitis se practica una punción lumbar que da salida a un líquido de aspecto claro, con proteínas 170 mg/dl, glucosa 54 mg/dl (glucosa plasmática 98 mg/dl) y células 280 con un 89% de linfocitos. ADA 4 Ul/L. ¿Cuál es la causa más probable de la meningitis de este paciente?

  1. Neisseria meningitidis.
  2. Mycobacterium tuberculosis.
  3. Streptococcus pneumoniae.
  4. Enterovirus.
  5. Virus herpes 6.

06 ene 13 AL FILO DE LA DUDA


Cartel francés de la película

"Es como si todas las plagas del mundo se hubieran unido en una sola..."
Dr. Don Francis (Matthew Modine) en "En el filo de la duda"

Los primeros días de 2013 nos han traído una esperanzadora noticia. Un grupo de investigadores del equipo de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clinic de Barcelona han desarrollado una nueva terapia que evita la replicación del virus del SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Humana). Se trata de una vacuna que ha conseguido reducir más de 3 veces la carga viral en el 95% de los infectados. Esto supondría, 30 años después de  la aparición de esta enfermedad, su posible control sin la necesidad de emplear tratamiento antirretroviral el resto de la vida...

Lejano se nos antoja 1987, el año en que la FDA (Food and Drugs Administration) aprobó la zidovudina (AZT), el primer fármaco antirretroviral destinado al tratamiento de los pacientes con SIDA...

Pero, la realidad se reveló bien distinta. Durante el último cuarto del siglo XX, mientras la humanidad creía ejercer el control sobre las enfermedades infecciosas, de repente, la irrupción del SIDA en nuestras vidas nos devolvió a todos, médicos y pacientes, al tenebroso pasado de las grandes epidemias.

El tipo de transmisión de la enfermedad, causada por un peculiar virus desconocido hasta entonces que parecía cebarse especialmente en el colectivo homosexual masculino, generó todo tipo de interpretaciones y juicios públicos, llegando incluso a entenderse como una especie de castigo divino: "el cáncer o la peste gay"...

Centremos nuestra atención en este telefilm norteamericano, producido y distribuido por HBO, conocido en España como "En el filo de la duda" (Roger Spottiswoode, 1993) La duración de esta película supera las 2 horas y 20 minutos. Su extensión, y la gran cantidad de detalles médicos, probablemente influirán también en la extensión de esta entrada...

El guión de Arnold Schulman está basado en el exitoso libro "And The Band Played On: Politics, People and the AIDS Epidemic", del escritor y periodista gay Randy Shilts, fallecido a los 42 años de edad debido a las complicaciones de su enfermedad (sarcoma de Kaposi).


Este tipo de neoplasia maligna, originada en el endotelio linfático, fue descrita por primera vez en 1872 por el dermatólogo húngaro Moritz Kaposi en Viena. Sus lesiones características son unas manchas de color vinoso azulado, planas o elevadas, y de contorno irregular.

Existen varios tipos. El endémico, descubierto en la década de los 50 como una de las formas más frecuentes de cáncer en África Central y Oriental, afectando predominantemente al sexo masculino. El tipo clásico fue descrito sobre todo en varones de 60 años originarios de la península italiana, los Balcanes y las islas griegas, como una enfermedad cutánea e indolora en las extremidades inferiores. Existe una forma postrasplante, detectada en los años 70 en algunos pacientes que habían recibido tratamiento inmunosupresor para evitar el rechazo. Y por último, la forma asociada al SIDA. Esta presentación, que afectó a decenas de varones homosexuales en un corto espacio de tiempo, fue el detonante que hizo saltar todas las alertas epidemiológicas en los EEUU.


El transformista Brandy Alexander (Stephen Spinella) afectado por un 
sarcoma de Kaposi

Escrito en 1987, el libro de Shilts se transformó en una amarga queja contra las autoridades gubernamentales de aquellos tiempos, a las que les reprochaba su supuesta indiferencia en el abordaje de esta enfermedad como un problema exclusivo de los homosexuales masculinos. 

En sus primeros momentos, esta enfermedad llegó a conocerse como GRIDD (Gay Related Inmune Defense Disorder). Pero, tal y como ocurrió en la realidad y se muestra en esta película, fue el Dr. Bruce Voeller (Jeff Hayenga) el primero en proponer el nombre de Adquired Inmune Deficiency Syndrome (AIDS) para esta patología.

Randy Shilts en 1987

El papel de los colectivos de activistas en pro de los derechos de los homosexuales en los EEUU resultó fundamental en la investigación del SIDA. En esta ficción cinematográfica, por ejemplo, son personalizados por Eddie Papasano (Phil Collins), el gerente de una red de baños y saunas exclusivos para homosexuales en San Freancisco, o por el propio Dr. Voeller, fundador de la National Gay Task Force en 1973 y promotor de la Fundación Mariposa para el estudio de la sexualidad y de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Después de décadas de lucha en contra de la marginación y de los prejuicios sociales, el SIDA irrumpió abruptamente en la vida de millares de homosexuales masculinos que ya se habían ganado a pulso el ansiado derecho a la libertad. En esta película contemplamos una escena fundamental. El atractivo galán Richard Gere, convertido en icono gay desde su participación en "American gigolo" (Paul Schrader, 1980) interpreta a un afamado coreógrafo que acude de incógnito al cutre hotel donde la Dra Mary Guinan (Glenne Headly) recoge  muestras de sangre y secreciones de portadores y pacientes anónimos, con la esperanza de lograr identificar al agente causal de la patología.


Richard Gere es el coreógrafo 

Desde la ventana de la habitación, el coreógrafo contempla las alegres comparsas del desfile gay de Halloween... Por un momento éstas figuras se transforman en máscaras de calaveras y macabros esqueletos que danzan con sus guadañas, como aquellos otros del Día de los Muertos en la película "Bajo el volcán" (John Huston, 1984); serán una fatal premonición del terrible destino que por él mismo estaba aguardando. El personaje interpretado por este galán simbolizaría al popular actor Rock Hudson, quien el 2 de octubre de 1985 falleció víctima del SIDA. Precisamente con la desaparición del emblemático actor finaliza el libro de Randy Shilts...


Rock Hudson (1925 - 1985)

Además de la reivindicación de los derechos de los homosexuales, la aparición de esta enfermedad provocó una segunda batalla, quizás tan encarnizada como la primera, cuando comenzaron a detectarse los primeros casos de pacientes hemofílicos receptores de transfusiones de sangre contaminada.

A este respecto, existe un documental titulado "Factor 8: The Arkansas Prision Blood Scandal" (Kelly Duda, 2005) donde se describe cómo algunas compañías farmacéuticas compraban sangre procedente de individuos con elevadas probabilidades de estar infectados por los virus de la hepatitis C y VIH para elaborara productos destinados a los hemofílicos.



En 1983, el Dr. Robert Gallo y el Dr. Luc Montagnier identificaron al VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) como la causa del SIDA. En la película, es el investigador francés el que se pone en contacto con el virólogo norteamericano para comunicarle que el nuevo retrovirus era diferente del HTLV (Virus Humano de la leucemia de células T), descubierto por Gallo con anterioridad. 


El Dr. Robert Gallo

La batalla por la paternidad del descubrimiento del agente causal del SIDA no había hecho más que empezar. El siempre eficiente Alan Alda da vida en la pantalla al investigador americano, un personaje que a buen seguro se ha ganado la antipatía de gran parte del público...


El Dr. Gallo (Alan Alda) discute con el Dr. Francis (Matthew Modine)

Recordemos que el genoma de los retrovirus está constituido por ARN, en lugar de ADN, justo al contrario que el resto de los virus. Para reproducirse, han de infectar las células. Mediante una enzima especial, conocida como transcriptasa inversa, son capaces de traducir su propio ARN pasándolo a ADN, y de esta sutil manera poder insertarlo en el ADN de la célula infectada.



Se conocen tres géneros: oncovirus, lentivirus y espumavirus. Además de ser la causa de diferentes neoplasias y del SIDA, por su peculiar estructura y comportamiento también se utilizan como vectores en terapias génicas.

En esta película también aparece el Dr. Max Essex (Peter MacRobbie). Eminente profesor e investigador de Harvard, fue uno de los primeros en sospechar la relación entre los retrovirus humanos y animales con el SIDA. También intuyó que la enfermedad se podría transmitir a través de la sangre y los hemoderivados. Con sus colaboradores, fue pionero en el descubrimiento de la transmisión heterosexual del SIDA. En 1984, identificó la gp120, una proteína de la cubierta del VIH, que sirvió para desarrollar los test para la detección precoz de la enfermedad. Finalmente, al frente de su equipo, descubrió el VIH-2 o virus de la inmunodeficiencia en simios.


Dr. Max Essex

Pero, continuemos con la historia... y con la película...

Las primeras escenas nos trasladan a la República Centroafricana (antiguo Zaire), donde un equipo médico de la OMS (Organización Mundial de la Salud) se enfrenta a una devastadora epidemia causada por el virus de la fiebre hemorrágica del Ébola, enfermedad infecciosa altamente contagiosa causante de una elevada mortalidad (en 1976, perecieron el 75% de los afectados). Uno de estos médicos es el Dr. Don Francis (Matthew Modine), incapaz testigo de tamaña mortandad, el principal protagonista de esta película.


El Dr. Don Francis

El verdadero Dr. Donald Pinkston Francis es un epidemiólogo norteamericano que trabajó en los primeros brotes de la enfermedad de Ébola en la década de los años 70. También desarrolló una importante labor investigadora sobre el VIH y el SIDA. En 1992 se retiró del Servicio Público de Salud de los EEUU tras 21 años de servicio. Posteriormente ha trabajado en varios laboratorios tratando de conseguir, sin éxito, una vacuna efectiva contra el SIDA.

En contraposición al reivindicativo Dr. Francis, la película nos muestra al Dr. Jim Curran (Saul Rubinek), representante del ala más oficial y burocrática de la salud pública. Este médico comenzó en 1971 su carrera en el CDC de Atlanta, como responsable de la División de Control de las Enfermedades de Trasmisión Sexual (ETS) En 1981 fue el coordinador del grupo de trabajo sobre los casos de sarcoma de Kaposi y neumonía por pneumocystis carinii, representando un papel muy importante en aquella fase inicial de los estudios epidemiológicos durante los primeros años del SIDA.



El Dr Darrow (Richard Masur) y el Dr Curran (Saul Rubinek)

Dentro del CDC de Atlanta, en el equipo del Dr. Curran también figuraban el Dr Harold Jaffe (Charles Martin Smith), el Dr Bill Darrow (Richard Masur), el Dr Dale Lawrence (Christian Clemenson) y la anteriormente nombrada Dra Mary Guinan. 

En esta película podemos constatar la utilidad del MMWR (Morbidity and Mortality Weekly Report), boletín epidemiológico semanal publicado por los CDC. Leyendo el número correspondiente a la primera semana de junio de 1981, el Dr. Francis se enteró de los primeros casos de la entonces extraña enfermedad...

En la búsqueda de nuevos casos, el equipo médico del CDC contó con la inestimable colaboración de otros profesionales, como por ejemplo la Dra Selma Dritz (Lily Tomlin), del Departamento de Salud Pública de San Francisco, que acompañó al Dr Jaffe en sus pesquisas por las saunas gay de la ciudad. 


Phil Collins es Eddie Papasano

En el establecimiento que regentaba Eddie Papasano encontraron varios recipientes de popper, apelativo genérico de un grupo de drogas por inhalación  con la finalidad de potenciar el placer sexual, y en este caso, también por su potente efecto relajante del esfínter anal. A este grupo pertenece el nitrito de amilo, potente vasodilatador y antídoto clásico contra la intoxicación cianhídrica. 


Lily Tomlin es la Dra Dritz


LOS ORÍGENES DEL SIDA...


La película nos retrotrae a 1977. En una cama del Rigshospitalet de Copenhagueagoniza la Dra. Grethe Rask, debido a una extraña neumonía provocada por pneumocystis carinii. Esta cirujana danesa había trabajo durante varios años en el antiguo Zaire. Aunque todavía resultaba imposible su diagnóstico, los síntomas de la extraña enfermedad que la llevó a la sepultura correspondían al SIDA. Junto a Arvid Darre Noe, sus casos representan los primeros conocidos de individuos no africanos fallecidos de SIDA antes de que la enfermedad fuera realmente descubierta.

Existen diversas teorías al respecto, incluyendo la que señala con su dedo acusador a una conspiración capaz de crear un virus letal artificialmente en el laboratorio. La versión del periodista británico Edward Hooper responsabilizó directamente a la campaña de vacunación contra la polio desplegada en el antiguo Congo Belga a principios de la década de los 60. Supuestamente dicha vacuna, fabricada entonces por el Dr. Koprowski en el Instituto Wistar de Philadelphia (EEUU), empleó para su desarrollo células renales de monos contaminados con el SIV (Virus de la Inmunodeficiencia en Simios); mediante un salto de especie, éste se habría convertido en VIH. La reutilización de agujas infectadas en otras campañas de inmunización habría contribuido a la diseminación de la infección.



Sin embargo, durante el año 2000, un estudio informático reveló que el VIH ya se había introducido en los humanos en los años 30 del pasado siglo XX. En 1998, varios investigadores detectaron la presencia del VIH en muestras de sangre procedentes de un hombre de la etnia bantú que había muerto en la antigua Leopoldville (Kinshasa - República Democrática del Congo) en los años 40.

Oficialmente, la epidemia del SIDA comenzó el 5 de junio de 1981. Los primeros cinco casos de SIDA fueron detectados en Los Ángeles durante ese mismo año, siendo reportados por el Dr. Michael Gottlieb (Richard Fancy) de UCLA, y el Dr. Joel Weisman... 

En 1984, los CDC (Centros de Control de Enfermedades) se refirieron al "Paciente Cero", una persona anónima relacionada con el contagio de 40 de los 248 primeros casos diagnosticados de infecciones debidas al VIH/SIDA en los Estados Unidos


Gaetan Dugas, ¿el Paciente Cero?

En el libro de Randy Shilts, el misterioso "Paciente Cero" se identifica con Gaetan Dugas, un auxiliar de vuelo de Air Canada fallecido de SIDA el 30 de marzo de 1984. En la película, este personaje es interpretado por el actor Jeffrey Nordling, un habitual de las teleseries norteamericanas.

Los años álgidos del SIDA coincidieron con los mandatos presidenciales del otrora famoso actor Ronald Reagan, y así queda reflejado en varias escenas de este film...



CINEFILIA

En otra escena, mientras el Dr. Francis se encuentra absorto en sus pensamientos más pesimistas, sus siniestros recuerdos evocan aquella cruel epidemia de Ébola vivida en su pasado. En la pizarra de su despacho podemos leer una anotación en tiza: "Butcher´s Bill - cases 285 - deaths 111 - states 17"... Esa era la extensión de la epidemia de SIDA en EEUU a finales de 1981.

Ese apunte hace referencia a la "cuenta del carnicero", expresión atribuida al Almirante Nelson. Durante la guerra contra Napoleón, cada vez que el militar británico deseaba conocer el número de sus bajas, le preguntaba a su asistente: "¿cuál es la de cuenta del carnicero para hoy?".


Daniel Day-Lewis como Bill Cutting El Carnicero

Jugando con las palabras, Butcher´s Bill nada tiene que ver con Bill The Butcher, el despiadado personaje magistralmente interpretado por Daniel Day-Lewis en "Gángsters de Nueva York" (Martin Scorsese, 2002)

LA INVESTIGACIÓN FRANCESA...

En el Hospital Claude Bernard, el Dr. Rozembaum (Tchéky Karyo) atiende a un grupo de pacientes que se están muriendo por culpa de neumonías causadas por p. carinii, actualmente conocido como pneumocystis jirovecii, un hongo parásito del aparato respiratorio humano, pero capaz de provocar graves infecciones en pacientes inmunodeprimidos. El Dr. Rozembaum se sorprende del elevado número de afectados, independientemente de otros factores como sexo, raza, nacionalidad y condición. Entre estos enfermos, al igual que en los EEUU, existe un amplio grupo de varones homosexuales.


Tchéky Karyo es el Dr. Rozembaum

El Dr. Rozembaum escucha las quejas del director de su hospital. Está preocupado por la elevada afluencia de pacientes con SIDA a sus instalaciones, debido a que este médico francés comenzó a tratar los casos más especiales. El director tenía miedo de que su institución pudiera quedar marcada. Nuevamente nos topamos con los ancestrales prejuicios que infamaron en el pasado las humildes leproserías y los lazaretos para apestados...

En 1982, a uno de los pacientes del Dr. Rozembaum le fue practicada la biopsia de un ganglio linfático. Ésta fue remitida al Instituto Pasteur, donde el Dr. Luc Montagnier y su equipo identificaron el virus causante del SIDA, que desde entonces comenzó a conocerse como VIH (virus de la inmunodeficiencia humana). En 2008, el Dr. Montagnier y Francoise Barre-Sinoussi fueron galardonados con el Nobel de Medicina por este descubrimiento.


Luc Montagnier y Francoise Barre-Sinoussi

En la película, el veterano actor belga Patrick Bachau encarna al científico francés. Siguiendo la acción, el equipo investigador francés remitió muestras del nuevo retrovirus recién descubierto al Dr. Gallo y al Dr. Francis, del CDC. Desde la descripción clínica de los primeros casos de SIDA, en 1981, pasando por todo el estudio epidemiológico que trató de identificar la etiología y tipo de contagio de la enfermedad, hasta el descubrimiento del VIH en 1983, apenas transcurrieron dos años: un tiempo record para la investigación, una eternidad para tantos enfermos que perdieron la vida sin opción a un tratamiento... Simplemente recordemos que en aquellos fatídicos años, la mortalidad alcanzaba al 50% de los afectados, en tan corto espacio de tiempo...

El 4 de abril de 1984, las cifras de la epidemia son terribles: 4130 casos y 2937 defunciones. La película nos muestra la reunión que tuvo lugar en el Instituto Pasteur de París, en la que estuvieron presentes el Dr. Montagnier, el Dr. Francis, el Dr. Gallo, la Dra. Barre-Sinoussi (Nathalie Baye) y el Dr. Chermann (Ronald Guttman). Después del debate entre todos los investigadores, tomaron una decisión histórica: publicar tres artículos juntos en la prestigiosa revista "Science". El CDC realizaría el primero, sobre la serología del virus. El Dr. Gallo, el segundo, sobre los ácidos nucleicos, mientras el Dr. Montaignier y su equipo enfrentarían el tercero, sobre las proteínas.


Matthew Modine es el Dr. Don Francis

Pero el orgulloso Gallo quería todo el protagonismo para él y su equipo, en el que destacaba otro virólogo procedente de la antigua Checoslovaquia, el Dr. Mika Popovic (Alex Courtney), perteneciente al National Cancer Institute (NCI). 

En la realidad, el propio Popovic y la Dra. Suzanne Gartner describieron cómo el VIH era capaz de infectar las células cutáneas, si bien el contagio no se producía mediante el contacto directo con la piel del infectado. La presencia del virus en la células de Langerhans podría explicar por qué muchos pacientes no desarrollaban síntomas dermatológicos durante años, a pesar de haber sido infectados por el VIH.

El papel de Phil Burton (Dakin Matthews), congresista demócrata por California, resultó determinante en el reconocimiento de la necesidad de investigar las causas del SIDA en los EEUU, presentando un proyecto de ley específico para el abordaje de la enfermedad y de sus consecuencias. 


Ian McKellen es Bill Kraus

En la película, Burton es asesorado por el activista gay Bill Kraus, encarnado por  el actor británico Sir Ian McKellen, el archiconocido Gandalf de la saga de "El Señor de los Anillos" (Peter Jackson) y también el villano Magneto de "X-Men". En la década de los 80, Kraus desempeñó un papel crucial como enlace entre la comunidad homosexual de San Francisco y el Congreso norteamericano.

CINEFILIA

Kraus descubrió en su piel las huellas irrefutables de un sarcoma de Kaposi. En su consternación afirmaba sentirse como la protagonista de "Sadie Thompson" (Raoul Walsh, 1928), más conocida en España como "La frágil voluntad", película muda protagonizada por la inolvidable Gloria Swanson, en el papel de una mujer de pasado licencioso que trata de rehabilitarse y debe enfrentarse a falsas moralidades...



Como en los días felices, al lado del agonizante Bill Kraus se encuentra siempre presente su antigua pareja, Kico Govantes (BD Wong), un personaje que bien pudiera haber inspirado al del reivindicativo Miguel Álvarez (Antonio Banderas) en "Philadelphia" (Jonathan Demme, 1993), otro film antológico sobre el SIDA.



BOBBI CAMPBELL


La figura de este activista contra el SIDA tiene un papel particular dentro de la película; interpretado por el actor Donald Logue, Campbell estuvo entre los primeros homosexuales diagnosticados de sarcoma de Kaposi en San Francisco. Fue conocido como "El chico del póster", apareciendo en la portada de "Newsweek" junto a su pareja el 8 de agosto de 1983. Falleció en 1984 debido a las complicaciones de su patología. Simbolizó la lucha de todo el colectivo gay contra la ignorancia y la incomprensión que estigmatizaron a una parte no desdeñable de la ciudadanía.



Pero, a medida que la enfermedad avanzaba, fue dejando de ser un problema exclusivo de homosexuales masculinos y hemofílicos contagiados por sangre contaminada; el miedo a su propagación se extiende entre el estamento sanitario, los medios de comunicación, las autoridades políticas, las fuerzas de orden público y la población en general. Las imágenes de la televisión  de entonces mostraban a airados manifestantes que gritaban consignas y portaban pancartas: "¡SIDA, necesitamos investigación, no histeria!"

Las campañas de información se esforzaron en insistir, por ejemplo, en que el SIDA no se transmitía por la vía aérea, como las infecciones respiratorias...

En 1985, los bancos de sangre comenzaron a analizar las donaciones. En aquel momento, 28000 pacientes habían recibido transfusiones de sangre infectada por el VIH. Las saunas gay de San Francisco fueron clausuradas en ese mismo año. Así finaliza esta película...

CINEFILIA

Una mención destacada para la música original del prolífico compositor Carter Burwell, cuya tristeza acompaña las escenas más solitarias y reflexivas del Dr. Don Francis...

Y para aquellos interesados, aquí les dejamos la versión completa del telefilm, en su formato original... 




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24 jun 12 EL EXPERIMENTO TUSKEGEE



"Al que se defina racialmente como otro será relegado a una segunda clase de ciudadano o - incluso - no será considerado como un ciudadano, aunque se le considere parte esencial de la sociedad, de la cual depende su bienestar económico..."

Joan Antón Mellón (coordinador). "Las ideas políticas en el siglo XXI". Ariel Ciencia Política. 2002



En 1865, Claude Bernard, catedrático de fisiología de la Sorbona de París, manifestaba que los médicos nunca deberían llevar a cabo experimentos con seres humanos si éstos pudieran producirles algún tipo de daño, a pesar que los resultados fueran beneficiosos para la ciencia o para la salud de los demás...

En 1944, investigadores pertenecientes al PHS (Public Health Service) de los EEUU intentaron infectar con Neisseria gonorhoeae a un grupo de prisioneros de la Penitenciaria Federal de Terre Haute, en Indiana. Al parecer, este estudio se abandonó ante las dificultades encontradas para inocular el germen a los voluntarios a través de la uretra, si bien los resultados fueron publicados por J.F. Mahoney y sus colaboradores en el artículo "Experimental gonococcic urethritis in human volunteers" en un número de la desaparecida American Journal of Syphilis, Gonorrhea and Venereal Diseases (1946; 30: 1 - 39). 





Pero estas investigaciones no se detuvieron aquí...

Entre 1946 y 1948 comenzaron en Guatemala los “experimentos del diablo”, como todavía los definen los afectados por aquellas atrocidades inconcebibles que se cometieron contra su salud e integridad personales por un grupo de médicos norteamericanos capitaneados por el deleznable Dr. John C. Cutler, bajo el amparo y el beneplácito de la administración sanitaria norteamericana.




Sin preceptiva información ni el consentimiento previo, aquellos “investigadores” inocularon por vía parenteral gonorrea y sífilis a 696 personas (campesinos, soldados, enfermos mentales, prostitutas e incluso niñas de un hospicio) con la intención de comprobar la eficacia de la penicilina en el tratamiento de ambas enfermedades venéreas.






Nadie se preocupó por su suerte durante décadas, hasta que recientemente la historiadora Susan Reverby sacó a la luz los resultados de semejante escándalo médico.




El siniestro Dr. Cutler también estuvo implicado en otro estudio llevado a cabo durante 1953 con 62 reclusos “voluntarios” que fueron reclutados en la mítica prisión de Sing Sing (Nueva York), que a su vez también fueron infectados con el Treponema pallidum.


Uno de los escasos retratos del Dr. John Charles Cutler (1915 - 2003)


Resulta ciertamente paradójico que mientras en los EEUU tenían lugar este tipo de ensayos, el 20 de agosto de 1947 se publicaba el Código de Nuremberg, texto emanado de los juicios celebrados contra la barbarie nazi al término de la 2ª Guerra Mundial.

Recoge los principios básicos de la experimentación médica con seres humanos. Los diez puntos del código, en resumen, obligan a considerar: 

- el consentimiento voluntario, 
- el beneficio para la sociedad, 
- la justificación del experimento,
- el evitar el sufrimiento físico y mental innecesario, 
- las consecuencias mortales y futuras discapacidades, 
- el grado de riesgo, 
- la protección del sujeto, 
- la cualificación profesional de los investigadores, 
- la posibilidad de abandono del estudio en cualquier momento 
- la posibilidad de suspender el estudio por parte del investigador.




Cartel de "El juicio de Nuremberg" (Stanley Kramer, 1961)



Viajemos ahora en el tiempo unos cuantos años atrás, más concretamente a 1932. En el Hospital de Tuskegee, Condado de Macon (Alabama), se puso en marcha un estudio clínico promovido por los servicios de salud americanos. Su finalidad era conocer la evolución de la sífilis no tratada en un grupo de 399 aparceros afroamericanos, la mayoría pobres y analfabetos, que fueron vilmente engañados para participar en la investigación. 

Entre otros títulos rimbombantes fue denominado "Estudio Tuskegee sobre la sífilis no tratada en varones negros" y representa probablemente una de las investigaciones médicas más infames realizadas en la historia de los EEUU. Con la finalidad de cotejar la evolución de estos desafortunados, se diseñó un grupo control formado a su vez por 201 varones sanos. Para reclutar a los participantes se les informó que tenían mala sangre...

Pero, ¿cómo pudo cometerse y consentirse semejante inmoralidad?






En 1928, E. Bruusgaard había publicado los resultados de un estudio retrospectivo llevado a cabo en Oslo (Noruega) sobre la evolución de la sífilis en un grupo de enfermos varones de raza blanca. En los EEUU existía el temor de que las enfermedades endémicas en el colectivo afroamericano pudieran afectar al resto del pais. 




El estudio de Tuskegee pretendía ser prospectivo, y en principio iba a contar con un periodo de observación de 6 - 8 meses, tras el cual, los enfermos recibirían la terapia estándar de la época incluyendo Salvarsan® (arsfenamina, un derivado del arsénico) y tratamiento tópico a base de pomadas mercuriales y bismuto. Todo ello contaría con el soporte económico del fondo filantrópico Julius Rosenwald, y se eligió el área de influencia del Instituto Tuskegee creado por el legendario Booker T. Washington. Los reveses económicos provocado por la crisis bursátil de 1929 provocaron la retirada paulatina del mecenazgo, aunque los responsables decidieron continuar con el experimento. 

Estos son sus nombres y apellidos:


  • Dr. Eugene Dibble, afroamericano, director médico del hospital John Andrew del Instituto Tuskegee.
  • Dr. Taliaferro "Tolliver" Clark, el investigador inicial, que pronto abandonó el proyecto cuando desapareció el soporte económico necesario para garantizar el tratamiento adecuado a los enfermos.
  • Dr. Oliver C. Wenger, director de la clínica de enfermedades venéreas del PHS en Hot Springs (Arkansas) y entusiasta en la investigación de la sífilis en las comunidades de color; reclutó mediante engaño a las cobayas humanas en el Condado de Macon y permaneció como asesor del estudio aun cuando éste observaba la evolución de la enfermedad sin tratamiento.
  • Dr. Kario Von Pereira-Bailey, responsable de los primeros exámenes clínicos.
  • Dr. Raymond H. Vonderlehr, ayudante de Clark y Wenger, y sucesor de Von Pereira-Bailey al frente del protocolo. Realizó punciones lumbares a los enfermos para ver la progresión neuronal de la sífilis. Para obtener el consentimiento de los pacientes, empleó también métodos fraudulentos. Se jubiló en 1943 ocupando el cargo de director de la Sección de Enfermedades Venéreas del PHS.
  • Dr. John R. Heller, sucesor del anterior, y que incomprensiblemente siguió adelante con el estudio a pesar de que la penicilina había demostrado su utilidad en el tratamiento de la sífilis.
  • Enfermera Eunice Rivers, afroamericana, asistente del jefe de la investigación y único personal directivo que trabajó en el estudio durante sus 40 años de existencia.


La enfermera Eunice Rivers tomando notas


HISTORIA DE UNA INFAMIA

"The damage done by the Tuskegee Syphilis Study is much deeper than the wounds any of us may have suffered"
Herman Shaw, 1997



Herman Shaw fue uno de los pocos supervivientes de aquella infamia. En enero de 1930, la Fundación Julius Rosenwald decidió patrocinar un programa para el tratamiento de la sífilis que debía durar un año. Simplemente recordar que en 1930 existía para esta enfermedad un tratamiento "clásico" y estandarizado...

Como veíamos anteriormente, en octubre de 1932 el PHS inició un estudio para evaluar la evolución de la sífilis no tratada en el condado de Macon (Alabama). Los primeros resultados fueron publicados en 1936, al que siguieron 12 publicaciones posteriores.





En 1943 comenzó a emplearse penicilina en el tratamiento de esta patología. A pesar de ello, este antibiótico no se administró a los participantes en el estudio Tuskegee. Paradójicamente, los servicios sanitarios públicos norteamericanos lanzaron simultáneamente campañas de información alertando a la población sobre los peligros de la enfermedad no tratada...






El Código de Nuremberg databa de 1947. Aún así, en 1958 el PHS fue capaz de entregar a cada uno de los participantes en el ensayo un certificado de reconocimiento acompañado de ¡25 dólares! (10 en la película), apenas un billete por cada año de sufrimiento desde el inicio del estudio...




Tratando de infundirle ánimo, en una escena de la película podemos constatar cómo la enfermera Evers le muestra a uno de los pacientes, prácticamente moribundo, su certificado de reconocimiento...


En 1964 la Asociación Médica Mundial promulgó la Declaración de Helsinki como propuesta de principios éticos inexcusables en cualquier investigación médica con seres humanos.

Pero habría que aguardar hasta 1968 para escuchar las primeras voces críticas alzándose contra el estudio Tuskegee, como por ejemplo la de Peter Buxtun, epidemiólogo del PHS especializado en enfermedades venéreas.


En 1965, habiendo sido contratado para entrevistar a este tipo de pacientes, conoció por casualidad la existencia del funesto experimento del condado de Macon; inmediatamente, dirigió sus protestas a los responsables de la División de Enfermedades Venéreas del PHS, que fueron rechazadas al considerarse que el estudio todavía permanecía abierto... 





Para mayor asombro y vergüenza, en febrero de 1969 un comité de los CDC (Centers of Disease Control and Prevention), decidió continuar con el experimento, ¡con tan solo un voto en contra!...

El 25 de julio de 1972 se produjo una "interesada" filtración a la prensa (revelada por el propio Buxtun) que puso en conocimiento de la opinión pública y de la sociedad en general estas inmorales investigaciones.





Buxtun proporcionó la información a Jean Heller, del Washington Star


Pero esta historia tampoco termina aquí...

En agosto de 1972, el Departamento de Estado de Salud, Educación y Bienestar (HEW) designó una comisión para la revisión del estudio. Tal y como se nos muestra en esta ficción cinematográfica, entre febrero y marzo de 1973 el Senado norteamericano realmente inició una audiencia sobre el caso, mientras que el propio HEW publicaba unas nuevas guías sobre la investigación con humanos.




Peter Buxton



A partir de entonces comenzó la disputa legal y política, primero presentando una demanda ante el estado en nombre de los afectados por un valor de 1.8 billones de dólares, más tarde con la rúbrica de un acuerdo con los damnificados que estableció una pensión de 37000 dólares para cada uno de los supervivientes y de 15000 para los herederos de los fallecidos, hasta que el 16 de marzo de 1997, el presidente Bill Clinton, en nombre de la nación, pidió publicamente perdón a todos los afectados. 


LA PELÍCULA

"El experimento Tuskegee" (Joseph Sargent, 1977) está basada en esta historia real. El guión de la obra teatral fue obra del Dr. David Feldshuh y la adaptación para la TV la realizó Walter Bernstein. El drama escrito por el polifacético Dr. Feldshuh había sido finalista del Premio Pulitzer en 1992, y la adaptación de Bernstein premiada con cuatro Emmy y un Golden Globe. Este drama ha sido representado exitosamente en varias ocasiones sobre los escenarios teatrales.



El argumento de este film se narra en forma de flashback por una envejecida enfermera, Eunice Evers (interpretada por la prolífica Alfre Woodard) a la que escuchamos recitar unos versos del juramento de Florence Nightingale, la madre de la enfermería moderna.




Florence Nightingale (1820 - 1910)



Los créditos iniciales de la película recogen el pensamiento general existente en 1932, hace apenas un siglo, respecto a la salud de los hombres y mujeres afroamericanos en los EEUU. La lógica irracional imperante al respecto era capaz de afirmar que este colectivo era biológicamente inferior a los blancos simplemente porque enfermaba con mayor frecuencia, sin tener en consideración otros factores sociales y económicos. Como corolario de este argumento racista, se infería que el personal sanitario afroamericano era incapaz de mejorar la salud de su colectivo.

Laurence Fishburne (también productor ejecutivo de este film) es Caleb Humphries, el protagonista masculino de "El experimento Tuskegge". Tal vez fuese elegido para este papel al haber interpretado anteriormente a Hannibal Lee, uno de los ases de la aviación norteamericana en "The Tuskegee airmen" (Robert Markowitz, 1995), telefilm que narra las aventuras de un grupo de pilotos afroamericanos durante la 2ª Guerra Mundial.





La película comienza con unas imágenes generales de la vida cotidiana de las gentes de color en el sur de los EEUU: la recolección del algodón, sus humildes hogares, sus miserias... Como fondo musical escuchamos las notas de "Show me Lord", un emotivo gospel de Charles Bernstein acariciado por la voz de Carmen Twillie.

En marzo de 1973, la enfermera Eunice Evers se sienta ante la comisión de investigación puesta en marcha por el Subcomité de Salud del Senado norteamericano para investigar el estudio médico no terapéutico más largo de la historia (1932 - 1972). El veterano E.G. Marshall interpretó al presidente de esta comisión, recordado actor por interpretación del Jurado nº4 en la impecable "Doce hombres sin piedad" (Sidney Lumet, 1957).




E.G. Marshall, el único con americana, en 
"Doce hombres sin piedad"



La declaración de la enfermera servirá como armazón para ensamblar el resto de la narración cinematográfica. De esta manera, conocemos al Dr. Sam Brodus (Joe Morton), su supervisor, al que ella tiene en gran consideración. Para demostrar este respeto, aunque la película está bien ambientada, somos testigos de un hecho sorprendente: el Dr. Brodus evacua un derrame pericárdico empleando una punción a través del esternón en unas circunstancias asistenciales nada ortodoxas. Sin embargo, el alivio del joven paciente moribundo resultó inmediato.

El Dr. Douglas (Craig Sheffer), un médico militar con uniforme de la Marina (semejante al que quizás lució en sus días el Dr. "Tolliver" Clark), arriba a Tuskegee con la intención de comenzar un estudio sobre la sífilis en aquel condado sureño, entonces considerado una zona de alta prevalencia de la enfermedad. Comenta con el Dr. Brodus y con la enfermera Evers la disposición de unos fondos donados por una institución benéfica de Chicago, tal y como ocurrió en la realidad con el fondo filantrópico Julius Rosenwald.

Desde un primer instante percibimos el planteamiento racista de las investigaciones, al gozar la sífilis de la consideración de "enfermedad de negros" por parte de la administración nacional sanitaria, probablemente condicionada por la especial promiscuidad sexual de este colectivo.

También quedan claras las intenciones de la enfermera Evers cuando decide aceptar su responsabilidad en el estudio, entendiendo que esto podría beneficiar a la deprimida comunidad de color de Tuskegee al reportarles especiales mejoras en su atención social y sanitaria.


La enfermera comienza a visitar a los capataces, a los aparceros y a sus familias, con la intención de explicarles las supuestas ventajas del estudio. A buen seguro, para ellos resultaría mucho más fácil confiar en alguien de sus misma raza. De esta manera dio comienzo la farsa de la "mala sangre" (Bad blood). Los posibles candidatos, en aquellos momentos libres de los síntomas de la enfermedad, desconfiaron inicialmente de aquella paisana que les ofrecía asistencia sanitaria de forma gratuita (asistencia médica, análisis, comidas...). Pero Eunice Evers era harto persistente... y convincente.

El personaje de su padre, el Sr. Evers (Ossie Davis) actúa como una especie de catalizador de sus emociones y sus dudas, como una bondadosa voz de su conciencia...


En su antigua escuela rural reclutó a los primeros candidatos: el risueño y danzarín Willie Johnson (Obba Babatundé), al receloso Hodman Bryan (Von Coulter), al veterano Ben Washington (Thom Gosser Jr.) y por supuesto a su antiguo compañero de clase Caleb Humphries (Laurence Fishburne), con el que acabará viviendo una historia de amor en la ficción cinematográfica...

CINEFILIA

Nos gustaría destacar en este film las escenas ambientadas en los viejos honky tonks y barrelhouses, donde la cerveza y el alcohol casero se servían generosamente mientras los parroquianos danzaban al ritmo del blues y el boogie woogie.



En círculo, con animada música swing de fondo, observamos cómo los hombres infectados se aplican unos a los otros las pomadas mercuriales sobre el dorso. Recordemos que durante casi 500 años, desde el 1500 hasta mediados del siglo XX, el tratamiento de la sífilis dependía del mercurio, bien fuese empleando la vía tópica (el famoso ungüento gris, elaborada a base del metal y manteca de benjui), la vía oral (calomelano o tabletas) o mediante inyecciones, fricciones o fumigaciones.


En la película, un grupo de altos oficiales médicos de la Marina de los EEUU se reúne con el Dr. Brodus para comentar los resultados del estudio del Dr. Bruusgaard y para proponerle que continue con las investigaciones en el Hospital de Tuskegee, pero sin los fondos necesarios para el tratamiento... 


De esta despiadada manera trataban de aprovechar el trabajo realizado hasta entonces intentando comparar los resultados obtenidos en hombres de color con los del estudio noruego. Pero el asunto se les escapó de las manos y se transformó en el experimento no terapéutico más largo realizado con seres humanos en la historia de la medicina.

Algunos pacientes, como Willie Johnson, son sometidos a dolorosas punciones lumbares con el único objetivo de investigar la presencia de espiroquetas en su líquido cefalorraquídeo. Para los que van falleciendo, la enfermera Evers reclama un modesto seguro que permita sufragar los gastos del entierro...



Ben Washington sucumbirá a la enfermedad en la soledad del hospital de Tuskegee, Hodman Bryan morirá demente y el infortunado bailarín Willie Johnson sufrirá las consecuencias de una tabes dorsal, con dolor intenso, parestesias en sus piernas y una particular manera de deambular, la marcha tabética (ataxia locomotriz), producida por la lenta y progresiva degeneración sifilítica de los cordones nerviosos posteriores de la médula espinal.






La película se permite una licencia que no ocurrió en la realidad; la enfermera protagonista, conociendo la efectividad de la penicilina en el tratamiento de la sífilis, hurta la medicación de la farmacia hospitalaria para administrársela a sus amigos enfermos...


El Dr. Douglas, para evitar que los pacientes incluidos en el estudio Tuskegee llegaran a ser tratados con penicilina, desvirtuó la información sobre los posibles efectos secundarios, como alergias y peligrosas reacciones medicamentosas, hoy en día conocidas como la reacción de Jarish - Herxheimer: fiebre aguda con escalofríos, nauseas, malestar general, cefalea, mialgias y artralgias, más frecuente en pacientes con sífilis primaria o secundaria y que se produce por la destrucción masiva de las espiroquetas (que de esta forma vierten sus toxinas al torrente circulatorio) provocada por la penicilina o el Salvarsan®. No suele durar más de 24 horas y es tanto más intensa cuanto mayor es la infección.


El dermatólogo alemán Karl Herxheimer (1861 - 1942) había descrito también este tipo de reacciones en los sifilíticos tratados con mercurio.






En la ficción, Eunice Evers llegó incluso a sacrificar su felicidad al lado de Caleb Humphries en Chicago para continuar con el estudio Tuskegee, algo ciertamente difícil de comprender. Cuando uno de los senadores de la comisión le preguntó por qué siguió colaborando en el estudio, aun sabiendo que la penicilina que le negaba a sus pacientes y amigos podía ser eficaz para su tratamiento, ella respondió que para demostrar que no existen diferencias entre los enfermos, sean de la raza que sean. Ésta es la moraleja de esta película. 


En 1972, al finalizar el estudio tras 40 largos años de duración, solamente estaban vivos 74 individuos; 28 de los 400 iniciales habían fallecido directamente de la sífilis, y otro centenar lo había hecho a causa de las complicaciones de esta enfermedad. 40 de sus esposas se infectaron durante este periodo y 90 niños nacidos de estas uniones lo hicieron con sífilis congénita. A pesar de todo ninguno de los investigadores o responsables del estudio llegó jamás a ser sancionado o inhabilitado...


EL FUTURO


Muchos estudiosos han concentrado sus esfuerzos en este polémico experimento. La Dra. Vanessa Northington Gamble, del Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, ha realizado un pormenorizado análisis del Experimento Tuskegee y sus desafortunadas secuelas, que puede consultarse en el vínculo siguiente:




Las consecuencias del mismo han provocado que la población afroamericana repudie la colaboración sanitaria en varios aspectos:

   - Rechazo a colaborar en ensayos clínicos.
   - Remisos a participar en los programas de prevención del SIDA.
   - Oposición de los toxicómanos a las campañas de intercambio de jeringuillas.
   - Desconfianza a la hora de donar órganos. 





Recordemos que tanta aprensión por parte de esta minoría étnica se justifica por una serie de graves injusticias médicas padecidas a lo largo de la historia, como los experimentos en la etapa de la esclavitud, la profanación de tumbas después de la Guerra de Secesión o los ancestrales temores que despertaban en ellos a principios del siglos XX cualquier tipo de hospitalización.







La percepción que los afroamericanos tienen de su asistencia sanitaria no es muy favorable, peor que la de los latinos y muy inferior a la de la población de raza caucásica, y además, piensan que serán siempre peor tratados debido a prejuicios raciales. 


Un porcentaje nada desdeñable de este grupo racial todavía sospecha que pueden ser tratados como sujetos de experimentación sin su consentimiento, cuando demanden la asistencia de su propio sistema sanitario.


Tampoco resulta de extrañar, pues a finales de los años 90 varios informes oficiales del Departamento de Defensa de los EEUU revelaron que en la década de los 40 se realizaron experimentos con radiactividad empleando como cobayas humanas a soldados norteamericanos, esquimales de Alaska, discapacitados psíquicos de color y a objetores de conciencia pertenecientes a la comunidad Amish, a los que les fueron suministrados alimentos contaminados radiactivamente.







Harrison Ford (John Book) y Kelly McGillis (Rachel)
en "Único testigo" (Peter Weir, 1985)
un thriller ambientado en una comunidad Amish...



En el caso particular de los afroamericanos, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati (Ohio) se le aplicó radiación total de forma indiscriminada a pacientes de cáncer mayoritariamente de color y con bajos coeficientes intelectuales.




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24 jun 12 EL EXPERIMENTO TUSKEGEE



"Al que se defina racialmente como otro será relegado a una segunda clase de ciudadano o - incluso - no será considerado como un ciudadano, aunque se le considere parte esencial de la sociedad, de la cual depende su bienestar económico..."

Joan Antón Mellón (coordinador). "Las ideas políticas en el siglo XXI". Ariel Ciencia Política. 2002



En 1865, Claude Bernard, catedrático de fisiología de la Sorbona de París, manifestaba que los médicos nunca deberían llevar a cabo experimentos con seres humanos si éstos pudieran producirles algún tipo de daño, a pesar que los resultados fueran beneficiosos para la ciencia o para la salud de los demás...

En 1944, investigadores pertenecientes al PHS (Public Health Service) de los EEUU intentaron infectar con Neisseria gonorhoeae a un grupo de prisioneros de la Penitenciaria Federal de Terre Haute, en Indiana. Al parecer, este estudio se abandonó ante las dificultades encontradas para inocular el germen a los voluntarios a través de la uretra, si bien los resultados fueron publicados por J.F. Mahoney y sus colaboradores en el artículo "Experimental gonococcic urethritis in human volunteers" en un número de la desaparecida American Journal of Syphilis, Gonorrhea and Venereal Diseases (1946; 30: 1 - 39). 





Pero estas investigaciones no se detuvieron aquí...

Entre 1946 y 1948 comenzaron en Guatemala los “experimentos del diablo”, como todavía los definen los afectados por aquellas atrocidades inconcebibles que se cometieron contra su salud e integridad personales por un grupo de médicos norteamericanos capitaneados por el deleznable Dr. John C. Cutler, bajo el amparo y el beneplácito de la administración sanitaria norteamericana.




Sin preceptiva información ni el consentimiento previo, aquellos “investigadores” inocularon por vía parenteral gonorrea y sífilis a 696 personas (campesinos, soldados, enfermos mentales, prostitutas e incluso niñas de un hospicio) con la intención de comprobar la eficacia de la penicilina en el tratamiento de ambas enfermedades venéreas.






Nadie se preocupó por su suerte durante décadas, hasta que recientemente la historiadora Susan Reverby sacó a la luz los resultados de semejante escándalo médico.




El siniestro Dr. Cutler también estuvo implicado en otro estudio llevado a cabo durante 1953 con 62 reclusos “voluntarios” que fueron reclutados en la mítica prisión de Sing Sing (Nueva York), que a su vez también fueron infectados con el Treponema pallidum.


Uno de los escasos retratos del Dr. John Charles Cutler (1915 - 2003)


Resulta ciertamente paradójico que mientras en los EEUU tenían lugar este tipo de ensayos, el 20 de agosto de 1947 se publicaba el Código de Nuremberg, texto emanado de los juicios celebrados contra la barbarie nazi al término de la 2ª Guerra Mundial.

Recoge los principios básicos de la experimentación médica con seres humanos. Los diez puntos del código, en resumen, obligan a considerar: 

- el consentimiento voluntario, 
- el beneficio para la sociedad, 
- la justificación del experimento,
- el evitar el sufrimiento físico y mental innecesario, 
- las consecuencias mortales y futuras discapacidades, 
- el grado de riesgo, 
- la protección del sujeto, 
- la cualificación profesional de los investigadores, 
- la posibilidad de abandono del estudio en cualquier momento 
- la posibilidad de suspender el estudio por parte del investigador.




Cartel de "El juicio de Nuremberg" (Stanley Kramer, 1961)



Viajemos ahora en el tiempo unos cuantos años atrás, más concretamente a 1932. En el Hospital de Tuskegee, Condado de Macon (Alabama), se puso en marcha un estudio clínico promovido por los servicios de salud americanos. Su finalidad era conocer la evolución de la sífilis no tratada en un grupo de 399 aparceros afroamericanos, la mayoría pobres y analfabetos, que fueron vilmente engañados para participar en la investigación. 

Entre otros títulos rimbombantes fue denominado "Estudio Tuskegee sobre la sífilis no tratada en varones negros" y representa probablemente una de las investigaciones médicas más infames realizadas en la historia de los EEUU. Con la finalidad de cotejar la evolución de estos desafortunados, se diseñó un grupo control formado a su vez por 201 varones sanos. Para reclutar a los participantes se les informó que tenían mala sangre...

Pero, ¿cómo pudo cometerse y consentirse semejante inmoralidad?






En 1928, E. Bruusgaard había publicado los resultados de un estudio retrospectivo llevado a cabo en Oslo (Noruega) sobre la evolución de la sífilis en un grupo de enfermos varones de raza blanca. En los EEUU existía el temor de que las enfermedades endémicas en el colectivo afroamericano pudieran afectar al resto del pais. 




El estudio de Tuskegee pretendía ser prospectivo, y en principio iba a contar con un periodo de observación de 6 - 8 meses, tras el cual, los enfermos recibirían la terapia estándar de la época incluyendo Salvarsan® (arsfenamina, un derivado del arsénico) y tratamiento tópico a base de pomadas mercuriales y bismuto. Todo ello contaría con el soporte económico del fondo filantrópico Julius Rosenwald, y se eligió el área de influencia del Instituto Tuskegee creado por el legendario Booker T. Washington. Los reveses económicos provocado por la crisis bursátil de 1929 provocaron la retirada paulatina del mecenazgo, aunque los responsables decidieron continuar con el experimento. 

Estos son sus nombres y apellidos:


  • Dr. Eugene Dibble, afroamericano, director médico del hospital John Andrew del Instituto Tuskegee.
  • Dr. Taliaferro "Tolliver" Clark, el investigador inicial, que pronto abandonó el proyecto cuando desapareció el soporte económico necesario para garantizar el tratamiento adecuado a los enfermos.
  • Dr. Oliver C. Wenger, director de la clínica de enfermedades venéreas del PHS en Hot Springs (Arkansas) y entusiasta en la investigación de la sífilis en las comunidades de color; reclutó mediante engaño a las cobayas humanas en el Condado de Macon y permaneció como asesor del estudio aun cuando éste observaba la evolución de la enfermedad sin tratamiento.
  • Dr. Kario Von Pereira-Bailey, responsable de los primeros exámenes clínicos.
  • Dr. Raymond H. Vonderlehr, ayudante de Clark y Wenger, y sucesor de Von Pereira-Bailey al frente del protocolo. Realizó punciones lumbares a los enfermos para ver la progresión neuronal de la sífilis. Para obtener el consentimiento de los pacientes, empleó también métodos fraudulentos. Se jubiló en 1943 ocupando el cargo de director de la Sección de Enfermedades Venéreas del PHS.
  • Dr. John R. Heller, sucesor del anterior, y que incomprensiblemente siguió adelante con el estudio a pesar de que la penicilina había demostrado su utilidad en el tratamiento de la sífilis.
  • Enfermera Eunice Rivers, afroamericana, asistente del jefe de la investigación y único personal directivo que trabajó en el estudio durante sus 40 años de existencia.


La enfermera Eunice Rivers tomando notas


HISTORIA DE UNA INFAMIA

"The damage done by the Tuskegee Syphilis Study is much deeper than the wounds any of us may have suffered"
Herman Shaw, 1997



Herman Shaw fue uno de los pocos supervivientes de aquella infamia. En enero de 1930, la Fundación Julius Rosenwald decidió patrocinar un programa para el tratamiento de la sífilis que debía durar un año. Simplemente recordar que en 1930 existía para esta enfermedad un tratamiento "clásico" y estandarizado...

Como veíamos anteriormente, en octubre de 1932 el PHS inició un estudio para evaluar la evolución de la sífilis no tratada en el condado de Macon (Alabama). Los primeros resultados fueron publicados en 1936, al que siguieron 12 publicaciones posteriores.





En 1943 comenzó a emplearse penicilina en el tratamiento de esta patología. A pesar de ello, este antibiótico no se administró a los participantes en el estudio Tuskegee. Paradójicamente, los servicios sanitarios públicos norteamericanos lanzaron simultáneamente campañas de información alertando a la población sobre los peligros de la enfermedad no tratada...






El Código de Nuremberg databa de 1947. Aún así, en 1958 el PHS fue capaz de entregar a cada uno de los participantes en el ensayo un certificado de reconocimiento acompañado de ¡25 dólares! (10 en la película), apenas un billete por cada año de sufrimiento desde el inicio del estudio...




Tratando de infundirle ánimo, en una escena de la película podemos constatar cómo la enfermera Evers le muestra a uno de los pacientes, prácticamente moribundo, su certificado de reconocimiento...


En 1964 la Asociación Médica Mundial promulgó la Declaración de Helsinki como propuesta de principios éticos inexcusables en cualquier investigación médica con seres humanos.

Pero habría que aguardar hasta 1968 para escuchar las primeras voces críticas alzándose contra el estudio Tuskegee, como por ejemplo la de Peter Buxtun, epidemiólogo del PHS especializado en enfermedades venéreas.


En 1965, habiendo sido contratado para entrevistar a este tipo de pacientes, conoció por casualidad la existencia del funesto experimento del condado de Macon; inmediatamente, dirigió sus protestas a los responsables de la División de Enfermedades Venéreas del PHS, que fueron rechazadas al considerarse que el estudio todavía permanecía abierto... 





Para mayor asombro y vergüenza, en febrero de 1969 un comité de los CDC (Centers of Disease Control and Prevention), decidió continuar con el experimento, ¡con tan solo un voto en contra!...

El 25 de julio de 1972 se produjo una "interesada" filtración a la prensa (revelada por el propio Buxtun) que puso en conocimiento de la opinión pública y de la sociedad en general estas inmorales investigaciones.





Buxtun proporcionó la información a Jean Heller, del Washington Star


Pero esta historia tampoco termina aquí...

En agosto de 1972, el Departamento de Estado de Salud, Educación y Bienestar (HEW) designó una comisión para la revisión del estudio. Tal y como se nos muestra en esta ficción cinematográfica, entre febrero y marzo de 1973 el Senado norteamericano realmente inició una audiencia sobre el caso, mientras que el propio HEW publicaba unas nuevas guías sobre la investigación con humanos.




Peter Buxton



A partir de entonces comenzó la disputa legal y política, primero presentando una demanda ante el estado en nombre de los afectados por un valor de 1.8 billones de dólares, más tarde con la rúbrica de un acuerdo con los damnificados que estableció una pensión de 37000 dólares para cada uno de los supervivientes y de 15000 para los herederos de los fallecidos, hasta que el 16 de marzo de 1997, el presidente Bill Clinton, en nombre de la nación, pidió publicamente perdón a todos los afectados. 


LA PELÍCULA

"El experimento Tuskegee" (Joseph Sargent, 1977) está basada en esta historia real. El guión de la obra teatral fue obra del Dr. David Feldshuh y la adaptación para la TV la realizó Walter Bernstein. El drama escrito por el polifacético Dr. Feldshuh había sido finalista del Premio Pulitzer en 1992, y la adaptación de Bernstein premiada con cuatro Emmy y un Golden Globe. Este drama ha sido representado exitosamente en varias ocasiones sobre los escenarios teatrales.



El argumento de este film se narra en forma de flashback por una envejecida enfermera, Eunice Evers (interpretada por la prolífica Alfre Woodard) a la que escuchamos recitar unos versos del juramento de Florence Nightingale, la madre de la enfermería moderna.




Florence Nightingale (1820 - 1910)



Los créditos iniciales de la película recogen el pensamiento general existente en 1932, hace apenas un siglo, respecto a la salud de los hombres y mujeres afroamericanos en los EEUU. La lógica irracional imperante al respecto era capaz de afirmar que este colectivo era biológicamente inferior a los blancos simplemente porque enfermaba con mayor frecuencia, sin tener en consideración otros factores sociales y económicos. Como corolario de este argumento racista, se infería que el personal sanitario afroamericano era incapaz de mejorar la salud de su colectivo.

Laurence Fishburne (también productor ejecutivo de este film) es Caleb Humphries, el protagonista masculino de "El experimento Tuskegge". Tal vez fuese elegido para este papel al haber interpretado anteriormente a Hannibal Lee, uno de los ases de la aviación norteamericana en "The Tuskegee airmen" (Robert Markowitz, 1995), telefilm que narra las aventuras de un grupo de pilotos afroamericanos durante la 2ª Guerra Mundial.





La película comienza con unas imágenes generales de la vida cotidiana de las gentes de color en el sur de los EEUU: la recolección del algodón, sus humildes hogares, sus miserias... Como fondo musical escuchamos las notas de "Show me Lord", un emotivo gospel de Charles Bernstein acariciado por la voz de Carmen Twillie.

En marzo de 1973, la enfermera Eunice Evers se sienta ante la comisión de investigación puesta en marcha por el Subcomité de Salud del Senado norteamericano para investigar el estudio médico no terapéutico más largo de la historia (1932 - 1972). El veterano E.G. Marshall interpretó al presidente de esta comisión, recordado actor por interpretación del Jurado nº4 en la impecable "Doce hombres sin piedad" (Sidney Lumet, 1957).




E.G. Marshall, el único con americana, en 
"Doce hombres sin piedad"



La declaración de la enfermera servirá como armazón para ensamblar el resto de la narración cinematográfica. De esta manera, conocemos al Dr. Sam Brodus (Joe Morton), su supervisor, al que ella tiene en gran consideración. Para demostrar este respeto, aunque la película está bien ambientada, somos testigos de un hecho sorprendente: el Dr. Brodus evacua un derrame pericárdico empleando una punción a través del esternón en unas circunstancias asistenciales nada ortodoxas. Sin embargo, el alivio del joven paciente moribundo resultó inmediato.

El Dr. Douglas (Craig Sheffer), un médico militar con uniforme de la Marina (semejante al que quizás lució en sus días el Dr. "Tolliver" Clark), arriba a Tuskegee con la intención de comenzar un estudio sobre la sífilis en aquel condado sureño, entonces considerado una zona de alta prevalencia de la enfermedad. Comenta con el Dr. Brodus y con la enfermera Evers la disposición de unos fondos donados por una institución benéfica de Chicago, tal y como ocurrió en la realidad con el fondo filantrópico Julius Rosenwald.

Desde un primer instante percibimos el planteamiento racista de las investigaciones, al gozar la sífilis de la consideración de "enfermedad de negros" por parte de la administración nacional sanitaria, probablemente condicionada por la especial promiscuidad sexual de este colectivo.

También quedan claras las intenciones de la enfermera Evers cuando decide aceptar su responsabilidad en el estudio, entendiendo que esto podría beneficiar a la deprimida comunidad de color de Tuskegee al reportarles especiales mejoras en su atención social y sanitaria.


La enfermera comienza a visitar a los capataces, a los aparceros y a sus familias, con la intención de explicarles las supuestas ventajas del estudio. A buen seguro, para ellos resultaría mucho más fácil confiar en alguien de sus misma raza. De esta manera dio comienzo la farsa de la "mala sangre" (Bad blood). Los posibles candidatos, en aquellos momentos libres de los síntomas de la enfermedad, desconfiaron inicialmente de aquella paisana que les ofrecía asistencia sanitaria de forma gratuita (asistencia médica, análisis, comidas...). Pero Eunice Evers era harto persistente... y convincente.

El personaje de su padre, el Sr. Evers (Ossie Davis) actúa como una especie de catalizador de sus emociones y sus dudas, como una bondadosa voz de su conciencia...


En su antigua escuela rural reclutó a los primeros candidatos: el risueño y danzarín Willie Johnson (Obba Babatundé), al receloso Hodman Bryan (Von Coulter), al veterano Ben Washington (Thom Gosser Jr.) y por supuesto a su antiguo compañero de clase Caleb Humphries (Laurence Fishburne), con el que acabará viviendo una historia de amor en la ficción cinematográfica...

CINEFILIA

Nos gustaría destacar en este film las escenas ambientadas en los viejos honky tonks y barrelhouses, donde la cerveza y el alcohol casero se servían generosamente mientras los parroquianos danzaban al ritmo del blues y el boogie woogie.



En círculo, con animada música swing de fondo, observamos cómo los hombres infectados se aplican unos a los otros las pomadas mercuriales sobre el dorso. Recordemos que durante casi 500 años, desde el 1500 hasta mediados del siglo XX, el tratamiento de la sífilis dependía del mercurio, bien fuese empleando la vía tópica (el famoso ungüento gris, elaborada a base del metal y manteca de benjui), la vía oral (calomelano o tabletas) o mediante inyecciones, fricciones o fumigaciones.


En la película, un grupo de altos oficiales médicos de la Marina de los EEUU se reúne con el Dr. Brodus para comentar los resultados del estudio del Dr. Bruusgaard y para proponerle que continue con las investigaciones en el Hospital de Tuskegee, pero sin los fondos necesarios para el tratamiento... 


De esta despiadada manera trataban de aprovechar el trabajo realizado hasta entonces intentando comparar los resultados obtenidos en hombres de color con los del estudio noruego. Pero el asunto se les escapó de las manos y se transformó en el experimento no terapéutico más largo realizado con seres humanos en la historia de la medicina.

Algunos pacientes, como Willie Johnson, son sometidos a dolorosas punciones lumbares con el único objetivo de investigar la presencia de espiroquetas en su líquido cefalorraquídeo. Para los que van falleciendo, la enfermera Evers reclama un modesto seguro que permita sufragar los gastos del entierro...



Ben Washington sucumbirá a la enfermedad en la soledad del hospital de Tuskegge, Hodman Bryan morirá demente y el infortunado bailarín Willie Johnson sufrirá las consecuencias de una tabes dorsal, con dolor intenso, parestesias en sus piernas y una particular marcha tabética (ataxia locomotriz), producida por la lenta y progresiva degeneración sifilítica de los cordones nerviosos posteriores de la médula espinal.






La película se permite una licencia que no ocurrió en la realidad; la enfermera protagonista, conociendo la efectividad de la penicilina en el tratamiento de la sífilis, hurta la medicación de la farmacia hospitalaria para administrársela a sus amigos enfermos...


El Dr. Douglas, para evitar que los pacientes incluidos en el estudio Tuskegee llegaran a ser tratados con penicilina, desvirtuó la información sobre los posibles efectos secundarios, como alergias y peligrosas reacciones medicamentosas, hoy en día conocidas como la reacción de Jarish - Herxheimer: fiebre aguda con escalofríos, nauseas, malestar general, cefalea, mialgias y artralgias, más frecuente en pacientes con sífilis primaria o secundaria y que se produce por la destrucción masiva de las espiroquetas (que de esta forma vierten sus toxinas al torrente circulatorio) provocada por la penicilina o el Salvarsan®. No suele durar más de 24 horas y es tanto más intensa cuanto mayor es la infección.


El dermatólogo alemán Karl Herxheimer (1861 - 1942) había descrito también este tipo de reacciones en los sifilíticos tratados con mercurio.






En la ficción, Eunice Evers llegó incluso a sacrificar su felicidad al lado de Caleb Humphries en Chicago para continuar con el estudio Tuskegee, algo ciertamente difícil de comprender. Cuando uno de los senadores de la comisión le preguntó por qué siguió colaborando en el estudio, aun sabiendo que la penicilina que le negaba a sus pacientes y amigos podía ser eficaz para su tratamiento, ella respondió que para demostrar que no existen diferencias entre los enfermos, sean de la raza que sean. Ésta es la moraleja de esta película. 


En 1972, al finalizar el estudio tras 40 largos años de duración, solamente estaban vivos 74 individuos; 28 de los 400 iniciales habían fallecido directamente de la sífilis, y otro centenar lo había hecho a causa de las complicaciones de esta enfermedad. 40 de sus esposas se infectaron durante este periodo y 90 niños nacidos de estas uniones lo hicieron con sífilis congénita. A pesar de todo, ninguno de los investigadores y responsables del estudio llegó jamás a ser sancionado o inhabilitado...


EL FUTURO


Muchos estudiosos han concentrado sus esfuerzos en este polémico experimento. La Dra. Vanessa Northington Gamble, del Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, ha realizado un pormenorizado análisis del Experimento Tuskegee y sus desafortunadas secuelas, que puede consultarse en el vínculo siguiente:




Las consecuencias del mismo han provocado que la población afroamericana repudie la colaboración sanitaria en varios aspectos:

   - Rechazo a colaborar en ensayos clínicos.
   - Remisos a participar en los programas de prevención del SIDA.
   - Oposición de los toxicómanos a las campañas de intercambio de jeringuillas.
   - Desconfianza a la hora de donar órganos. 





Recordemos que tanta aprensión por parte de esta minoría étnica se justifica por una serie de graves injusticias médicas padecidas a lo largo de la historia, como los experimentos en la etapa de la esclavitud, la profanación de tumbas después de la Guerra de Secesión o los ancestrales temores que despertaban en ellos a principios del siglos XX cualquier tipo de hospitalización.







La percepción que los afroamericanos tienen de su asistencia sanitaria no es muy favorable, peor que la de los latinos y muy inferior a la de la población de raza caucásica, y además, piensan que serán siempre peor tratados debido a prejuicios raciales. 


Un porcentaje nada desdeñable de este grupo racial todavía sospecha que pueden ser tratados como sujetos de experimentación sin su consentimiento, cuando demanden la asistencia de su propio sistema sanitario.


Tampoco resulta de extrañar, pues a finales de los años 90 varios informes oficiales del Departamento de Defensa de los EEUU revelaron que en la década de los 40 se realizaron experimentos con radiactividad empleando como cobayas humanas a soldados norteamericanos, esquimales de Alaska, discapacitados psíquicos de color y a objetores de conciencia pertenecientes a la comunidad Amish, a los que les fueron suministrados alimentos contaminados radiactivamente.







Harrison Ford (John Book) y Kelly McGillis (Rachel)
en "Único testigo" (Peter Weir, 1985)
un thriller ambientado en una comunidad Amish...



En el caso particular de los afroamericanos, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati (Ohio) se le aplicó radiación total de forma indiscriminada a pacientes de cáncer mayoritariamente de color y con bajos coeficientes intelectuales.




18 jun 12 Bichos y diarrea

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